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22 ESPAÑA El tripartito fiel a sí mismo s Maragall deja la presidencia del PSC DOMINGO 29 s 4 s 2007 ABC Arrasado por su sueño federal Zapatero asumió sin problemas el discurso federal de Maragall, especialmente mientras estaba en la oposición s El pacto del presidente del Gobierno con CiU sobre la reforma del Estatuto dió la puntilla al líder socialista catalán, muy tocado ya por los escándalos IVA ANGUERA DE SOJO BARCELONA. El Pasqual Maragall que ahora deja la presidencia del PSC y la política mientras reparte críticas a toda la cúpula del PSOE es el mismo que en 1999 se marcó dos claros objetivos: llevar a los socialistas a la Generalitat y abrir una reforma institucional que le diera a España el carácter federal que la Constitución sólo apunta con el Estado de las Autonomías. Una reforma institucional que, en Cataluña, se apuntó rápidamente a la bandera de la reforma del Estatuto, hasta entonces enarbolada sólo por Esquerra (ERC) Jordi Pujol se había negado a reformarlo, pero cuando Maragall se sumó a la propuesta en las autonómicas de ese año, CiU tuvo que entrar al trapo, aunque su pacto con el PP le obligaba a posponer la reforma. En cuanto a la incorporación del PSOE a la idea de la España federal, la elección de José Luis Rodríguez Zapatero en el Congreso Federal de 2000- -con el apoyo del PSC- -jugó a su favor. Zapatero asumió sin problemas el discurso federal de Maragall, especialmente mientras estaba en la oposición, e incorporó ese concepto a su propio argumentario con la propuesta de la España plural La alianza quedó sellada en el acuerdo de Santillana de Mar, por el que el PSOE se comprometía a una reforma constitucional que, sin embargo, no asumía todos los objetivos marcados por el dirigente catalán. ma en manos del Parlamento autonómico. Durante dos largos años, el texto se convirtió en campo de batalla política. Tensado hasta el extremo por la competición entre CiU y ERC el texto aprobado el 30 de septiembre era inviable para el PSOE, como ya dejó entrever José Montilla al anunciar enmiendas en el Congreso. Consciente de que no podía aprobar el Estatuto sin CiU ni el PP, Zapatero optó por apostar a caballo ganador y pactó con Artur Mas. Una jugada que acababa, de paso, con su socio más incómodo, el presidente de la Generalitat. Tras la foto de la Moncloa llegó además la espantada de Esquerra, que optó por rechazar el texto tanto en las Cortes como en el referendo celebrado posteriormente. De este modo, el Estatuto acababa con el gobierno tripartito de Maragall- -que expulsó a los consejeros de Esquerra tras el anuncio de su no al texto- -y con la presidencia del propio Maragall. Sin el apoyo de ERC, el Gobierno regional en minoría apenas podía aguantar unos meses. El presidente anunció elecciones para otoño y dos días después confirmó que no se presentaría a la reelección al cargo. El propio Estatuto catalán no ha corrido mejor suerte, cuestionado por el Tribunal Constitucional, que examina hasta siete recursos contrarios. Siendo la nueva norma autonómica su patíbulo político, todo su mandato estuvo trufado de polémicas, propiciadas por él mismo o por sus socios de ERC en el Gobierno. La primera andanada a la línea de flotación de Maragall se la lanzó él mismo, cuando a raíz del escándalo de los derrumbes del barrio barcelonés del Carmelo sacó a relucir el supuesto cobro de comisiones a constructores, la famosa polémica del 3 Unas desafortunadas bromas en Israel con su entonces socio de Gobierno Carod- Rovira, al que colocó una corona de espinas; su postura ambigua ante la campaña de boicot al Madrid 2012 lanzada desde ERC, o el comparar su situación política con la de las mujeres maltratadas, no fueron más que nuevos pasos hacia su hundimiento dentro del Ejecutivo catalán y del propio PSOE. Arranque triunfal: Maragall gana las elecciones en 2003, con Carod- Rovira como escudero ELENA CARRERAS Bromas del president su fotografía a Carod con una corona de espinas provocó una gran polémica AP Promesa en campaña Aunque fue en el mitin final de la campaña autonómica de 2003 cuando Zapatero se comprometió definitivamente al asegurar que, si llegaba a la presidencia del Gobierno aprobaré el Estatut que salga de Cataluña Así, su inesperada victoria, tras el 11- M, abrió las puertas del Congreso para un Estatuto de autonomía que el PSOE pensaba utilizar como arma contra un Gobierno del PP que no llegó a repetirse. Sin embargo, Zapatero pospuso sinne die una reforma constitucional inviable sin el PP. Para entonces había quedado clara la debilidad de la presidencia de Maragall, que aún se agudizaría más, y el presidente catalán optó por dejar la refor- Maragall traicionado: Zapatero pacta con CiU el Estatuto a espaldas del presidente catalán IGNACIO GIL