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ABC MIÉRCOLES 2 s 5 s 2007 INTERNACIONAL 35 Blair rechaza de nuevo abrir una investigación pública sobre el 7- J El premier se mantiene firme pese a la revelación de que dos de los terroristas suicidas habían sido vigilados el año anterior a los atentados de Londres E. J. B. CORRESPONSAL LONDRES. Tony Blair se mantuvo ayer firme en su negativa a una investigación pública sobre los atentados del 7 de julio de 2005, en el que cuatro terroristas suicidas mataron a 52 personas en tres metros y un autobús de Londres. Al conocerse ahora que dos de los terroristas habían sido sometidos a vigilancia policial 18 meses antes de que perpetraran los atentados, pero luego fueron olvidados por considerar que no eran peligrosos, tanto la oposición como los afectados por el 7- J han reclamado que finalmente se abra una investigación pública para determinar los fallos de los servicios de seguridad. A los heridos y familiares de los fallecidos les atormenta la idea de que tal vez los ataques pudieron haber sido evitados. El Reino Unido pasó página del 7- J con dos informes, ambos realizados a puerta cerrada y presentados el año pasado. Uno fue elaborado por la Comisión de Inteligencia y Seguridad del Parlamento, con información facilitada por la Policía y el MI 5 (central de espionaje interior) y otro fue redactado por el Ministerio del Interior, que aportó un relato de los hechos. Ambos concluyeron que, aunque se produjeron algunas disfunciones en la actuación de las fuerzas de seguridad, difícilmente se podrían haber evitado los atentados. En esos informes ya se recogía que el líder del grupo, Mohamed Sidique Khan, y Shehzad Tanweer habían aparecido en la periferia de una investigación previa, pero sin suponer ninguna amenaza seria para la seguridad. El MI 5 aseguró entonces que ambos estaban limpios sin contar con ninguna ficha policial. Ahora, a raíz de la condena a cadena perpetua de cinco islamistas por planear en 2004 una ola de potentes atentados utilizando 600 kilos de fertilizante como explosivo, se han hecho públicos los detalles de aquella primera investigación sobre Khan y Tanweer. Ambos mantuvieron cuatro encuentros con el dirigente de la célula condenada, Omar Khyam (la fotografía de unos de esos momentos aparecía ayer en la portada de la prensa británica) sus conversaciones fueron registradas y sus pasos seguidos. El MI 5 explica que no les tuvo en cuenta porque en los diálogos no se había abordado nada relacionado con el plan que estaba completando Khyam y que las referencias a la guerra santa eran genéricas. Los sucesos posteriores demostraron que el MI 5 subestimó la radicalización de los dos futuros suicidas, que ya habían acudido a un campo de entrenamiento de Al Qaida en Pakistán junto con los cinco terroristas condenados el lunes. A pesar de esas revelaciones, Blair rechazó ayer la demanda de una investigación pública e independiente sobre cómo llegó a producirse el 7- J y cuál fue la actuación de los servicios policiales y de inteligencia. Según el primer ministro británico, el problema es que eso distraería todas las energías y atención que las fuerzas de seguridad han de poner en las operaciones sobre tramas en curso. Por su parte, el ministro del Interior, John Reid, ha indicado que una investigación pública es larga, cara y presupone que no sabemos los hechos, cuando sí los sabemos Blair sólo ha cedido en que la Comisión de Inteligencia y Seguridad del Parlamento revise el informe presentado el año pasado, aunque no se espera que éste sea modificado. Según El precio de investigar el presidente de la comisión, el laborista Paul Murphy, los diputados que la forman ya han venido siendo informados por el MI 5 de todas las novedades referidas al caso y que, a la luz de ellas, no cabe una conclusión diferente. Formalmente se volverá a examinar el informe, pero Murphy advirtió que los hechos relatados en nuestras conclusiones todavía se aguantan La negativa del Gobierno no ha impedido que afectados por los atentados del 7- J hayan envidado una carta a Reid solicitando que se abra una investigación pública e independiente, realizada por alguien imparcial, con el objetivo de examinar asuntos que deben salvar vidas, minimizar sufrimiento y mejorar la respuesta de los organismos del Gobierno frente a la persistente amenaza de ataques terroristas Uno de los autobuses que explotaron en los atentados del 7 de julio de 2005, en Tavistock Square AP Afloran las presiones dentro del partido de Olmert para que dimita por el informe sobre el Líbano HUGO MEDINA SERVICIO ESPECIAL JERUSALÉN. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, se encuentra en el momento más complicado de su carrera política a causa de las críticas que arrecian contra él desde todos los estamentos del país para obligarlo a dimitir tras el severo informe sobre la guerra de Líbano que la comisión Winograd publicó el lunes. Ayer se observaron por primera vez movimientos en ese sentido incluso dentro de su propio partido, Kadima, una formación que podría estar condenada a desaparecer si se atiende a lo que indican los sondeos. La situación se ha deteriorado hasta tal punto que el líder de la coalición de gobierno, Avigdor Yitzhaki, de Kadima, no se pudo sustraer a las presiones y se reunió con numerosos diputados de su partido para estudiar la sustitución de Olmert por la ministra de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni. La ambiciosa Livni, que todavía no ha dado ningún paso en defensa de Olmert, ha salido ilesa del informe Winograd y dentro de Kadima muchos la consideran como el relevo. Dado que los estatutos de Kadima no prevén la destitución de su líder, la fórmula que Yitzhaki está buscando pasa por reunir a un elevado número de diputados que exijan a Olmert que se vaya. Yitzhaki dijo que pedirá directamente a Olmert su dimisión en la sesión que la dirección de Kadima celebrará mañana jueves. El ministro sin cartera laborista Eitan Cabel presentó ayer la dimisión aduciendo que Olmert ha perdido su confianza. Ehud Olmert tiene que dimitir. Olmert es responsable y la responsabilidad no se puede compartir Las críticas también se dieron dentro de Kadima, algunas veces en privado y otras en público. La diputada Marina Solodkin no se mordió la lengua: Olmert cometió errores graves durante la guerra y actuó de manera extremadamente irresponsable dijo al tiempo que exigía su dimisión. En el entorno de Olmert se aseguró que éste no prevé dimitir, aunque hay que recordar que durante semanas se negó a crear la comisión Winograd y sólo accedió cuando la presión se hizo insoportable.