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ABC DOMINGO 29 s 4 s 2007 INTERNACIONAL 41 HORIZONTE Ramón Pérez- Maura El saqueo del norte de Chipre Después de la invasión turca de 1974, el patrimonio histórico y cultural del norte de Chipre ha sido destruido. Las iglesias han sido saqueadas y sus objetos sacros fueron comercializados en los mercados internacionales POR BEGOÑA CASTIELLA, ENVIADA ESPECIAL NICOSIA. Durante la audiencia del presidente de Chipre, Tassos Papadopulo, s con el Papa el pasado noviembre, se habló del abandono y la destrucción de las iglesias cristianas en el norte de Chipre, territorio ocupado por fuerzas turcas desde mediados de 1974. El arqueólogo y director del Museo de Chipre, Pavlos Flurentzos, no duda en hablar de limpieza étnica un término que sólo se entiende viendo la destrucción masiva efectuada en el 36,4 por ciento del territorio chipriota, la parte norte Allí, en la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre, se ha intentado borrar la identidad griega y, sobre todo, la cristiana. Las cifras entregadas por el Ministerio de Asuntos Exteriores chipriota son estremecedoras: más de quinientas iglesias y diecisiete monasterios, (en su mayoría ortodoxos) han sido desacralizados, destruidos o saqueados. Han desaparecido más de quince mil iconos y un total de sesenta mil antiguedades. La mayoría de los cementerios han sido también destruidos. Las dos comunidades de la isla, la griega en el sur- -República de Chipre, reconocida internacionalmente y miembro de la Unión Europea- -y la turca en el norte, habían convivido durante muchos siglos, respetando sus monumentos y sitios de culto. Es un hecho que en la parte sur, aún después de la invasión en el norte en 1974, los edificios pertenecientes a turcochipriotas y sus mezquitas fueron respetados manteniendo el culto. Es también un hecho que salvo raras excepciones, los turcochipriotas no dañaron, saquearon o robaron edificios cristianos en el norte hasta la invasión. La gran mayoría de los destrozos fueron efectuados durante los primeros meses de la ocupación. Los militares turcos favorecieron el saqueo haciendo vista gorda al tráfico de objetos sacros hacia Turquía que después aparecían en los mercados europeos y norteamericanos. Desde 1975, la República Chipriota y su Iglesia se esfuerzan en identificar y recuperar cualquier elemento de su patrimonio histórico que haya llegado al extranjero. Tras esforzadas batallas jurídicas han conseguido alertar a marchantes y casas de subasta de su tenaz lucha por recuperar los objetos chipriotas. Curiosamente en el plan Annan, el complejo documento con el que el entonces Secretario General de Naciones Unidas esperaba conseguir la reunificación de la isla y de sus dos comunidades, el tema del patrimonio tenía poca importancia. Sólo se habían incluido las leyes de protección del patrimonio de la parte griega y poco más. Los arqueólogos grecochipriotas lamentan que no se les permita colaborar para salvar el patrimonio del norte: no pueden restaurar, ni continuar las excavaciones que estaban en curso en el verano de 1974. Únicamente pueden colaborar si es un proyecto apadrinado por Naciones Unidas, como ahora en la vieja Nicosia. Desde el 2003 se puede ya viajar libremente en la isla y muchos grecochipriotas han intentado de forma espontánea restaurar tanto los cementerios de sus antepasados como las iglesias de sus pueblos, hoy ocupados por colonos turcos. Muchos de ellos han visto en viajes posteriores como se ha destruido ya ese trabajo con nuevos actos de vandalismo. El desarrollo turístico del norte ha motivado acciones que entristecen a los grecochipriotas. La iglesia y monasterio de Santa Anastasía en Lapithos se ha visto convertida en un hotel y casino. Un monasterio armenio medieval, Sourp Magar, en una cafetería y el extraordinario conjunto de Aghios Filon, en Karpas, tiene ahora una carretera asfaltada que atraviesa su camposanto. Peor aún: además de las iglesias reconvertidas en mezquitas (77) y desacralizadas (133) las hay que llevan años abandonadas, sirviendo de aprisco, de sala de actos culturales, de granero, de almacén militar, de cine, de hospital. Esto se ve en una exposición fotográfica expuesta en