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90 TOROS DOMINGO 29 s 4 s 2007 ABC Sebastián Castella y Alejandro Talavante se desean suerte antes de hacer el paseíllo en la Real Maestranza de Sevilla MILLÁN HERCE La juventud se adueña de los ruedos Hay un antes y un después de abril. El toreo se renueva con savia joven y en la calle se habla de toros con pasión. Talavantistas, castellistas, manzanaristas y morantistas, las legiones de El Cid... La Fiesta está viva Z. S. R. PÉREZ SEVILLA MADRID. La primavera ha llegado a los ruedos. Hay un antes y un después de abril. Histórica feria de Sevilla. El ardor y la pasión de la juventud se han abierto paso camino de la cima. Los nuevos valores han marcado su territorio en el primer tramo de la temporada. A pesar de que veteranos como Ponce y El Juli también siguen en el poder por su poder con el toro, y un veterano, sin comillas y de recogida, como Rincón es capaz de cuajar una faena antológica en su despedida de Sevilla, el zambombazo lo ha protagonizado un chaval de diecinueve años que en menos de un año se ha puesto en figura: Alejandro Talavante. Con sólo diez meses de alternativa, tres Puertas Grandes en plazas de primera avalan ya su corto bagaje: Valencia, Madrid y Sevilla. Dice que es torero de sitios donde haya tranvía y que se crece en los cosos de máxima categoría. Y lo ha contrastado colmadamente: allá donde a otros les lastra la presión, el extremeño se envalentona. Sorprenden su serenidad frente a las adversidades y su disciplinado valor. Torero que asusta al miedo, no sólo ha cautivado a la afición con su quietud, sino también con un temple innato. A pesar de todo lo dicho, su toreo está aún en fase de depuración, y crecerá cuanto más se olvide de encorsetarse en el papel de sucesor de José Tomás. Talavante ha demostrado que fuera del guión torea de verdad. En primera línea de fuego y dispuesto a ganar la guerra a diario se encuentra también Sebastián Castella, líder moral de 2006. Si ya la pasada temporada conquistó feudos del calibre de Sevilla o Bilbao- -donde ejecutó su obra maestra- ésta ha deletreado el toreo en la Feria de Abril. Impecable con un torrealta, cortó una oreja de peso. Otra más arrancó a un juampedro. Le ha faltado toro. Por eso a la figura francesa le ha sabido a poco. Inconformista como los grandes, ambicio- Y a la vuelta, José Tomás Hablan y no paran de los triunfos de los jóvenes. Pero a la vuelta de la esquina, dentro de dos meses, regresa el mito en Barcelona: José Tomás. El suceso de la temporada que, de repente, con la tromba de toreros en flor de abril, se había quedado como relegado. El 17 de junio en la Monumental catalana se vivirá un acontecimiento único: las taquillas ya han colgado tiempo ha el cartel de no hay billetes algo que no se daba en la Ciudad Condal desde la época de de Manuel Benítez El Cordobés Después vendrán otros 14 paseíllos seleccionados. El 21 de junio en Alicante, el 23 en Algeciras, que significará su regreso a Andalucía... ¿Cómo volverá José Tomás? Ése es el misterio, la ilusión, el reto, el riesgo, el miedo, la gran incógnita. na mucho más. El gravísimo percance que sufrió este invierno en la feria colombiana de Cali, donde acabó con las costillas rotas y la perforación de un pulmón, no le han dejado secuelas ni restado un ápice de su infinito y templadísimo valor. Francia, donde la Fiesta no para de crecer, donde los políticos no se avergüenzan de defenderla, ha encontrado en él el ídolo que necesitaba. Su revolución ha sido tal que periódicos como Le Monde y Le Figaro se han hecho eco de su existencia a página completa. De distinto sabor es la tauromaquia de José María Manzanares. El hijo del maestro de Alicante posee el don de la torería; su elegancia y su empaque le convierten en un auténtico privilegiado. El campanazo de Sevilla refrendó su salida a hombros de Barcelona. Inspirado Manzanares gana cuanto más se olvida de la técnica. Otro torero con aroma es Morante de la Puebla. Diestro singular, su personalidad y su duende le hacen acreedor de faenas preciosistas, con tal filigrana y pinturería que se graban en la retina de sus más fieles partidarios. Además, durante esta feria abrileña ha sacado una vertiente desconocida: raza para reconquistar una Maestranza que ya le estaba volviendo la espalda. Perplejos dejó a todos cuando se postró a portagayola, algo insólito en su historia en Sevilla. Próximamente, el 6 de junio, le aguarda uno de los retos más importantes de su vida: seis toros seis en la Corrida de Beneficencia de Madrid. Apuesta mayúscula. Doctorado hace siete temporadas, aunque con toda una carrera por delante, El Cid abrió la Puerta del Príncipe, por cuarta vez en su trayectoria. Su éxito vino por el perfecto entendimiento con un victorino de bandera, divisa con la que mantiene un feeling especial. En Las Ventas lidiará otra corrida de la A coronada; en la Semana Grande de Bilbao matará la victorinada completa, una apuesta de torero macho sin ser de Ronda. A su izquierda le quedan grandes capítulos por escribir, y su juego de muñecas a la verónica no ha cesado de profundizar. Al pelotón se unen nombres como los de Antonio Ferrera y Domingo López Chaves- -que se arriman cada tarde como jabatos y que han salido con bien del examen de Sevilla- -o Fernando Cruz, siempre con la verdad por delante. Goza de buena salud el escalafón superior. El abanico de jóvenes con condiciones para ser alguien es extenso. El toreo se renueva con savia joven y en la calle se habla de toros; con pasión se discute, se polemiza. Talavantistas, morantistas, castellistas, julistas, poncistas... La gente acude en tromba a las ferias; la Fiesta está de enhorabuena. Las agujas del reloj taurino marcan la hora del relevo generacional. Hay un antes y un después de abril, una nueva primavera.