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ABC DOMINGO 29 s 4 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA QUE NO SABÍA ENROJECER UIZÁ algún día, desde una de las honorables poltronas que sueña su elefantiásico ego, el juez Garzón decida hacerse un poco de justicia a sí mismo y ofrezca a los millones depersonas que de buena fe le han otorgado su confianza una explicación discretamente razonable sobreelsinuoso zigzagueomoralcon que ha perfilado su trayectoria jurídica. Personalmente hace tiempo que renuncié a descifrar los códigos secretos que rigen en la conciencia de los hombres el retorcido IGNACIO itinerario de la ambición, peCAMACHO roadmitoquenienelmáscomplejo y tortuoso de los personajes shakespeareanos puedo hallar una ambigüedad tan intensa como la deeste magistradopoliédrico, cuyos ondulantes devaneos con la política me traerían sin cuidado de no afectar de manera crucial al más sensible de nuestros problemas colectivos. Los anhelos de notoriedad de Garzón, su insondable esponjosidad al halago y sus siempreinestables aventuras de amor y odio con el poder no serían más que episódicos tránsitos propios de esos figurantes casquivanos que pueblan a menudo la escena pública si no afectaran, con desalentadora y contradictoria recurrencia, a la médula dolorida de una nación zarandeada por el drama histórico de la sinrazón terrorista. Y, desdeluego, si no manosearan con tornadizavolubilidad laarquitectura deuna ley en la quelos ciudadanos confiamos como refugio estable ante los abusos de parte. Produce una profunda tristeza contemplar cómo un hombreadornado poruncoraje singulary un activismo estajanovista se dedica a desandar periódicamente sus pasos más celebrados en una eterna refutación de sus propias decisiones. Y no tanto porque esa continua fe de erratas conduzca hasta la conclusión de que se trata de una conciencia caprichosa e inestable, sino porquetrasesa inconsistente yproteica incoherencia asoma la sospecha de que, en su soberbia autoestima, el personaje ha llegado a creerse una suerte de oráculo intangible ajeno al filtro de una crítica medianamente objetiva. En su inmaduro desvarío, Garzón parece ajeno a la evidencia de que la opinión pública española posee un sólido criterio de dignidad sensata que abandonó hace tiempo la perplejidad ante sus aparatosas contradicciones para sancionarlas con la displicente condescendencia de quien se acostumbra a las cabriolas de un errático saltimbanqui. Por eso esta última voltereta jurídica con la que, sin asomo de sonrojo, el antiguo superjuez se ha envainado hasta atragantarse toda su anterior doctrina antiterrorista para abrirle paso electoral a Batasuna a fuerza de ignorar las evidencias con banales casuismos, ni siquiera provoca ya la indignación que merecería un autodesmentido tan escandaloso. Sencillamente, causa una intensa decepción, un amargo y frustrante desengaño. Y si no fuera porque las consecuencias desu volatinera piruetavan a sacudir la memoria colectiva del sufrimiento y la entereza resistente de las víctimas, lo penoso del caso no sería el modo con que Garzón ha trituradosu meritorialuchaprevia, sino ladespectiva arrogancia con que parece tomarnos a todos por gilipollas capaces de comulgar con toscas ruedas de molino. EL HOMBRE Q EL RECUADRO LISTAS (Y ESPAÑA) CONTAMINADAS A Fábrica Nacional de Eufemismos está a plena producción, sin deslocalización que valga, no le pasa como a Delphi. La Fábrica de Eufemismos llama violentos a los terroristas, pero entrecomilla la noble palabra mártires cuando se refiere a los que fueron asesinados por los rojos en la guerra, dando testimonio de su fe. Esta misma palabra que acabo de escribir, rojos, es un fallo en la cadena de montaje de la Fábrica de Eufemismos. A efectos de guerra civil, los rojos no han dejado de existir. Son de uso obligatorio del eufemismo. El uso obligatorio del eufemismo es como el uso obligatorio del cinturón de seguridad en los coches, pero aplicado al carricoche de la manipulación de la Historia. Los rojos nunca combatieron en la guerra. Y mucho menos la perdieron. Eran los republicanos, los leales del Gobierno, y pónganse todas las palabras bonitas que se quieran. En cambio, en el otro bando, en el otro lado de las inciviles trincheras, sí siguen estando los fascistas. Los nacionales han dejado de existir. Bando nacional no hubo en la guerra: o fue bando franquista o fue bando fascista. Ahí no sólo no hay uso obligatorio del cinturón de seguriANTONIO dad del eufemismo, sino que si te pillan BURGOS diciendo que los nacionales ganaron la guerra te ponen una multa en el tribunal de la Historia contaminada. El último modelo lanzado por la Fábrica Nacional de Eufemismos es la lista contaminada Contaminada es aquella lista electoral donde va un comando completo de la ETA, más dos pistoleros que pasaron a la reserva, más tres Nekanes de las que parece que se han pelado con la minipímer, más un viejorro que se cargó a tres guardias civiles cuando era chaval. La Fábrica de Eufemismos etiqueta estas listas con la acreditada marca de ANV que es el acrónimo de Aquí Nadie Vincula Y como aquí nadie vincula a nada con ETA- Batasuna, pues las listas contaminadas son estupendas para que el Gobierno, que está compuesto por hombres de palabra, pueda cumplir. Cumplir la promesa que hicieron a la ETA de que Bata- L suna iba a las elecciones de todas, todas. Hay listas con más antecedentes penales que un elenco donde figuraran El Lute, El Lolo, El Tarta y El Arropiero, pero a efectos del pasemisí de las tragaderas ante la ETA disimulan perfectamente. ¿Y saben por qué? Porque no sólo están contaminadas de asesinos etarras y sus cómplices y encubridores las listas de la ANV y de los electores aberchales, sino que España entera está contaminada, quién la descontaminará, el descontaminador que la descontaminare, buen descontaminador será. España está contaminada de cobardía ante el terrorismo. España está contaminada de rendición ante los terroristas. Cuando aquí han puesto en la calle a un asesino como al Juana Chaos y no le han tocado ni un pendiente de sus orejas a Otegui, y No Passsa Nada, es señal que esta España contaminada se lo traga todo. España está contaminada desde el punto y hora en que la Policía no ha dicho ni mú acerca de las investigaciones que hayan hecho o dejado de hacer sobre el bombazo asesino de la T 4 de Barajas, y nadie ha levantado la voz. España está contaminada porque todo el mundo mira hacia otro lado ante la práctica desaparición de la separación de poderes a todas las escalas, ante los jueces contaminados, la Policía contaminada. Cuando el Gobierno ha metido la mano en la Comisión de Valores, y ha hecho de la capa de la opa de Endesa un sayo de conveniencia y no ha pasado nada, es que España está contaminadísima. Moralmente contaminada. Éticamente contaminada. Triángulo de las Bermudas que se traga todas las indignidades. Peor que los gobernantes son los gobernados. Tenemos a los malvados que nos merecemos. Y nadie protesta. Y si dices estas cosas, no estás ejerciendo la bendita Libertad, sino que te estás situando en la derecha extrema. No en la extrema derecha, no; en la derecha extrema. Derecha extrema es como la triste Fábrica Nacional de Eufemismos le dice a tener vergüenza, a llamar a las cosas por su nombre, a ejercer la Libertad y a no querer hocicar ante una banda de asesinos terroristas que han conseguido que España saque la bandera blanca de rendición y arríe para siempre la roja y gualda de la dignidad.