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ABC MARTES 1 s 5 s 2007 INTERNACIONAL 33 Cadena perpetua para cinco islamistas británicos por planear atentados en 2004 Polémica porque la célula entró en contacto con terroristas del posterior 7- J, sin que fueran detenidos s Pretendían realizar un macroataque en Londres EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. La Justicia británica no se ha andado con medias tintas en el primer gran juicio en el Reino Unido sobre una trama del terrorismo islamista. Cinco hombres fueron condenados ayer a cadena perpetua al considerarse probado que su plan de una ola de atentados en 2004- -el primero a gran escala del que se tiene constancia en el país, antes de que se ejecutaran los ataques suicidas del 7- J del año siguiente- -no eran exageraciones en conversaciones de amigos, sino una avanzada conspiración que contaba con el apoyo de Al Qaida. El grupo, detenido a finales de marzo de 2004, poco después del 11- M madrileño, había comprado 600 kilos de fertilizante para combinarlo y fabricar explosivo. Sus planes consistían en atentar contra un gran centro comercial de Kent y una macro discoteca de Londres (Ministry of Sound) También habían barajado la posibilidad de volar una planta de producción de gas o electricidad, un estadio de fútbol y la Cámara de los Comunes durante una sesión de control parlamentario, con presencia de Tony Blair y todos los líderes políticos. Al término de un juicio que ha durado trece meses, los cinco islamistas han sido condenados a cadena perpetua con la obligación de que posibles reducciones de pena no les priven de estar al menos treinta años en la cárcel (un mínimo de cuarenta en el caso del cabecilla, Omar Khyam) La Justicia ha considerado probados los cargos de intento de causar explosiones para matar a un gran número de personas presentados contra Omar Khyam, Jawad Akbar, Salahuddin Amin, Waheed Mahmood y Anthony García (cambió su nombre porque quiso ser modelo) Otras dos personas han quedado absueltas. Los cinco británicos, cuatro de origen paquistaní y uno nacido en Argelia, de entre 23 y 34 años, se habían radicalizado tras los atentados del 11- S y habían viajado juntos a Pakistán. Allí entraron en contacto con dirigentes de Al Qaida, de quienes recibieron instrucción y les entrenaron en el uso de explosivos y dieron el visto bueno a su deseo de provocar una masacre en el Reino Unido. El MI 5, inteligencia interior, comenzó a sospechar de algunos de ellos, y finalmente estrechó el cerco cuando pudo localizar el lugar en el que tenían almacenados los 600 kilos de nitrato de amonio. Durante el juicio se dejó de lado un dato que al hacerse público posteriormente ha provocado una gran controversia. Según la investigación, el cabecilla del grupo había mantenido al menos cuatro contactos con Mohamed Sidique Khan, que lideró los atentados suicidas del 7 de julio; en algunos de ellos también participó Shehzad Tanweer, otro de los terroristas del 7- J. El MI 5 les sometió a seguimiento, controló los movimientos del vehículo de Sidique Khan y vigiló la casa de éste. Pero al no salir en las conversaciones entre los tres nada relacionado con la conspiración que estaba orquestando Omar Khyam, el MI 5 consideró que los dos suicidas estaban en la periferia del caso y dejó de prestarles atención. Este detalle no fue incorporado al juicio para evitar que la masacre del 7- J, en la que los terroristas mataron a 52 personas, influyera en la sentencia. Pero ahora esos detalles han dado nuevos argumentos a la oposición para solicitar una investigación independiente so- Anthony García y Omar Khyam (derecha) en un hotel de Pakistán en 2003 REUTERS Seguimiento Salahuddin Amin AFP Waheed Mahmud AFP Jawad Akbar AFP Mínimo de 30 años bre lo ocurrido el 7- J, algo que el Gobierno ha solventado con informes propios. Se sabía de modo genérico que Sidique Khan y Tanweer habían entrado en algún momento en el radar de las fuerzas de seguridad, pero no que habían estado en contacto con El MI 5 reconoció el sentimiento de decepción por no haber podido evitar la matanza del 7- J La pista de los seiscientos kilos de fertilizante La compra y almacenamiento de los 600 kilos de nitrato de amonio fue la principal pista para desarticular el comando islamista que pretendía sembrar el pánico en el Reino Unido con la macabra huella de Al Qaida. Las actividades del grupo ya estaban siendo vigiladas por los agentes del MI 5, pero las compras del fertilizante, en cantidades que no podían sino levantar sospechas, contribuyeron a cerrar el cerco sobre la conspiración. Decisiva fue la llamada recibida por la Policía por parte de los propietarios de un almacén del sur de Inglaterra, en el que el grupo había guardado el fertilizante en un gran contenedor. Los agentes lograron cambiar la sustancia por otra inofensiva, y así poder permitir que los terroristas ultimaran sus planes sin peligro de que finalmente pudieran llevar a cabo sus atentados. Las visitas al almacén fueron filmadas y permitieron además intensificar el seguimiento de los sospechosos. Por otra parte, en el juicio que ayer terminó con la sentencia de cadena perpetua han tenido vital importancia los testimonios aportados por dos extremistas conocedores de la trama, el norteamericano Mohamed Junaid Babar, detenido por el FBI, y Mohamed Momin Khawaja, que espera juicio en Canadá. un grupo que había supuesto una amenaza tan clara. El responsable del MI 5, Jonathan Evans, negó ayer en un comunicado que la central de inteligencia hubiera actuado de modo negligente. Los servicios de seguridad nunca tendrán la capacidad de investigar a todas las personas que aparecen en la periferia de cada operación indicó. Evans admitió, de todos modos, el sentimiento de decepción del MI 5 por no haber podido evitar la matanza del 7- J. El ministro del Interior, John Reid, rechazó la petición de conservadores y liberal- demócratas, así como de familiares de las víctimas del 7- J, de abrir una investigación pública sobre esos ataques suicidas, ya que ello supondría una masiva distracción de fuerzas necesarias para mantener las operaciones que Policía y espionaje están realizando sobre tramas terroristas en curso.