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ABC MIÉRCOLES 2- -5- -2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 77 Leonard Cohen canta los 40 Con motivo de cumplirse las cuatro décadas del cantautor, poeta y novelista canadiense en la música, su discográfica reedita los tres primeros títulos de su inclasificable pero carismática carrera MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Es un joven poeta y novelista canadiense, cuyos primeros libros ya han tenido una moderada acogida entre la crítica. Pero perras, lo que se dice perras, dan pocas. El vate decide que tal vez con la música los dólares lleguen y toma la dirección de Nashville porque siempre le hecho tilín la música country. Pero por el camino pasa por Nueva York y la gran metrópoli le secuestra como recordaría tiempo después. Allí, un tipo bohemio como él, apasionado de Rimbaud y de García Lorca, no puede elegir un mejor lugar para hospedarse que el Hotel Chelsea, el hotel de los corazones rotos del rock and roll donde, más o menos, coincide con Dylan, Joan Baez, Jimi Hendrix y Janis Joplin, con la que al parecer sí coincidió algo más y a la que dedicó años después una de sus canciones, Chelsea 2 Me dijiste una vez más que preferías a los hombres guapos, pero que por mí harías una excepción Pero es hora de presentarse. El canadiense en cuestión se llama Leonard Cohen, de los Cohen de toda la vida, nacido en Montreal cuna de mi familia, vieja como los indios, más poderosa que los Ancianos de Sión dejó escrito) y un buen día de 1966, de vuelta en su ciudad descuelga un teléfono y canta (o recita, que nunca se ha sabido muy bien cuál es su especialidad) Suzanne te coge de la mano y te conduce al río. Lleva ropas viejas e insignias del Ejército de Salvación, y el sol se derrama como miel sobre nuestra señora del puerto... Al otro lado del hilo telefónico, una joven cantante de folk, Judy Collins, se queda prendada de esta Suzanne y decide grabarla en su disco In my life Un capo de Columbia, John Hammond (descubridor de Billie Holiday, Dylan y, posteriormente, uno de los primeros mentores de Springsteen) escucha la canción en la voz de Judy y decide contratar al trovador judío canadiense con un argumento bien sencillo: si un cantante como Dylan poría ser aclamado como poeta, por qué no un poeta como Cohen podía hacer lo propio como músico. Precisamente entonces, septiembre de 1966, Cohen y Columbia se convieren en pareja musical de hecho. En diciembre del 67, el disco es publicado bajo un escueto título, Songs of Leonard Cohen Y así, hasta hoy, cuarenta añazos después, momento que aprovecha la discográfica para recuperar aquel álbum y los dos siguientes: Songs from a Room (1969) y Songs of Love and Hate (1970) con alguna propina. A lo largo de estas cuatro décadas, Leonard Cohen ha seguido grabando y escribiendo, y ofreciendo al respetable un puñado de títulos imprescindibles de la música pop, además de los ya citado, como Death of a ladies man (1977) I m your man (1988) The future (1992) y el último, el extraño pero subyugante Dear heather (2004) Durante cuatro décadas, Cohen tuvo relaciones más o menos estables, un hijo, Adam, una hija, Lorca, en homenaje, claro está, a Federico, editó más libros, recibió premios, y hasta se hizo monje de un monasterio budista californiano, etapa que aprovechó su contable, un tal Kelley Lynch, para dejarle a dos velas, con apenas unos miles de euros de los cuatro millones de los que disponía para su jubilación. Alguien le llamó centinela de la soledad, y otro alguien dijo al escuchar sus primeras canciones que con su música entraban ganas de cortarse las venas. O dejárselas largas, porque reencontrarse con sus primeros discos permite saborear la magia, la precisión, el mundo sombrío y raramente profético de este cantautor minimalista pero imprescindible, de este trovador zen al que por algo los monjes buidistas que ya se sabe que no tienen un pelo de tontos bautizaron como Dharma Jikan, El silencioso Página de Leonard Cohen: http: www. leonardcohen. com El Cabildo de Gran Canaria crea el segundo ballet público de España AYOZE GARCÍA LAS PALMAS. El Gran Canaria Ballet, la compañía pública de danza- -la segunda de España- -puesta en marcha por el Cabildo insular, inició el pasado fin de semana su actividad con dos representaciones en el recientemente reinaugurado Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria. A lo largo de dos veladas que tuvieron lugar en la tarde noche del sábado y el domingo, esta joven compañía desgranó un repertorio que incluía el estreno absoluto de la coreografía Más allá del mar firmada por la canaria Monserrat León. Asimismo, se representaron por primera vez en nuestro país las obras Empty Place de Renato Zanella, y Returning Points de Annabelle López Ochoa. Una cuarta pieza, Jeunehomme del desaparecido artista Uwe Scholz, completó el programa con el que Gran Canaria Ballet eligió presentarse ante el público. Las partituras de Bach, Brian Eno y Arvo Part pusieron fondo musical a las coreografías, a las que en esta especial ocasión se sumaron como invitados Shoko Nakamura y Wieslaw Dudek, primeros bailarines de la Ópera de Berlín. Queremos diferenciarnos con un producto itinerante de una calidad consagrada ha afirmado el director artístico de la compañía, Anatol Yanowsky, quien espera que en el espacio de un año el Gran Canaria Ballet se convierta en un verdadero embajador cultural de la isla en el extranjero. Tras un proceso de selección al que concurrieron decenas de aspirantes, con pruebas de acceso en Madrid, París y Las Palmas, quedó conformada una formación de dieciocho bailarines, dos de ellos nacidos en el Archipiélago. Según Yanowsky, en ningún momento ha sido prioritaria la presencia de canarios en el ballet, ya que se prefirió primar un criterio de calidad. Sin embargo, aseguró, en un tiempo es posible que los canarios supongan el cincuenta por ciento de la compañía De esta forma, la isla redonda cuenta ya con otra plataforma de expresión cultural que se viene a sumar a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria en la difusión de las propuestas artísticas contemporáneas y clásicas más atractivas para el gran público. Versión original En concreto, Songs... añade a las diez piezas originales otros dos temas Store Room y Blessed is the memory grabados en las mismas sesiones, pero que no fueron incluidos en el estreno del canadiense. Igualmente, Songs from a Room aporta dos inéditos: Like a bird (primera versión de Bird on the wire y Nothing to one (primera versión de You know who I am Por último, Songs of Love and Hate añade el original de Dress Rehearsal Rag Cuando llegó a Nueva York, en 1966, se alojó en el Chelsea, el mismo hotel de las correrías de Dylan, Jimi y Janis John Hammond le fichó para Columbia después de escuchar Suzanne en la versión de Judy Collins Cada uno de los tres discos incluye versiones originales e inéditos del artista Referente cultural Leonard Cohen, fotografiado por su hija Lorca recientemente ABC