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22 ESPAÑA Tragedia en Palencia JUEVES 3 s 5 s 2007 ABC Un bombero ayuda a un vecino a buscar sus pertenencias en una de las habitaciones de las casas siniestradas por la explosión FOTOS: FÉLIX ORDÓÑEZ Me he sentido como una ladrona en mi casa Los vecinos desplazados pudieron entrar fugazmente en sus domicilios para recoger algunos de sus objetos personales RAÚL GONZÁLEZ PALENCIA. Los fachadas y paredes maltrechas de los edificios afectados por la explosión de gas de la calle Gaspar Arroyo fueron ayer testigos mudos de un ir y venir de inquilinos que, acompañados de un bombero y un policía, fueron recogiendo los pocos o muchos efectos personales y objetos de valor sentimental y económico que no han sido pasto de los escombros. La operación fue sencilla: familia por familia fue entrando en cada domicilio desalojado tras la explosión para, bolsas y maletas en manos, recoger cuanto pueda servir en el futuro. Y con las mismas, otra vez a la zona de seguridad, al otro lado del cordón policial, en el patio del Convento de las Hermanas de los Ancianos Desamparados. Con la premura que obligaba la situación, no es de extrañar que una vecina de los bloques situados enfrente del edificio siniestrado exclamara al posar varias bolsas en el suelo que se había sentido como una ladrona en mi propia casa, hemos tenido que entrar a toda prisa, coger lo más necesario, y salir rápidamente Efectivamente, y tras el paso de los inquilinos, las viviendas desalojadas están como si por ellas hubiera pasado una banda de ladrones de tres al cuarto: desvencijadas por la explosión, y vacías por la necesidad de los propietarios de conservar lo imprescindible. Así que en el patio del convento de monjas se amontonaban grandes bolsas de basura negras repletas, no de desechos, de lo que cada uno de los vecinos creyó oportuno llevarse consigo en la apresurada huida hacia la casa de un familiar o un hotel, por tiempo indefinido. También había objetos que no caben en bolsa alguna, como una televisión o un cuadro al óleo de grandes dimensiones que parecía tener más valor sentimental que real. Entre los inquilinos que por unos momentos volvieron al escenario de la tragedia está Álex, un joven de 25 años, vecino del cuarto piso del portal número 2. Las paredes de su dormitorio volaron por los aires tras la explosión, así que al margen de poder recoger sus pertenencias, lo más importante para él es seguir con vida. Con lo puesto, Álex se ha trasladado a casa de sus padres, por lo que ayer tenía ganas de recuperar algunos objetos de su vivienda. No teníamos ni zapatos ni muda señala el joven, para quien lo económico pasa a un segundo plano, porque lo importante para mí son los álbumes de fotos, los recuerdos... y eso, desgraciadamente, lo hemos perdido casi todo Los vecinos de inmuebles afectados recogieron lo que pudieron