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34 INTERNACIONAL LUNES 30 s 4 s 2007 ABC Alberto Sotillo La torre más alta del mundo La emigración de los países más pobres de Asia: India, Pakistán, Nepal, Bangladesh, Sri Lanka y Filipinas, tiene el objetivo común de instalarse en los Emiratos Árabes, donde, sin acceder a espléndidos sueldos, sí que se gana diez veces más que en los países de origen TEXTO Y FOTO: MIKEL AYESTARÁN DUBAI. Grupos de personas se apelotonan frente a los comercios de electrodomésticos. Serios, con los brazos cruzados, siguen con atención las evoluciones del partido de críquet que enfrenta a Australia con Sri Lanka. La ciudad se ha parado, resulta imposible encontrar un taxi, comerse un bocadillo y algunas tiendas han bajado sus persianas de forma temporal. El motor que mueve Dubai, su millonaria mano de obra asiática, se ha detenido para ver el partido. Los datos oficiales señalan que cerca del ochenta por ciento de la población está compuesta por expatriados llegados de Asia, un millón doscientas mil personas registradas de forma oficial. Pero el goteo es permanente y cada día aterrizan nuevos emigrantes atraídos por el efecto llamada de sus compatriotas. India, Pakistán, Bangladesh, Sri Lanka, Nepal y Filipinas, principales suministradores de mano de obra barata a los Emiratos. Estos ciudadanos han creado auténticos guetos en las afueras de las ciudades y en las partes traseras de las lujosas avenidas. Llegué hace cuatro meses y estoy muy ilusionado. Mi jefe es indio y trabajo en una compañía de diseño. Siempre es difícil empezar una nueva vida, pero hay que ser fuerte y mirar adelante. Este es el país del futuro comenta Zahir, natural de Kerala, al sur de la India, y que cada día recorre en autobús los diez kilómetros que separan Sharjah de Dubai para incorporarse a su puesto de trabajo. Tarda una media de una hora debido al intenso tráfico y su jornada laboral es de doce horas. No importa que el jefe sea indio o árabe, lo que importa es cómo sea la persona destaca de forma diplomática. Los pequeños autobuses se mezclan en la autopista con Mercedes, Porsche, Ferrari y Hummer, que avanzan al mismo ritmo cansino provocado por la intensidad del tráfico. Sharjah se ha convertido en la ciudad dormitorio de Dubai y los recién llegados van directamente a este emirato porque el nivel de vida resulta mucho más accesible. Una minoría de afortunados tiene contrato y una vivienda suministrada por la compañía, pero la mayoría trabaja de forma irregular, tiene que viajar a Irán cada dos meses para renovar sus visados de turista, y vive en pisos compartidos. El sector servicios y la construcción están en permanente expansión y se nutren de este ejército de recién llegados atraídos por el brillo de los rascacielos. En hoteles, restaurantes y taxis los sueldos son mayores- -unos cuatrocientos euros, más propinas- -que en el de la construcción, donde no se sobrepasan los ciento cincuenta. En el caso de las grandes constructoras los obreros viven normalmente en barracones prefabricados a pie de obra. Avdesh trabaja en el que será el edificio más alto del mundo, el Burj Dubai Tower, y se muestra orgulloso del avance del proyecto. No estamos mal, el sueldo no es bueno, pero todo es mejor que quedarse en Pakistán. Aquí, al menos, podemos soñar con progresar. Llevo seis años y debo quedarme hasta que mi familia lo necesite comenta este electricista que dejó Peshawar para probar fortuna y que ahora sueña con viajar a Italia. Avdesh, como el resto de sus compañeros, hicieron el pasado año una huelga que paralizó las obras de la torre, cuya altura final se mantiene en secreto para evitar que otros países intenten superarla. Con la huelga, un derecho que no tienen los trabajadores en los Emiratos, reivindicaban una subida de sueldo y una mejora en las condiciones de vida. Los altercados causaron pérdidas cercanas al millón de euros, pero no lograron que los dirigentes árabes firmaran las convenciones clave de la Organización Internacional del Trabajo. Echaron a un montón de compañeros, les pusieron en el aeropuerto y les negaron la entrada para siempre recuerda Avdesh, quien ante el temor a una deportación, decidió volver al trabajo aceptando la mejora ofrecida por la empresa. Los derechos de los expatriados son limitados. Los recién nacidos, por ejemplo, no tienen derecho a la nacionalidad si sus padres no son naturales del país. La necesidad constante de mano de obra hace, sin embargo, que la emigración sea diaria ya que los sueldos son cinco o diez veces superiores a los que se pueden obtener en los países de origen. Dubai exporta petróleo e importa una mano de obra que lucha contra el reloj para construir una ciudad de futuro. ZÁNGANOS EN ESTRASBURGO l Parlamento Europeo ha sido siempre una cantera de valores políticos al alza, un criadero de líderes, ministros y altos funcionarios, una congregación de entusiastas constructores de un nuevo continente. En la Eurocámara abundan los diputados hiperactivos que quieren estar en todas las salsas, los estudiosos, los conspiradores, los negociadores, los técnicos, los visionarios. Todos, denodados trabajadores. Pero existe también en algunos Gobiernos la acendrada costumbre de utilizar el acta de eurodiputado para compensar favores recibidos con una de las mayores bicocas de Europa. Sueldo astronómico, prestigio, asistentes, gavelas... y trabajo a la carta. De pronto, el pendolista que convirtió el panegírico en nuevo género del periodismo o la autoridad competente que, es un suponer, algo tiene que ocultar del pasado son catapultados a la Eurocámara sin el menor conocimiento de la construcción europea, pero con el convencimiento de que ahí están para ser beneficiarios de un chollo de origen político que más vale callar. Y coherente con el espíritu de su elección, el eurodiputado de procedencia sideral ni da ni golpe- -a menos que entre en juego alguno de sus muy particulares intereses- -ni disimula a lo que ha venido. Se convierte en el euroescaqueado. El Parlamento Europeo no se lo merece. Pero en su mano está librarse de esos onerosos parásitos. Bastaría con que publicase regularmente una relación con la actividad parlamentaria de sus señorías: informes, preguntas, enmiendas, propuestas, viajes, entrevistas, comisiones. Descubriríamos lo que cualquier visitante habitual de la Eurocámara conoce. Que más que en izquierda y derecha, en euroentusiastas o euroescépticos, los eurodiputados se dividen en hiperactivos siempre en danza y en zánganos espectrales y desmotivados. El Parlamento Europeo es una institución transparente. Es un organismo caro, pero necesario. Su problema es que adolece de un bajo instinto de supervivencia. Y deshacerse de sus zánganos es cuestión de vida o muerte. E Soñar con progresar Obreros asiáticos que trabajan en la construcción de la que será la torre más alta del mundo, la Burj Dubai Tower. Cerca del ochenta por ciento de la población de Dubai está compuesta por expatriados de Asia