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20 ESPAÑA Tragedia en Palencia JUEVES 3 s 5 s 2007 ABC Una labor quirúrgica Los bomberos implicados en las tareas de rastreo y desescombro en Palencia explican a ABC cómo realizan un trabajo en el que prima la salvación de las personas afectadas por la catástrofe FÉLIX IGLESIAS PALENCIA. Nada más llegar al lugar donde minutos antes había un edificio de cinco plantas, que ocupaba la finca número cuatro de la céntrica calle de Gaspar Arroyo, los Bomberos del Ayuntamiento de Palencia percibieron de sopetón la magnitud de la tragedia, a pesar de que el único foco de luz de la zona a las seis de la madrugada del martes era el del fuego que se entreveía por los escombros de lo que minutos antes era una casa de vecinos. Sin perder tiempo, comenzamos a analizar a la situación, priorizando la búsqueda de supervivientes y nuestra seguridad señala a ABC Francisco Pérez Rivas, uno de los responsables del Grupo de Rescate de los Bomberos de Castilla y León. Antes de entrar en la zona, los bomberos, desde las escalas de sus camiones, tiraron abajo las partes de los edificios colindantes más inestables; una tarea que es prácticamente manual, aunque por seguridad al principio no ponen los pies sobre los escombros al desconocer su estabilidad y por si hay víctimas debajo. Garantizada su integridad mínimamente, el Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Palencia, el primero en llegar, comenzó de inmediato a auxiliar a las personas que pedían ayuda a voces, sobre todo de los edificios número dos y seis, también gravemente afectados y donde había vecinos que se asomaban al vacío desde sus dormitorios sin paredes. Una vez desalojados los ocupantes de las casas anexas, la labor de rescate se centró en el número cuatro. Todavía encaramados a las escalas para explorar la montaña de ruinas, los ojos y oídos de los bomberos rastrearon milimétricamente la zona para percibir cualquier objeto o sonido que delatase algún signo de vida. De hecho, en la madrugada del martes, durante unos minutos se pidió a todos los presentes guardar silencio absoluto durante varios minutos para escuchar probables voces de auxilio. Una vez rescatados los supervivientes, los bomberos fueron entrando, de dos en dos y asegurados con arneses a vías de vida, a la zona cero, aunque siempre con la preocupación de no agravar con su trabajo la situación. Tras una segunda inspección a pie, la maquinaria pesada comenzó ayer a retirar los escombros; eso sí, depositados manualmente en las palas de los bulldozer y siempre guiados con pulso de cirujano por los bomberos que apuntan dónde remover y dónde no tocar nada. Depende de la hora en la que se produce un accidente de este tipo, los indicios para buscar a posibles víctimas cambian En este caso, al producirse la explosión a las seis menos cuarto de la mañana, los vecinos estaban durmiendo. Con este da- Dependiendo de la hora Los bomberos no han dejado de trabajar ni un momento en las labores de desescombro FÉLIZ ORDÓÑEZ