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ABC VIERNES 4 s 5 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL PANTOJAZO STA vez se ha notado demasiado. Era sabido que Isabel Pantoja vivía de hecho en libertad provisional desde que Julián Muñoz entró en la cárcel, pero a partir del momento en que ETA reventó en Barajas el entramado del proceso de paz su horizonte penal pendía de un delicado hilo de coyuntura política y su bata de cola había adquirido el sospechoso aspecto de una aparatosa cortina de humo. Para prenderla faltaba elegir el día y la hora, cualquier fecha señalada en que el Gobierno necesitara el oxígeno de un potente escándalo de masas. Las coordenadas se han cruzado en las vísperas de una campaña electoral marcada por la presencia de Batasuna y la inIGNACIO tención gubernamental CAMACHO de desviar el debate hacia la especulación urbanística y la corrupción en los Ayuntamientos. Con esas dos estrellas alineadas en el negro firmamento de su destino, la suerte de la Pantoja estaba echada. Había llegado el momento de trocarle las castañuelas en grilletes. El zapaterismo ya tiene su Lola Flores. Una folclórica cabeza de turco a la que pasear en lo alto de la pica de su supuesta incorruptibilidad como escarmiento demagógico y populista. Carne de cañón, pólvora amarilla con cuyo estruendo tapar los cohetes de sospecha que estallan en Ibiza o en Ciempozuelos, traca de colorín para ahogar el escándalo de las listas de ETA que se filtran hacia la legalidad por las rendijas que abre la permisividad del Gobierno mientras la Pantoja duerme en el sórdido calabozo de una comisaría de Málaga. El terrorismo en la puerta de los ayuntamientos y la copla delante de los ropones. Pero todo resulta demasiado evidente. El rigor de la detención nocturna, con la prensa avisada y una oblicua referencia de Zapatero en un mitin, contrasta con la petición de fianza del juez y pone de manifiesto el escaso riesgo de fuga alegado para justificar la alharaca del operativo. Y los indicios de connivencia con los mangantes de Marbella llevan flotando tanto tiempo en el ambiente que es imposible no pensar que alguien estaba manejando a su conveniencia los tiempos para pasar a la cantante por la mazmorra y el juzgado. Suena a Tom Wolfe: la Gran Acusada Blanca, el chivo expiatorio que arde en la hoguera de las vanidades de la política. Está tan trillado que da un poco de asco, un mucho de tristeza. Queda por saber qué habrá dicho Pantoja ante el magistrado. Si habrá contado sus visitas por ciertos despachos de la Junta de Andalucía o si prefiere guardarse ciertos ases de escándalo en la manga de su vestido de volantes. Si se sabrá objetivo de una turbia operación de distracción y encubrimiento o si le podrá el miedo a la soledad de la prisión y el desamparo. Si habrá sido la torva Lady Macbeth de la oscura leyenda de ambiciones mafiosas de Marbella Vice o la quebradiza y asustada heroína de su tonadilla célebre: Que se busquen a otra y que borren mi nombre para siempre... Pero no se buscarán a otra. Porque nadie tiene ahora mismo más impacto en el corazón voluble de un pueblo agitado. Es un viejo truco. Lo inventó Pilatos con un tal Barrabás. E LO QUE TAPA UNA BATA DE COLA N periodismo, lo interesante es un cosa y lo importante otra. Pueden coincidir, pero no tienen por qué hacerlo de forma necesaria. Lo interesante de ayer fue que una artista sobradamente conocida pasó por el cuartelillo y, posteriormente, declaró ante el juez a cuenta de un delito de blanqueo de dinero. Una vez tomada la declaración, le fue impuesta una fianza y fue puesta en libertad, para decepción de los matarifes del matadero periodístico. Lo importante, no obstante, no era eso, aunque así lo sugiriera el impresionante despliegue de medios- -generalmente audiovisuales- -que cubrió la noticia. Lo interesante, ayer, servía para camuflar lo importante, bien de forma intencionada, bien merced a la más curiosa de las casualidades. Que Isabel Pantoja fuera interrogada e imputada en la Operación Malaya tiene una trascendencia relativa en comparación a los delitos que se instruyen es ese alambicado sumario, pero que Batasuna vuelva a las instituciones a través de su presencia inevitada en las elecciones tiene, por CARLOS el contrario, una importancia capiHERRERA tal. No se dejen confundir: a los que les conviene que no se hable de este asunto les viene de perlas que la cantante haya sido citada curiosamente el mismo día en que José Luis Rodríguez Zapatero visitaba la comisaría de Marbella, ofrecía un mítin político y se refería a los famosos como el estigma del mal. La espectacularidad de la detención nocturna- -como si se fuera a escapar a Brasil con seis mil dólares en el bolso- -sirvió en bandeja el espejismo: la inacción del fiscal general del Estado no ha sido la cabecera de los informativos. Sin embargo, el escándalo, la bellaquería, no está en esa comisaría tan resuelta a detener a las tantas de la noche. Está en que los etarras vayan a estar de nuevo en los ayuntamientos y vayan a tener acceso al dinero y a los datos necesarios para continuar con sus planes criminales. El dinero, no lo olvidemos, les llegará a través de E los sueldos directos e indirectos que les suministrará el Estado, y los datos y filiaciones de los ciudadanos a extorsionar o perseguir les llegarán merced a sus puestos en consistorios y cajas de ahorros. Todo ello con la complacencia del Gobierno de la nación. Con la colaboración, por pasividad, de un gobierno de la nación que no se atreve a decir la verdad: consideramos conveniente que Batasuna canalice a través de las instituciones toda su artillería política al objeto de que no exista otro tipo de artillería en las calles; para ello, inevitablemente, hay que hacer la vista gorda y no buscarle las vueltas con el fiscal general; que se presenten, trinquen y nos dejen en paz Ello sería discutible, pero evitaría el chusco espectáculo de disimulo y engaño, de gran teatro, al que nos somete la autoridad. Podríamos reponerle que ETA- Batasuna ya estuvo en las instituciones y no hacía política, sino que excusaba el terror; podríamos reponerle que, una vez estén en las poltronas municipales y forales, continuarán con sus estrategias de tensión, extorsión y chantaje. Pero, al no reconocerlo, ese diálogo es imposible. ANV estará entre las candidaturas votables porque el Gobierno no ha querido que su fiscal general aproveche las evidencias que tiene para impedirles el paso. Está a punto de repetirse el mismo caso del Partido de las Tierras Etcéteras, primera entrega de la serie de concesiones que el Gobierno puso en práctica para evitar bombazos en Barajas. Isabel Pantoja, la linchable carnaza de no pocos programas de televisión, ha sido puesta en libertad bajo fianza, pero entretanto ha servido para desviar atenciones elementales: la Policía advierte al juez de la gravedad del delito, el juez ordena la detención nocturna y luego, al cabo, todo se queda en una fianza medianita. Aquellos que creen en las casualidades no tendrán problemas de ligazón. Los que siempre concedan crédito a las pequeñas conspiraciones de los profesionales de la política- -en los partidos o en la Policía- -gozarán estos días de no pocos argumentos de tertulia. Hay que ver lo que da de sí una bata de cola.