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60 MADRID www. abc. es madrid JUEVES 3- -5- -2007 ABC Grupos radicales convocados por SMS provocan otra noche de caos en Malasaña Los violentos altercados dejan 46 heridos, entre ellos un policía en estado grave, y 8 detenidos s Los jóvenes provocaron a los agentes con una lluvia de botellas C. HIDALGO M. J. ÁLVAREZ MADRID. Juraron venganza, y lo cumplieron. Los incidentes del pasado día 1 en el entorno de la plaza del Dos de Mayo se reprodujeron la madrugada de ayer con una virulencia aún mayor. Más de un millar de jóvenes, descontrolados, bebidos y muchos de ellos pertenecientes a grupos radicales, protagonizaron una batalla campal contra decenas de agentes de Policía. Los gravísimos altercados se saldaron con 46 personas atendidas por el Samur y ocho detenciones. La jornada anterior acabó con 22 heridos y 10 personas en comisaría. La noche comenzó fría. Aunque nada gélida era la actitud de la cada vez mayor muchedumbre juvenil que se iba congregando en torno a las calles de San Andrés y de la Palma, muy cerca de la plaza del Dos de Mayo. Los jóvenes tomaban las aceras y las calzadas, convocados muchos de ellos entre sí a través de mensajes cortos de móvil (SMS) según la Concejalía de Seguridad. Muchas veces son convocados a través de SMS y son personas que van a buscar directamente el conflicto subrayó el alcalde, Alberto Ruiz- Gallardón. En cada una de las entradas a la plaza, grupos de agentes de la Policía Municipal- -en ese primer momento, 25- -se apostaban para controlar la entrada: vigilaban que no metieran botellas de alcohol e inspeccionaban bolsos y mochilas. Son las once de la noche y la zona se va nutriendo, primero poco a poco, luego de manera más notable, de botelloneros Resuenan los comentarios sobre las hazañas cometidas por muchos de ellos la noche anterior. Mientras, los porros y litros y más litros de alcohol van cabalgando por el cuerpo de estos jóvenes, casi todos mayores de edad. Los primeros conatos de disturbios comienzan impidiendo el tránsito de coches por la calle. Los congregados utilizan la entrada de cualquier portal para orinar. Ni una gota en Dos de Mayo. La bacanal está a sólo unos metros. Hay ahora 35 agentes. Sonaron, literalmente, tambores de guerra. Y, como la noche anterior, a las 2.30, comenzaron los altercados. Lo que empezó con insultos a la Policía Municipal derivó pronto en botellas que volaban sobre las cabezas de los agentes. Los funcionarios tuvieron que aguantar 20 minutos de lanzamiento de objetos peligrosos. La imagen que ofrecían algunos de ellos parapetándose tras cajas de plástico de refrescos o intentando arrancar las tapaderas de los contenedores de basura para utilizarlos como escudos no tiene desperdicio. Hasta que, a las 2.50, comienzan a llover ladrillos, papeleras y contenedores. Es entonces cuando comienza la espiral de violencia por el barrio de Malasaña. La mayor parte de los alborotadores corren delante de la Policía, por San Andrés y Palma, hacia arriba. La cosa pinta cada vez peor. ¡Venid desde Carranza a San Andrés! ordena a gritos un mando municipal por la radio. No tardan en aparecer los refuerzos. Y, cinco minutos después, por fin, la Unidad de Intervención Policial (UIP) o antidisturbios del Cuerpo Nacional. En ese momento, la plaza del Dos de Mayo fue desalojada y cerrada a cal y canto. La marabunta se acababa de trasladar a Palma y San Andrés, pero también a Divino Pastor, San Vicente Ferrer, Velarde, Espítiru Santo... Las carreras no cesan. Uno de los jóvenes es retirado en volandas por la Policía Municipal Un joven se enfrenta a la Policía, que se emplea a fondo con él en el suelo, con una muleta Los bares de la zona tuvieron que cerrar antes de hora A los regentes de los numerosos bares de copas y restaurantes del barrio de Malasaña, los disturbios de la noche de ayer no les cogieron por sorpresa. Así, sobre la una de la madrugada, antes de que comenzara el grueso de la algarada, pero cuando los jóvenes ya eran una masa bebedora en las calles de San Andrés y de la Palma, locales como Pepe Botella comenza- ron a bajar las persianas de sus ventanas. Otros, incluso, ya no permitían la entrada de más clientes. Hubo también locales, los pocos que quedaban abiertos, que sirvieron como refugio de quienes iban corriendo de un lado a otro intentando burlar a la Policía. Los bares de la zona de Malasaña suelen cerrar, en condiciones normales, sobre las tres de la madrugada. Algunos clientes fueron desalojados a la fuerza por la Policía, que no dudó en golpear sus cierres para intimidar. Pelotas y botes de humo Son esos momentos los de más angustia: los jóvenes destrozan la valla de una obra de Palma, con lo que queda el enorme foso de unos cimientos- -hasta entonces, utilizado como urinario- -completamente libre. La caseta de obra también es arrancada de cuajo y tirada al suelo. Destrozan el espejo retrovisor de un coche, lanzan ladrillos, queman contenedores y