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98 DEPORTES www. abc. es deportes JUEVES 3- -5- -2007 ABC Un gran Milán tendrá su revancha Goleó al Manchester con una perfecta primera parte y en Atenas dispondrá de la oportunidad de vengarse del Liverpool de la final de Estambul Milán Manchester United 3 0 el primer minuto Kaká hizo su primera magia. Impresionante su cambio de ritmo. Su zancada entrando en el área y poniendo un balón de gol que no encontró un compañero que lo empujara. Dos minutos después Seedorf obligó a realizar a Van der Sar una parada estelar. No podía comenzar mejor el partido. Parecía que era la segunda parte de Old Trafford. El Milán se colocó sobre el campo como estaba previsto. Con Kaká por detrás del incansable Inzaghi- -apenas toca el balón- -y con una línea de cuatro centrocampistas en la que Gattuso y Ambrosini ponen el nervio y Pirlo y Seedorf, el cerebro. Las líneas muy juntas y el deseo imperturbable de tener siempre el balón. El Manchester se desplegó raramente. Ni era el clásico 4- 3- 3 con el que puede jugar ni el 4- 4- 2 de otras ocasiones. No acertó Ferguson. Recurrió al manido 4- 2- 3- 1, al que sus jugadores, evidentemente, no están acostum- Milán (4- 3- 2- 1) Dida; Oddo, Nesta, Kaladze, Jankulovski; Gattuso (Cafú, m. 84) Pirlo, Ambrosini; Kaká (Favalli, m. 86) Seedorf; e Inzaghi (Gilardino, m. 66) Manchester (4- 2- 3- 1) Van der Sar; O Shea (Saha, m. 76) Brown, Vidic, Heinze; Fletcher, Carrick; Giggs, Scholes, Cristiano Ronaldo; y Rooney. Árbitro: De Bleeckere (Bél. Amarilla a Ambrosini, Gattuso y Cristiano Ronaldo, Goles: 1- 0, m. 12: Kaká. 2- 0, m. 30: Seedorf. 3- 0, m. 78: Gilardino. Kaká es grande- grande ENRIQUE ORTEGO ENVIADO ESPECIAL MILÁN. El fútbol casi siempre te concede una segunda oportunidad. El Milán la tendrá incluso antes de lo previsto. En Atenas, desde la noche del martes, le esperaba el Liverpool. Y después de ganar con autoridad al Manchester United podrá tomarse la revancha de hace dos años en Estambul. El partido de vuelta en San Siro no fue tan espectacular como el de la semana pasada en Old Trafford, pero el equipo de Ancelotti, en una gran primera parte, solventó la semifinal con goles de Kaká y Seedorf, a cual más bello y oportuno. Caía el diluvio sobre la capital de la Lombardía. El marcador electrónico comenzaba la cuenta atrás. Ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno... y el Milán y el Manchester United que saltan al campo como quien salta a un pasarela. No es muy normal esa forma de presentar a los protagonistas en el mundo del fútbol, pero esta Champions cada vez tiene más de parafernalia ambiental. El Milán quiso dejar bien claro pronto cuáles eran sus intenciones. Antes de cumplirse Kaká celebra mirando al cielo el primer gol del partido brados. Giggs a la derecha, Cristiano a la izquierda y Scholes en la media punta, demasiado lejos de la organización del juego. Lo pagó su equipo, que no acertó a salir casi nunca durante esa primera parte en la que vio cómo el Milán le superaba técnica, táctica y físicamente. También en el marcador. Kaká marcó a los once minutos tras un precioso pase de Seedorf y el propio holandés, a la media hora, hizo un segundo en una acción personal provocada por un error de la defensa inglesa, bruta como ella sola. Con esa ventaja, con la final en la mente, el Milán jugó como quería. Sin prisa, siempre con el balón como protagonista. Con abundancia de centrocampistas y llegadas desde la segunda línea. Atrás, defensa adelantada y apoyos constantes. Gattuso estaba atento siempre a la cobertura sobre Cristiano y Ambrosini cerraba hacia la otra banda. El Manchester no reaccionó. Un remate de Giggs (20 m. AFP El efecto Gattuso, la segunda juventud de Seedorf y la bisutería de Cristiano Este Milán que jugará la undécima final de su historia es un equipo en el que todos hacen su trabajo. Si Kaká es el jugador más determinante por su calidad, visión de juego y desequilibrio ante el gol, Gattuso es el carácter, el hombre que levanta las masas. Es curioso, parece súper concentrado con su trabajo, pero está pendiente del envoltorio. Ayer cada vez que robaba un balón, daba una patada o se tiraba al suelo, alzaba los brazos enardeciendo a las masas y obligándolas a que no pararan en su apoyo. Otro jugador que tiene enamorado a San Siro es Seedorf. A sus 32 años vive su segunda juventud y hoy por hoy es el futbolista más en forma del equipo. Anoche estuvo magistral. Como en Múnich en la vuelta contra el Bayern. Dio un gol, marcó otro y dio una lección de fútbol moderno. La decepción de la noche fue Cristiano Ronaldo. Su primer balón fue un taconazo fallido. El segundo, otro. Demasiado pendiente de la platea, le sobró bisutería. El Manchester no existió y poco más. Desde el banquillo, Queiroz transmitía las órdenes de Ferguson y sus hombres tardaron casi diez minutos en darse cuenta de que tenían que cambiar a un 4- 4- 2, con Cristiano Ronaldo por el centro al lado de Rooney. Así jugó toda la segunda parte, pero sin éxito. Pasó a dominar el Manchester porque le dejó el Milán, pero tampoco agobió a Dida. Desaparecido Rooney, demasiado individualista y extrañamente torpe Cristiano Ronaldo. Era un mando ficticio y en las contras, casi todas lanzadas por Kaká, el Milán pudo rematar el encuentro. Finalmente lo hizo Gilardino, poco después de entrar en el campo por Inzaghi. Se lo había jugado todo Ferguson con la entrada de Saha por un defensa y el delantero italiano aprovechó una autopista en la defensa inglesa para cerrar a lo grande el pase a la final.