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ABC MARTES 1 s 5 s 2007 CIENCIAyFUTURO 77 Los gestos de algunos primates, presagio del lenguaje verbal Chimpancés y bonobos, pioneros en el uso de una gestualidad expresiva ANNA GRAU NUEVA YORK. Primero fue el verbo, pero le allanó el camino la mueca. Las dos familias de primates más próximas al ser humano actual, los chimpancés y los bonobos, pueden haber coincidido en tener- -que no necesariamente compartir- -unos códigos de comunicación gestual socialmente estables y relevantes. A partir de esos gestos códigos mímicos habría surgido, con el tiempo, la chispa del lenguaje. La revista Proceedings publica un estudio de Amy S. Pollick y Frans B. M de Waal, del Centro de Investigación de Primates de la Universidad de Emory, en Atlanta. A partir de la observación de dos grupos de bonobos en cautividad (13 en total) y de dos grupos más de chimpancés (34 en total) ambos han despejado algunos interrogantes sobre los orígenes de la comunicación humana. No es esta la primera vez que se bucea en la intimidad comunicativa de los primates para esclarecer la nuestra. Ya se conocía, por ejemplo, la preferencia por el uso de la mano derecha (gobernada por la mitad izquierda del cerebro) tanto en la mayoría de los primates como de los humanos. También se sabe que la gama de gestos expresivos hechos con la cabeza y los brazos de chimpancés y bonobos quedan bajo un control mucho más directo de la corteza cerebral que otros movimientos más rutinarios. Todos los primates se apoyan en los músculos faciales para aumentar la expresividad de, por ejemplo, sus gritos. Pero no todos ellos gesticulan conscientemente y de acuerdo con una pauta preestablecida. Los bonobos han acreditado una flexibilidad mayor que la de los chimpancés para combinar una gama inicialmente más limitada de signos. Sólo los humanos, los chimpancés y los bonobos son capaces de expresarse por gestos gicamente a un tercero, mientras que los bonobos se inclinan más por extender la mano y contactos físicos más suaves. El estudio ha hilado muy fino en la criba entre gestos relevantes para la comunicación, y gestos que no. Por ejemplo, se han computado los movimientos del brazo y de la pierna sólo cuando se aprecian intenciones expresivas indudables- -en el caso de los bonobos- pero no el mero andar o una rotación abstracta de la cabeza. El estudio se ha ceñido también a los gestos, táctiles o visuales, claramente dirigidos a otro primate. Los investigadores han dividido todos estos gestos en siete categorías de conducta: gestos para conectar, para invitar a otros primates a establecer contacto; gestos de conflicto, de agresión y de reconciliación; gestos relacionados con la comida, desde la indicación a terceros de dónde encontrarla, solicitud de compartir la misma, o el lactante que toca el pecho de su madre para indicarle que tiene hambre, etc; petición u oferta de colaboración para el aseo de zonas corpora- REUTERS Interés sexual Los bonobos, o chimpancés enanos, llaman la atención entre otras cosas por su desmedido interés sexual. Incluso tienden a resolver sus conflictos así, diluyéndolos en una especie de concordia erótica universal. Los chimpancés serían mucho más competitivos en la disputa por las hembras, y éstas serían mucho más severas en la selección de los machos. Simplificando enormemente, sería algo así como la respuesta yuppi a la cultura hippy Estas diferencias de talante se reproducen en el universo gestual de cada familia de primates. Entre los chimpancés predominan los gestos del tipo levantar el brazo, o tocar enér- El estudio se ha ceñido a los gestos, táctiles o visuales, claramente dirigidos a otro primate les inalcanzables para uno mismo; invitaciones al sexo; invitaciones al juego; intercambio de información relevante sobre la locomoción, dirección a tomar ante algún peligro, etc. Una de las evidencias más reveladoras es que este tipo de gestos varían mucho menos que, por ejemplo, la combinación de voz y movimientos faciales, más personales y condicionados por el estado de ánimo del sujeto. Mientras que los gestos que han centrado el estudio conforman un paquete constante, socialmente manejable. Efectivamente, un protolenguaje común. Más información: http: www. pnas. org cgi doi 10.1073 pnas. 0702624104 Científicos españoles reducen la muerte neuronal y los síntomas asociados al mal de Parkinson ABC MADRID. Un grupo internacional de científicos, liderado por el español Miquel Vila, ha logrado disminuir la muerte neuronal asociada a la enfermedad de Parkinson en ratones a los que se les había inducido este trastorno neurodegenerativo. Lo han hecho tras describir un mecanismo, clave en la muerte de las neuronas que producen dopamina, como sucede en esa enfermedad. El hallazgo se publica hoy en la revista científica Proceedings Vila forma parte de la Unidad de Investigación en Enfermedades Neurodegenerativas del Hospital Universitario Vall d Hebron de Barcelona y firma el estudio con investigadores de la Universidad de Columbia de Nueva York y otros centros de Alemania y Australia. Su trabajo ha desvelado el papel fundamental de la proteína BIM y ha confirmado el mecanismo mediante el cual otra proteína- -BAX- se activa e induce la destrucción de esas neuronas. Inhibiendo este proceso se puede llegar a evitar completamente la degeneración neuronal explicó Miquel Vila a Efe. En su opinión, el hallazgo abre la puerta a posibles dianas terapéuticas para desarrollar un posible tratamiento neuroprotector frente a la enfermedad de Parkinson, que hoy en día sólo tiene tratamiento paliativo. La enfermedad de Parkinson es la segunda enfermedadneurodegenerativa más frecuente, después del mal de Alzheimer. Se caracteriza por una pérdida progresiva de las neuronas localizadas en el mesencéfalo cerebral productoras de dopamina. La muerte de estas neuronas desencadena una pérdida de dopamina en el sistema nervioso central que se traduce en los síntomas motores (rigidez, temblor, lentitud en los movimientos, inestabilidad... típicos del párkinson. En el experimento, a los ratones a los que les inhibieron las dos proteínas descritas no desarrollaron la enfermedad Es el primer paso para desarrollar medicamentos que actúan en estas nuevas dianas terapéuticas. Hasta el momento, sólo se dispone de un tratamiento paliativo Es la levodopa, un fármaco que restaura los niveles de dopamina cerebral, pero no detiene la muerte progresiva de estas neuronas, por lo que la enfermedad es incurable. Para que este hallazgo se pueda traducir en posibles tratamientos queda aún un largo camino. Primero, comprobar que es posible inhibir ese proceso con medicamentos y hacerlo específicamente en las neuronas dopaminérgicas. Además, sólo sería eficaz en enfermos que aún no han perdido una gran parte de esas neuronas. Más información sobre la investigación: www. pnas. org