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74 CULTURAyESPECTÁCULOS MARTES 1 s 5 s 2007 ABC CLÁSICA TOROS Ciclo de lied Obras de Kozeluh, Tomásek, Rösler, Novák, Janácek, Schumann y Bartók. Int. M. Kozená, mezzosoprano. M. Martineau, piano. Lugar: Teatro de la Zarzuela. Seria oreja para Chechu en un Madrid frío con los novilleros ZABALA DE LA SERNA MADRID. Cualquier cambio siempre es difícil de asimilar. Todavía más, si el cambio es radical, como el que supone venir de ver toros en la Maestranza, a veintitantos grados, a plaza llena, a pasar a ver toros en Madrid con los tendidos vacíos, una temperatura heladora y una lluvia gélida. Y digo toros, no novillos. Los de Montealto tenían hechuras de cuatreños, algunos por encima de unos cuantos que como toros se han lidiado en Sevilla. Partiendo de todos estos condicionantes, todo lo que hicieron Ismael López, Jiménez Caballero y José Ramón García Chechu tuvo un mérito extraordinario. Y si además se considera que el único aliento con el que contaron fue el suyo propio, más. Hasta que Chechu se creció con el galafate sexto, bajo el aguacero, y le pegó muletazos intensos, con la zurda especialmente. El volteretón fue espeluznante. La voltereta calentó al personal, que gusta no poco de la tragedia. Chechu, sin chaquetilla ya, siguió a por la oreja directo, con media estocada de ley. También le había cogido el tercero cuando se atracó con la espada, que se hundió contraria. Lo poco que duró el torete le inspiró a Chechu un toreo desmayado que no le va tanto como el más desgarrado que interpretó ante el último. Aires bohemios ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE A Magdalena Koze ná se le adivina el buen gusto. Sabe programar, que no es fácil. Ordena la música, le pone coherencia y sentido argumental. Tras cancelar el recital previsto para el mes de febrero, la mezzosoprano checa ha cantado en el Ciclo de Lied. Lo ha hecho manteniendo las mismas obras, una sucesión bien tramada. Algo distinto. En la primera parte se escucharon compositores cercanos a su origen: Koze luh, Tomásek, Rösler, Novák y Janácek. No era una simple relación de infrecuentes. Tampoco una progresión cronológica, desde las cancioncillas dieciochescas al folclorismo trascendido. Un hilo más profundo unía a todas ellas: de la postal amable a las delicias románticas, la amada lejana, el drama melancólico y la metáfora popular. Luego Schumann y Bartók. El más lírico y cotidiano, el más apegado a la tierra. Interesante paralelismo. Pero lo mejor fue la intención final. Koze ná salió al escenario con ganas, dispuesta a decir y resaltar. Algunas inflexiones dieron la clave. Dejó buena cuenta de ello en La proximidad de amado de Goethe Tomásek, lo demostró en las otoñales canciones de Novák, ante las que realzó significados y descripciones, y lo remató ante el siempre sorprendente y poco escuchado Janácek. Cantó mejor en la segunda parte, especialmente a la hora de lanzar la onomatopeya quasi expresionista de Bartók. Quizá porque aquí se hacía necesario un punto más de acidez o porque para Schumann buscó la seguridad de la técnica antes que el recrearse en la melodía. Koze ná ha cantado en Madrid con voluntad y conocimiento. Llegaba precedida de la fama y la discografía pero, al final la voz poco engrasada, con tirantez en el registro agudo y destemplanza en muchos momentos dio para alegrías de concepto antes que formales. Tuvo al lado al pianista Malcolm Martineau cuya habital corrección se volvió rígida al matizar con el acento exacto la métrica de lo popular. Fue allí, donde Koze ná fue capaz de dejar el recuerdo de algo sentido. Y