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88 CULTURAyESPECTÁCULOS DOMINGO 29 s 4 s 2007 ABC (Viene de la página anterior) diata y nos ofrece, incluso, la posibilidad de la pérdida. No hay peor viaje que el que hacemos con bitácora y guía subraya. En cuanto a cómo ha llevado a escena este concepto, Amat se confiesa incapaz de traducirlo en pocas palabras ante una grabadora pero acepta el envite. Las catorce escenas- -divididas en dos actos- en las que no hay un hilo narrativo, funcionan como piezas de un mosaico o de un retablo, cuya totalidad te da la visión. ¿Cuál es esa totalidad final? interroga. Un espejo. Un ejercicio de conocimiento a través de lo que ocurre en la escena, y, a su vez, de reconocimiento a través de ese viaje a las profundidades, donde se abren diferentes elecciones con cierto delirio pero también con lógica Y a continuación, hace un reflexión: Tenemos la virtud, tramposa y engañosa, de calificar lo que no entendemos como un sueño surrealista. Y no, El viaje a Simorgh no es un viaje surrealista. Es la escenificación del centrifugado de la memoria El símbolo que sugiere la imagen del sufismo y la mística es el círculo, y donde se encuentran principio y fin, que Amat representa como una especie de ruedo, un gran espacio ceniza donde hay sangre, hay vue- cionan por el escenario y que no son son otros que el concertino de la orquesta del Real, Ara Malikian, y el propio Gelabert, que coincide en darle a su danza un aspecto pictoral y plástico Frederic Amat reconoce que el trabajo en equipo en esta producción, en la que ha tenido interlocutores que están vivos tanto el compositor y libretista- -Sánchez- Verdú- -como el responsable del texto que inspira la ópera- -Goytisolo- Una labor en la que llevan trabajando años (la ópera fue encargada al compositor hace cinco años) y en la que todos han expresado y atendido sugerencias. Todo esto convierte El viaje a Smorgh en una hecho muy peculiar y muy singular A pesar de ello, Amat no se muestra satisfecho, o al menos, ésta no es la palabra que define su estado de ánimo actual porque siempre queda un espacio de ansia, de duda. Pero sí me siento entusiasmado, inspirado, en pleno vuelo, en pleno viaje... El artista hace quiebros constantes en su discurso para no revelar demasiados detalles del montaje: Si en el campo de la pintura sería como una gran traición describirla, pues se trata de una visión; cómo voy a traducir en palabras la gran apuesta que es una ópera: que es visión y audición Interlocutores vivos Boceto de Amat para una de las escenas de la ópera lo hacia el más allá, hay revelación... que, insiste, no está regida por el texto o por mi dirección escénica, sino por la música La obra, de casi dos horas de duración, se desarrolla de manera continuada, sin intermedios. Las catorce escenas presentan catorce escenografías distintas, en cada una de ellas renace una nueva apunta, gracias a los telones pintados que se presentan a través de yuxtaposiciones por detrás, por delante. La escena no se para nunca gracias a las trampas de la tramoya. El viaje es constante También se podrán ver proyecciones, que subraya no son vídeos o películas. Utilizo unas pinturas, unos telones animados En este gran banquete de elementos que representa El viaje a Simorgh donde se podrán ver y escuchar todo tipo de instrumentos, desde violas da gamba hasta la electrónica, la danza también juega un papel importantísimo, porque ayuda al latido y al avance de la sucesión de escenas. No funciona al margen del canto indica. Amat se muestra encantado de que esta responsabilidad haya recaído en el coreógrafo Cesc Gelabert, que marca los movimientos de dieciocho bailarines, pero también del coro y de dos pájaros solitarios que evolu- Pintura animada