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10 LA ENTREVISTA www. abc. es DOMINGO 29- -4- -2007 ABC Es absurdo dialogar cuando nuestro interlocutor nos contesta que su único objetivo es eliminarnos Hans Magnus Enzensberger s Ensayista, novelista y poeta Con una vitalidad envidiable a sus 78 años, este atípico pensador alemán nos explica cómo el terrorismo fundamentalista se nutre de los sentimientos de inferioridad y frustraciones de un islam que ha perdido la batalla de la modernidad ALBERTO SOTILLO MUNICH. Su último ensayo, El perdedor radical (Anagrama) es breve, contundente y provocador. Enzensberger busca las raíces de la violencia irracional y sin objetivos que encarna en la actualidad el terror islamista. Indaga en la mente de esos fanáticos y encuentra un inmenso complejo de inferioridad. Charlamos con él en su casa de Múnich, tapizada de libros a lo largo de todas las paredes por las que se extiende nuestra vista. Asistimos al inusitado espectáculo de un modélico hombre de razón, de un intelectual ilustrado reflexionando sobre las tinieblas de la irracionalidad. -Antes de abordar el islamismo radical, hablo de gentes que están mucho más cerca de nosotros para que entendamos qué clase de persona es un perdedor radical. Un perdedor radical es, por ejemplo, el asesino de la Universidad de Virginia que mató a más de treinta personas. Es un ser fundamentalmente acomplejado, que reconoce que es una persona con problemas, pero que achaca a los demás todas las culpas de lo que le sucede. Es un resentido, un acomplejado, un ser aislado, que compensa su frustración diciéndose: yo tengo el poder de matar. Y que mata a los demás porque cree que ellos son los culpables de sus problemas. El perdedor radical puede estallar en cualquier momento. Es una bomba latente. VIOLENCIA Los terroristas son acomplejados que culpan a otros de sus males AL QAIDA Es una sociedad de gente humillada que quiere compensar su complejo de inferioridad con su capacidad para matar INMIGRACIÓN No se puede aceptar una inmigración en masa de gentes sin formación dependientes de las subvenciones ¿Y por qué los países árabes generan tanta gente con esa personalidad... con ese resentimiento? Podríamos decir que Al Qaida es la patria de los perdedores radicales. tar. Que compensan su impotencia con la satisfacción que les da decir: yo soy superior porque soy quien decide sobre la vida y la muerte. Es una fantasía de omnipotencia. Cuando esa gente se asocia con otras personas de parecidos problemas y de similar estado de ánimo es cuando aumenta muy peligrosamente el potencial destructivo del perdedor. El asesino de la Universidad de Virginia quedará olvidado dentro de unas pocas semanas, pero una asociación de perdedores radicales, como las de los terroristas islamistas, adquiere una fuerza casi política, aunque no haya nada político en su movimiento. -Dice usted que el terrorista islamista es un perdedor radical... -Pero el asesino de Virginia no es más que un individuo, una excepción. -Justo. Entonces es cuando yo hago el paso de esa persona singular, aislada, a los grupos terroristas. Porque lo grave es cuando se forma un grupo de personas con una mentalidad parecida: de perdedores radicales. Cuando se forma una sociedad de gente que se siente humillada y que quiere compensar su complejo de inferioridad con su capacidad para ma- INTELECTUAL A QUIEN NADA HUMANO ES AJENO Para Enzensberger no hay géneros ni etiquetas. Igual cultiva el ensayo que la poesía o las matemáticas. Es una mente inquieta, un pensador irreductible A. S. MUNICH. Hans Magnus Enzensberger es un intelectual de curiosidad renacentista a quien nada humano le es ajeno. Poeta, novelista, dramaturgo, ensayista... podríamos resumir diciendo que es lo que en España- -antes de que la televisión suplantase a la realidad- -se denominaba un polígrafo Un polígrafo era, por ejemplo, don Ramón Menéndez Pelayo, que igual escribía una historia de la ciencia española que una enciclopedia de nuestros heterodoxos. Antes de indagar en la mentalidad resentida del terrorista, escribió, por ejemplo, un incomparable ensayo sobre matemáticas (El diablo de los números, ed. Siruela) repleto de paradojas y destinado a quienes tienen pavor a esta disciplina. Mucho antes fue un poeta de obra lúdica e irónica, autor de obras tan originales como La justificación de los lobos o Poesía para los que no leen poesía Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2002, es un ensayista original e independiente, del que no se puede decir que tema la polémica. Igual exigió al gobierno alemán la imposición de medidas de presión económica contra Irán por sus amenazas a Salman Rushdie que rechazó la controvertida reforma de la ortografía alemana. Tal vez ese afán por transgredir géneros y etiquetas fue el que le animó a proclamar en 1958 ni más ni menos que la muerte de la literatura Y es que la literatura convencional- -clásica y ortodoxa- -le viene demasiado estrecha a este hombre de curiosidad universal y todoterreno de las letras. -Yo no soy un especialista, no soy orientalista. Pero me parece muy claro algo que repiten muy a menudo los propios árabes. Y es que ha habido un derrumbe de su civilización desde la cumbre en la que vivieron durante sus años de mayor gloria hasta su penuria actual. Aquellos momentos de auge contrastan dramáticamente con el atraso en el que viven hoy en día. Podemos hacer una larga lista de sus carencias: falta de instituciones políticas sólidas, relegación de la mujer, falta de tecnología, problemas de educación... Viven el resentimiento de esa caída, de ese continuo mal estado... -Alimentan una especie de utopía retrospectiva. Adoran aquellas glorias del pasado y se preguntan: ¿por qué este atraso nuestro ahora? Y entonces ponen en marcha un curioso mecanismo de evasión por el que se dicen: la culpa no puede ser nuestra. Igual que el asesino de la Universidad de Virginia. Nunca se dirán: soy un perdedor porque algo va mal conmigo. La culpa es siempre de los otros, de todos los demás. En la historia del mundo árabe encuentran motivos para justificar esa coartada: las invasiones mongolas, la conquista otomana, el colonialismo, el imperialismo... Hoy culpabilizan a los judíos y a Estados Unidos. -Y su resentimiento lo vuelcan sobre el mundo exterior. Prefieren no asumir que les corresponde parte de la culpa de lo que les ocurre. En definitiva, se autoconvencen de que el mundo exterior es el culpable. Se dicen: por su culpa estoy en una situación terrible. Y todo el mundo exterior se convierte entonces en un objetivo, en un blanco para sus ataques. -Es la expresión de una desesperación, agravada, además, por el factor religioso. Hacen un secuestro del Islam, porque lo de Al Qaida es una interpretación muy irregular de la doctrina islámica. Instrumentaliza- -Hablando de utopías retrospectivas, es inquietante que Al Qaida afirme en sus manifiestos que quiere recuperar Al Andalus, que en sus fantasías representa el paraíso perdido. Y que presenten la reconquista de Al Andalus casi como un deber religioso.