entre ello la Canción de cuna de las Escenas campestres de Béla Bartók. Tres propinas, Dvorák, Janácek y Martinu, cerraron la sesión. Manuel Jesús El Cid ha sido declarado triunfador del ciclo sevillano MILLÁN HERCE El Cid, triunfador de la Feria de Abril por la Maestranza Borgoñés de Victorino, premio al mejor toro s Manzanares, autor de la mejor faena ABC SEVILLA. El Cid fue declarado ayer triunfador de la recién finalizada Feria de Abril de Sevilla por el jurado de la Real Maestranza de Caballería. En un acto presidido por el teniente de hermano mayor de la Maestranza, Alfonso Guajardo- Fajardo, se otorgaron los siguientes premios: Triunfador: El Cid. Autor de la mejor faena: José María Manzanares. Mejor estocada: El Fundi. Mejor actuación de caballero rejoneador: Diego Ventura. Mejor subalterno: Curro Molina. Mejor banderillero: José Manuel Fernández Alcalareño Mejor toro: Borgoñés de Victorino Martín, lidiado en segundo lugar el día 19 de abril por El Cid. En la presentación del acto de escrutinio, Alfonso Guajardo- Fajardo tuvo un recuerdo especial para el ex director de ABC de Sevilla Manuel Ramírez Fernández de Córdoba, recientemente fallecido, a quien señaló como miembro cualificado de este jurado También tuvo palabras de felicitación para los cogerentes de la empresa Pagés, Ramón Valencia y Eduardo Canorea, por dar una feria en la que hemos disfrutado, el público ha respondido y ha estado a la altura de lo que Sevilla merece Finalmente, recordó que aunque desgraciadamente la nueva enfermería ya se ha estrenado, el doctor Vila no ha tenido demasiado trabajo Por otra parte, el jurado de los trofeos Puerta del Príncipe que patrocina El Corte Inglés también se reunió para distinguir a los mejores del ciclo. Son éstos: Triunfador: Alejandro Talavante y El Cid, ex aequo. Trofeo Vicente Zabala a la mejor faena: Manzanares. Trofeo Curro Romero al mejor toreo de capote: Morante. Mejor suerte de matar: El Fundi. Mejor banderillero: Manuel Montoya, de la cuadrilla de César Rincón. Mejor rejoneador: Ventura. Ambos jurados declararon desiertos los trofeos a la mejor corrida y al mejor picador. Talavante, Puerta del Príncipe Notable faena Castella repite puerta grande en Aguascalientes GUILLERMO LEAL AGUASCALIENTES (MÉXICO) Sebastián Castella repitió salida a hombros por segundo día consecutivo en la Feria de Aguascalientes. Con lleno en la plaza, se lidiaron toros de Bernaldo de Quirós, bravos, con clase y justos de fuerzas; dos de El Junco, malos. César Rincón, palmas y silencio. Zotoluco, silencio y dos orejas. Rafael Ortega, saludos y oreja. Castella, ovación y dos orejas. Otro toro fue el cuarto, un galán con dos leños. A Ismael López no le hicieron ni puñetero caso durante una notable faena que no bajó ni un ápice de las condiciones boyantes de su enemigo. Fue desesperantemente injusto que se silenciasen naturales espléndidos, pases de pecho cumbres, como series de derechazos. Con la espada le faltó contundencia, como en el primero, que prendió con dureza a un peón de salida. Desarrolló geniecito y movilidad; no fue fácil de templar y no hubo continuidad. Pero sí viento. Jiménez Caballero acudió por dos veces a portagayola. Por estatura, catalanía y concepto se asemeja a Serafín Marín una barbaridad. No se arredró nunca. Toreó largo y con sentido del temple al quinto. Aguantó parones tremendos y se tiró a matar con irreprochable rectitud, aunque el acero se le desprendiese un tantito. ¡No le sacaron ni al tercio! Buena fue la primera mitad de la faena al noble y jabonero segundo, al que, como a casi toda la destacada corrida de Montealto, le faltó final. O finales.