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12 LA ENTREVISTA DOMINGO 29 s 4 s 2007 ABC (Viene de la página anterior) opiniones y puntos de vista con quien haga falta. Pero cuando nos encontramos con que nuestro interlocutor nos dice: mira, mi única idea es eliminarte... entonces, es absurdo plantear un diálogo. Imposible. Es verdad que hay gente que, pese a todo, cree que se debe preparar tal diálogo. Yo no le veo sentido. En Alemania hay quienes mantienen ese discurso- -que yo creo un poco flojo- -del diálogo pese a todo. Pero hay que distinguir. Hay veces que no se puede dialogar. No se puede dialogar, por ejemplo, con un asesino de la mafia. Lo que no quiere decir que yo no pueda ir a Palermo y hablar con los sicilianos. Hay que distinguir entre el siciliano y el asesino de la mafia. -Más allá de fórmulas milagrosas, existe también el debate sobre cuál es la mejor fórmula para garantizar la integración y la convivencia con los inmigrantes musulmanes. ¿El multiculturalismo o la fórmula más jacobina que se emplea en Francia? -Hay que empezar no cometiendo errores, como el de Alemania, que durante muchos -Hay que distinguir ámbitos de diálogo y ser prácticos. En nuestros países tenemos una importante inmigración musulmana. Y en esa inmigración se plantean problemas para cuya solución es fundamental el diálogo. Aunque también aparece la dificultad de saber quién representa a la comunidad islámica en nuestros países. Hay ulemas, consejos, suníes, chiíes... En el Islam no hay una autoridad suprema. No tienen un Papa. Pero claro que hay problemas sociales y legales que hay que abordar y resolver. Y para esas cuestiones el diálogo es necesario. También existe un diálogo académico. Entre las universidades hay un permanente intercambio de expertos y profesores. Y sería muy interesante entablar un diálogo sobre las diferentes interpretaciones de la historia en el Islam y en Occidente, la que hacen ellos y la que hacemos nosotros de unos mismos acontecimientos. Debemos acabar también con los prejuicios y estereotipos. Pero ese otro diálogo vago, genérico, sobre un difuso humanismo, sobre la buena voluntad... todo eso es muy inconcreto. Es mejor ir a lo preciso. Los congresos de buena voluntad no creo que tengan mucho sentido. Me parecen más bien como un gesto de reconocimiento para biempensantes. -Hay quienes plantean el diálogo no con los radicales, sino con la sociedad árabe o musulmana. Es un planteamiento más realista, pero ¿útil? El autor de El perdedor radical en su interminable biblioteca años ha estado negando que éste sea un país de emigración. No se puede negar la realidad. Nuestras leyes de emigración han sido demasiado liberales, y no han tenido en cuenta la experiencia de los grandes países de emigración como Canadá o Estados Unidos. No se puede aceptar una inmigración en masa de gentes sin formación que no tienen posibilidades de ganarse la vida, dependientes de las subvenciones del sistema asistencial. El estado del bienestar se derrumbaría. No hay inmigración sin conflictos. No necesariamente violentos, pero sí conflictos evidentes o más o menos latentes. Es inevitable. Y luego nosotros, los alemanes, los europeos, también tenemos que aprender. Los alemanes tuvimos la fortuna de perder muy pronto las pocas colonias que teníamos, de forma que hasta hace muy poco aquí no se veían inmigrantes, ni gentes de color ni musulmanes. Hubo problemas de adaptación, pero afortunadamente la gente se va acostumbrando y parece que los sentimientos xenófobos empiezan a remitir. -Decir que tal o cual gente es incapaz para la democracia sería una hipótesis un tanto racista. Eso no. Pero la realidad insoslayable es que la situación en que se encuentran las sociedades árabes es muy difícil, muy delicada. Los musulmanes que yo he conocido no son asesinos, no son suicidas ni radicales. Pero es como si, al mismo tiempo, les fuera difícil distanciarse de los radicales y repudiarlos con firmeza. Algunos lo hacen, pero también es curioso que los espíritus más críticos no vivan en países árabes, donde su vida correría peligro. ALBERTO SOTILLO TERROR ISLAMISTA Sólo buscan la venganza, el alivio de su frustración y el cumplimiento de un breve sueño de omnipotencia MUNDO GLOBAL -A nosotros nos tendría que preocupar que algunos inmigrantes musulmanes que viven en Europa no condenen a sus asesinos con la misma convicción con que condenan a los colonialistas europeos. A cada uno lo suyo, ¿no? mo tiempo, todos tenemos muchas identidades. Los conflictos de identidad son como los de esa gente que parece eternamente preocupada por su salud. Es un conflicto hipocondriaco. Es también una especie de lujo. Quien tiene problemas importantes de verdad no se preocupa de sus problemas de identidad. ¿El terrorismo de izquierda de los años 60, la Baader Meinhof en Alemania, por ejemplo, era un terrorismo de perdedores? Los radicales islamistas tienen una gran habilidad para usar a su favor la globalización TERROR EUROPEO ¿Es compatible la democracia y el Islam? Es una pregunta inevitable, porque a los países árabes les cuesta convertirse en sociedades abiertas y participativas. Los terroristas de Oriente Próximo fueron aprendices de los terroristas europeos -Su situación es muy delicada en Europa, donde son una minoría que, a menudo, no es bienvenida. No es ningún secreto que, si hacemos un referéndum en Europa sobre la entrada de Turquía en la UE, habrá un mayoritario rechazo. Cada vez que se construye una mezquita, al menos en Alemania, siempre surge cierta polémica. Son problemas que hay que afrontar porque, cuando el inmigrante no se siente parte de la sociedad en la que vive puede convertirse en un perdedor radical. -En lo que no necesitan lecciones los islamistas es en aprovechar las posibilidades de la globalización. -Si se globaliza el dinero y los transportes, ¿por qué no se iba a globalizar el terror? Son un movimiento global con una gran habilidad para actuar en un mundo globalizado. Lo que significa que nadie puede sentirse a salvo de su amenaza. -Los terroristas de Oriente Próximo fueron aprendices de los terroristas europeos. Imitaron por ejemplo la forma de tratar con los medios de comunicación. Los terroristas europeos de los 60 fueron perdedores en su loca revolución mundial. Se encontraron en un callejón sin salida que les radicalizó aun más. Fue como si, tras perder el contacto con la realidad, se hubiesen dado con la cabeza contra el muro. -Hay mucha retórica con la identidad. La identidad es un concepto muy poco preciso. Cada quién sabe quién es y, al mis- -Hay a quienes la inmigración les plantea un conflicto de identidad.