el Museo Bizantino de Nicosia y organizada por el Monasterio de Kiku. Un equipo de arqueólogos y restauradores muestran fotografías recientes de to- ¡VIVA CHÁVEZ! -AL GORE a capacidad de algunos políticos para estropear casi todo lo que tocan puede llegar a ser infinita. El viernes 20 de abril Álvaro Uribe, presidente de Colombia, estaba citado en Miami con Al Gore para debatir con él sobre su tema favorito: el medioambiente. La víspera de la cita, Gore canceló la reunión aduciendo las preocupantes acusaciones de violación de los derechos humanos que penden sobre el mandatario colombiano. El arriba firmante ha manifestado su propia preocupación en esa materia repetidamente, pero la intervención de Gore es de las que le quitan a uno la afición. Colombia- -junto con Perú, Panamá y Corea del Sur- -tiene pendiente de aprobar en el Congreso norteamericano un Tratado de Libre Comercio, por el procedimiento de fasttrack, que impide renegociar los contenidos; o todo o nada. El mensaje que Gore ha lanzado a la mayoría demócrata del Congreso es que Colombia no es un aliado respetable y en el que se pueda confiar. Desde Caracas, Hugo Chávez debía estar aplaudiendo con los pabellones auditivos las palabras de Gore. El presidente Uribe está afrontando serias acusaciones de colusión con los paramilitares, tanto por su gestión durante los años en que fue gobernador de Antioquia (1995- 97) como por las personas de su confianza que desde su administración pueden haber ayudado a paramilitares. Son muy graves cargos de los que Uribe sólo podrá salir bien si su nombre resulta inmaculado, algo que no parece fácil. Mas lo que no tiene duda es que Estados Unidos no puede permitirse castigar a todo un país, el mejor aliado que tiene hoy al sur de Río Grande, por la forma en que la ejemplar democracia colombiana limpia las manchas que pueda tener su edificio institucional. Como muy bien decía el Wall Street Journal en su editorial del pasado jueves, Una derrota para el TLC colombiano retrasaría el desarrollo económico en América Latina y representaría una victoria sustancial para la agenda anti Estados Unidos de Hugo Chávez. Digannos, ¿quién está perdiendo las Américas? Desde luego que no es el presidente George W. Bush. L La bandera turca junto a la de la autoproclamada República Turco- chipriota, en una mezquita que antes era iglesia en Nicosia dos los monumentos cristianos. En una pequeña iglesia del norte, se ha utilizado el altar como mesa para lavar a los muertos, siendo la iglesia una improvisada morgue. Las excavaciones arqueológicas que equipos de especialistas realizaban en Famagusta, Kirinia y Morfu, así como Salamina, se vieron interrumpidas en el verano de 1974. Salamina se encuentra ahora en un lamentable estado de conservación aunque lo visitan turistas pagando entrada. El monasterio de San Barnaba presenta una lamentable colección de iconos recientes y pobres vitrinas de antiguedades, procedentes la mayoría de la colección privada de Hadjiprodromu. Una iglesia en Kirinia presenta iconos y poco más. Las ruinas góticas de Bella Pais, el cas- AFP co antiguo de Nicosia, Famagusta y Kirinia y gran parte del patrimonio cultural se encuentra con poco cuidado de mantenimiento y vigilancia. Paralelamente a la destrucción sistemática del patrimonio cristiano, hay que considerar la colonización de los turcos. El gobierno chipriota sigue esforzándose en encontrar vías para la reunificación, reconociendo que los más de 160.000 colonos superan con mucho a los 85.000 turcochipriotas que vivían allí antes de la invasión. A esto hay que añadir 43.000 militares turcos estacionados en el norte. Las cifras varian según la fuente, pero es un hecho que cada pueblo del norte tiene ahora una mezquita con su respectiva escuela islámica, que no son visitadas por los turcochipriotas, aislados en su propio tierra. Los millones de euros de la Unión Europea están empezando a financiar obras imprescindibles de infraestructura. Pero el futuro de la reunificación, dejando atrás el sufrimiento y la división de dos comunidades, se presenta difícil. Las iglesias como hoteles La colonización turca El altar de una iglesia en el norte se ha utilizado como mesa para muertos en una improvisada morgue