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ABC DOMINGO 29- -4- -2007 TOROS www. abc. es toros 89 Las portentosas facultades de El Fandi FERIA DE ABRIL Real Maestranza de Sevilla. Sábado, 28 de abril de 2007. Decimosexta corrida. Lleno de no hay billetes Toros de José Luis Marca, incluido el sobrero, de buenas hechuras y bastos pitones; descastados y parados, como enfermos. Manuel Díaz El Cordobés de rosa y oro. Pinchazo y se echa (silencio) En el cuarto, bajonazo que asoma y estocada (silencio) Francisco Rivera Ordóñez, de azul turquesa y oro. Dos pinchazos y estocada (silencio) En el quinto, cinco pinchazos y dos descabellos. Aviso (silencio) El Fandi, de azul pavo y oro. Pinchazo, estocada corta y dos descabellos (silencio) En el sexto, estocada y tres descabellos (silencio) ZABALA DE LA SERNA SEVILLA. Las portentosas facultades físicas de El Fandi las queríamos muchos para salir corriendo de la Maestranza cuando se acercaban las nueve de la noche. Había codazos por las escaleras para huir, para juir de la corrida del pueblo, de un cartel de pueblo, de unos toros que, si se lidian en un pueblo, queman la plaza. Para sí querrían también los toros de José Luis Marca la atlética potencia de Fandila, para al menos poder desplazar sus armónicas hechuras un poco, un poquito así, y salvar su dignidad, la dignidad de ser toro y acercarse a la categoría de bravo, del toro bravo. Ni un atisbo de casta se presenció en el ruedo. Se presagiaba una tarde que unos cuantos, los mismos que a la salida pretendíamos huir, tirarnos al tranvía o al Guadalquivir, temíamos. El calibre de sopor que se alcanzó superó cualquier previsión pesimista. Pero las mayorías mandan y el ambientazo era total, aunque de pueblo. No era el público habitual de Sevilla. Las niñas se habían arreglado más que nunca, y de paso las madres; las cámaras digitales se multiplicaban por los tendidos; la gente se arremolinaba a la salida de la Puerta del Príncipe esperando tal vez a Rivera Ordóñez... Y en el sexto, que fue un bastote y bruto sobrero, le pedían a El Fandi un cuarto par, puestos en pie ante el despliegue de caballos de su motor. Sol y sombra, todos a una, como en un concierto del Canto del Loco Otro, otro, otro, en lugar de otra, otra, otra. Fandi satisfizo las peticiones, que para algo de espectáculo que podía ofrecer no se lo iba a escatimar a la parroquia. Carreras hacia delante, hacia atrás, de lado, pares explosivos. El toro, ahogado en sus kilos (575) y en su descaste, dijo basta en la muleta. A mí tú no me das ni una carrerita más Pero el proyecto de El Fandi era otro, y se puso a ello. Venga muletazos malos que el personal coreaba en recuerdo de los banderillazos. No fueron muchos porque el toro estaba muerto en pie. Quillo, qué facultades; mátame Y lo mató de una estocada en lo alto, que si no necesita del descabello le vale la oreja del pueblo. Fandila había eclosionado El Fandi, en un vistoso quite por navarras al toro de Rivera, destacó con las banderillas ya en el tercero con dos largas cambiadas, lances de zapatillas juntas, media de rodillas, un galleo por chicuelinas, un quite por chicuelinas, dos pares a la moviola- -uno por cada pitón- uno al violín. El toro luego se colaba y se metía por dentro en la muleta, y allí no salió nada en limpio hasta que se paró. Y entonces tampoco, claro. La corrida había empezado torcida con un primero que se partió el alma en dos volatines y se echó cuando vio aproximarse a El Cordobés con la muleta. Después se lo comentó a su hermano cuarto en el infierno de los toros descastados: Mira que eres tonto por embestirle aunque sea tan de mala gana. No te dije en los chique- J. M. SERRANO Para sí querrían los toros de Marca la atlética potencia de Fandila, para salvar un poco su dignidad ros que, como te movieras algo, este tío simpático, que lo he visto en televisión, te iba a dar los trapazos más chuscos de todo abril Por lo menos no me ha hecho la suerte de la rana Eso sí, pero el bajonazo en el número te lo has llevado Rivera Ordóñez, al que una reolina de mozas y mozos esperaba en la Puerta del Prínci- pe, y allí se quedó esperando, se estrelló con un segundo desriñonado. Sólo pudo evidenciar, en los minutos que duró, que cómo se coloca, a la pala y fueracacho, es imposible torear medianamente compuesto, y menos, descargando la suerte. A la verónica en el quinto se templó con el capote, que reivindica como asignatura pendiente, que el aficionado nunca se lo ha reconocido, o sea. Y ante la solicitud popular agarró los palos sin superar ni a El Fandi ni a su peón Joselito Gutiérrez en el toro anterior, aunque levantó clamores. Después el toro de Marca se vino abajo con los plomos fundidos. Y yo que había mandado a la corrida de Cebada al matadero...