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ABC LUNES 30- -4- -2007 Hace veinticinco años que Madonna publicó su primer sencillo Everybody 67 La guerra del cartel El cartelismo soviético es famoso, pero el grafismo cubano no le va a la zaga. Con un origen gráfico en el expresionismo alemán de los años 20, y una notable variante en la vanguardia futurista italiana- -como el movimiento Futuristi Aeropittore di Guerra de Italo Fasulo, Corrado Forlin y Verossi- -el constructivismo como secuela de la foto y el montaje de Alexander Rodchenko, Sergei Senkin o El Lissitzki elevaron al máximo la combinación de arte y propaganda. Pero pronto la limitación de acabar en el Gulag- -como Piotr Golub en 1948, por un cartel que no gustó a Stalin- -estrechó el horizonte expresivo en la URSS. El recorrido resulta aleccionador por cómo ha cambiado la mirada y, tantos carteles de la guerra civil, hoy repelen y serían considerados propaganda negativa, caso de El socialismo forja de Augusto (1937) Ello no oculta que entre los 30 y los 50 las naciones se enfrentaron no sólo en la guerra sino en sus carteles. Aunque ahora parezca descubrirse la mentira política con toda indignación, la fundación alemana Peter Weiss intenta establecer en el mundo el Día de la Mentira Política, para recordar desde la goebbelsiana a la de Donald Rumsfeld, pasando por el silencio de Chechenia o la revolución cultural china, a cuyo lado los hilillos del Prestige quedan en simpática alegoría. Coetzee dispara Contra la censura 12 ensayos sobre la pasión por silenciar Los textos del Nobel sudafricano, a menudo pesimistas, apuestan por la victoria a largo plazo del escritor FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID. Puede que no sean legión, pero los fidelísimos lectores de J. M. Coetzee (Ciudad del Cabo, 1940) premio Nobel de Literatura número cien y dos veces ganador del Booker, ya tienen con qué llenar el vacío que les crea cada libro del autor. No su aparición, sino su lectura, hasta que John Maxwell publica una nueva obra. Debate ha editado Contra la censura doce clarividentes ensayos sobre la pasión por silenciar Coetzee no sólo ha sido víctima de una práctica muy arraigada en la Sudáfrica en la que creció- -la proporción entre censores y escritores era de diez a uno- sino que se declara del todo ajeno, sin ninguna afinidad intuitiva a cualquier tentación silenciadora, quizá porque la censura no es una ocupación que atraiga a mentes inteligentes y sutiles Incluso el juego de colarle mensajes al censor le resulta estéril, por cuanto distrae a los escritores de su verdadera tarea. El autor de Desgracia sitúa el origen del gesto punitivo de censurar en la capacidad de ofenderse: La fortaleza de estar ofendido radica en no dudar de sí mismo; su debilidad radica en no poder permitirse dudar de sí mismo Bonita paradoja, que descarta al auténtico pensador del oficio de censor. El libro no es tanto un repaso histórico sobre la censura como una tentativa por comprenderla, pero sí contiene análisis, no muy optimistas, sobre su evolución: A mediados de la década de 1980, me era posible dar por supuesto que la intelectualidad compartía en líneas generales mi opinión de que cuantas menos restricciones legales se aplicaran a la capacidad de expresarse, mejor: si resultaba que algunas de las formas asumidas por la libre expresión eran desafortunadas, J. M. Coetzee posa en Roma, en 2004, durante un festival de literatura ello era parte del precio de la libertad El historial mundial de la censura era lo bastante repugnante para desacreditarla para siempre. En 1995, ya no es posible formular tal suposición A lo largo de esta docena de ensayos, Coetzee no deja de abundar en la idea de que los males que encarna y fomenta son mayores, a largo e incluso a medio plazo, que cualquier beneficio que pueda asegurarse que se deriva de ella Dicho de forma llana, el remedio es peor que la enfermedad Contra la censura es una obra recomendable no sólo porque a cualquiera que le guste leer o escribir (o pensar) le resultará difícil desmarcarse de sus tesis, sino, sobre todo, porque sus ideas están expuestas con la inteligencia y claridad de pensamiento que han convertido cada novela de Coetzee en un producto adictivo. J. M. parece haberlo leído todo sobre este asunto y sabe contarlo sin abrumar ni buscar más lucimiento que el traslado fiel del pensamiento. Sin convenientes censuras, por supuesto. A su análisis no escapa ningún tipo de censura, política, sexual- -qué divertido resulta el relato del juicio que tuvo que afrontar la editorial Penguin Books para publicar de forma íntegra, ¡en 1960! El amante de lady Chatterley -e incluso ge- AFP La pregunta de Stalin a Pasternak Una de las principales víctimas de Stalin (y el listón estaba muy alto) fue Osip Mandelstam, quien compuso en 1933 un poema sobre un tirano, sin nombre pero del todo reconocible. Ni siquiera lo escribió, sino que lo recitaba entre sus amigos, hasta que la policía asaltó su casa en busca del poema y, pese a la falta de pruebas, acabó deteniéndolo. Stalin llamó entonces a Boris Pasternak para saber si Mandelstam era un master. El autor de Doctor Zhivago consciente del significado de la pregunta (si se podía prescindir de él) respondió que, en efecto, Osip era un maestro, por lo que sólo fue deportado a la ciudad de Voronezh y obligado a componer un poema en honor de Stalin. Murió loco. resueltos esfuerzos de adoctrinamiento fueron necesarios para convertirnos en inocentes, cuán a menudo tratamos de escapar de la etapa de la infancia y cuán implacablemente nos llevaron de vuelta a ella La censura no sólo se ha aplicado y se aplica sobre libros, revistas, obras teatrales y películas, sino también sobre camisetas, llaveros y hasta juguetes. Peor aún, no es sólo un intrumento de estados absolutistas y totalitarios. Incluso los gobernantes de la Europa de la Edad Moderna consideraban el libro un vehículo de la sedición y la herejía por lo menos con la misma seriedad, y aplicaban sistemas de censura aplastantes, draconianos y sorprendentemente sofisticados Quizá lo único esperanzador del libro sea el razonamiento de que haga lo que haga el Estado, los escritores parecen tener siempre la última palabra El libro que se suprime consigue más atención como fantasma de la que habría logrado en vida; el escritor que hoy es silenciado se hace famoso mañana por haber sido silenciado. Incluso el silencio, en un entorno de censura, puede ser elocuente, como comenta Montesquieu A largo plazo, la derrota es siempre del censor. Sedición y herejía y la sociedad e imágenes de la guerra, por medio de 400 piezas al servicio sea del socialismo soviético, de la Alemania nazi, de la Italia fascista o del New Deal americano. En todos, el artista traduce para el puebloun proyecto político al que convoca a seguir. Sin entrar en la vieja cuestión de los intelectuales y la guerra con episodios literaria, cuando no humanamente, olvidables, sí cabe destacar al poeta y propagandista Vladimir Maiakovski. Léase: Entusiasmo creciente ante el brillo de las fábricas, del que se yergue el socialismo, vivo, real y verdadero Como resume el Frankfurter Allgemeine de la colección Grigorian, raramente se ha mentido tanto Historial mundial repugnante neracional. Coetzee ni siquiera está seguro de la conveniencia de proteger a toda costa la inocencia infantil: Todos hemos sido niños y sabemos- -a menos que prefiramos olvidarlo- -lo poco inocentes que éramos, qué