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ABC MIÉRCOLES 2 s 5 s 2007 La izquierda se aferra a la memoria histórica ESPAÑA 15 El Primero de Mayo muta en 14 de Abril La izquierda aprovechó la fiesta de los trabajadores para sacar las banderas republicanas a la calle. En su intento por mutar el 1 de mayo en 14 de abril (día de la proclamación de la II República) algunos no dudaron en asaltar Cibeles POR M. CALLEJA FOTO CHEMA BARROSO MADRID. Se habla mucho de la batalla de Madrid, pero lo que se vio ayer en el centro de la ciudad fue un auténtico asalto al corazón de la capital. Transcurría la brevísima manifestación del 1 de Mayo por la calle de Alcalá con numerosas banderas preconstitucionales republicanas, más que otros años, ante la absoluta indiferencia- -más bien podría decirse con la total complacencia- -de los organizadores y de los dirigentes políticos que los acompañaban, quienes, al menos en apariencia, no parecían molestos ante semejante alarde de espíritu republicano. No expresaron el más mínimo incomodo. Los candidatos del PSOE a la Comunidad y al Ayuntamiento, Rafael Simancas y Miguel Sebastián, compartían pancarta y foto con los líderes sindicales en la cabecera. También había banderolas de los sindicatos y de toda clase de formaciones de izquierda. No se vio ni una sola enseña nacional. Unos doscientos metros más abajo, en la cola de la manifestación, la diosa Cibeles observaba la escueta marcha sindicalista, con menos participantes que otros años, poco antes de la una de la tarde. En medio del estupor de los madrileños que esperaban el autobús o que paseaban por la zona para aprovechar algunos de los pocos rayos de sol que se han visto estos últimos días en Madrid, dos individuos se acercaron al monumento histórico y sin más se metieron en la fuente, treparon hasta los leones y subieron hasta el regazo de la diosa, donde depositaron una bandera republicana y saludaron al personal como si hubieran conquistado la Luna. La Luna o Madrid, que para algunos, en vísperas de las elecciones municipales y autonómicas, debe de ser lo mismo, tanto y tanto se les resiste. No es la primera vez que la castigada Cibeles es objeto de vandalismo. En otras ocasiones, algún que otro energúmeno ha aprovechado la oscuridad de la noche para cubrir la fuente de pintura o para llevarse uno de sus brazos sin más, quizás como trofeo de su tropelía. Lo que llamó la atención ayer a muchos que presenciaron el ataque al monumento es que se hizo con total impunidad, sin que la Policía reaccionara hasta pasada casi una hora. Dio tiempo a que bajaran de la fuente las dos primeras personas- -un hombre y una mujer- y subieran después otras dos más para endosar a Cibeles toda clase de banderas e incluso una camiseta reivindicativa sobre el futuro de una empresa. No tuvieron reparo en apoyarse en ese brazo de la diosa que es como su talón de Aquiles, y que ya se ha roto en otras ocasiones parecidas. Afortunadamente, esta vez no hubo que lamentar ese destrozo. Calle de Alcalá arriba, camino de la calle de Sevilla, Gaspar Llamazares, Simancas, Sebastián y los líderes sindicales sonreían alegres. Entre los 3.000 manifestantes, según la Delegación del Gobierno, o los 30.000, según los organizadores, se compaginaban sus gritos contra la derecha con los que suponían una reivindicación de la República. Especial- República otra vez Cibeles, cubierta con la bandera republicana y otras enseñas, incluida una de los kurdos mente activas en este tipo de proclamas corales estuvieron las Juventudes del PSOE, cuyos representantes en la marcha gritaron: No hay dos sin tres, República otra vez Eso sí, todo con muy poca crispación. Y con mucho talante. A 200 metros de la cabecera, la estatua de la Cibeles, emblema de ciudad, permanecía con tres banderas y una camiseta. Cuatro personas habían trepado ya hasta su cabeza y de paso se hicieron una foto. Cincuenta minutos después, la Policía Municipal pidió a uno de los organizadores de la manifestación que retirara los objetos, pero éste se negó. Así que tuvieron que llegar los empleados del Servicio Especial de Limpieza Urgente (Selur) del Ayuntamiento y subir hasta lo más alto de la fuente, después de cortar el agua, para desvestirla de todas las insignias. Más información sobre el 1 de mayo, en las páginas de Economía La cesión de Montjuich reabre el debate sobre el uso de la bandera nacional en Barcelona ÀLEX GUBERN BARCELONA. ¿Guerra de banderas en Barcelona? Puede que sea exagerado hablar en estos términos, pero lo cierto es que el regalo electoral del presidente Rodríguez Zapatero en forma de cesión del Castillo de Montjuich ha abierto el debate en la capital catalana. La escena de sofá entre el presidente del Gobierno y el alcalde de Barcelona el pasado lunes en la Moncloa ha caído como un tiro en el Consistorio de al capital catalana, donde todos los grupos, a excepción del PSC, se han aprestado a denunciar lo electoralista de la maniobra. Si bien hay unanimidad en quejarse de lo burdo y descarado de la cesión, hay diferencias de fondo al analizar el asunto que más polémica ha generado en los casi tres años de negociaciones: la permanencia de la bandera nacional- -y del resto de enseñas oficiales- -en lo alto de la fortaleza. De hecho, la mención expresa a las banderas fue, entre otras cosas, lo que motivó que el Ayuntamiento rechazara la cesión mediante la ley que aprobó el Gobierno en febrero de 2006. Es la misma imposición aunque con matices, que ahora se ha aceptado, incluso con orgullo en palabras de Hereu. La alusión no era necesaria, porque nosotros cumplimos la ley se decía entonces. Algo que es cierto en general, pero no del todo, tal y como denunció ayer por enésima vez el jefe de filas del PP en Barcelona, Alberto Fernández. La normativa se incumple, quizás no en el edificio de la Corporación, pero sí en las sedes de algunos distritos, como el de Gràcia- -que gobierna ERC, y donde sólo ondea la catalana- o el de Sarrià y Les Corts, donde no hay enseña alguna. En paralelo, Josep Duran (CiU) calificaba la cesión de país bananero otras voces nacionalistas denunciaban que la mención a las banderas permanece.