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Sábado 28 de Abril de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.372. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Bart Simpson lo enseña todo La película sobre Los Simpson puede tener una escena de destape a cargo del primogénito de la familia, el susodicho Bart, que protagonizaría en ella un desnudo integral. Aunque, eso sí, a bordo de su patinete MANUEL DE LA FUENTE s lo que tienen los dibujos, que a veces se impone el trazo grueso, acaban por pasarse de animados y no tienen ningún tipo de prejuicios para enseñárnoslo todo y mostrarse al natural, totalmente al natural. Si además el dibujo en cuestión ha nacido y se ha criado en una familia desestructurada (aunque en el fondo se quieran) como pocas, la de los Simpson, la verdad es que se puede esperar cualquier cosa, bueno, o cosita, tal que el caso que nos ocupa, el de Bartholomew J. Simpson, el primogénito de la prole (mal) criada por Homer y Marge, más conocido entre los televidentes de todo el planeta desde hace ya veinte años como Bart, el terror de Springfield, el azote del vecindario, el ejecutor del tirachinas (versión cutre y en edad del pavo de lo de la Asociación del Rifle) Porque, efectivamente, el largometraje que se prepara sobre la desasosegadora familia se está poniendo tan animado que, según ha revelado la revista Newsweek Bart va a protagonizar un hecho sin precedentes, que va a dejar aún más helado a Walt Disney: mostrarse tal cual, tal cual le trajo al mundo Marjorie. La culpa, cómo no, la tendría su propio padre, empeñado en picarle al chaval para que se pasee a lomos de su monopatín por las calles de su patria chica y en pelota, dibujada, claro, más que picada. En concreto, Newsweek según recoge la agencia Otr, comenta que el joven pasa por delante de la gente, baja cuestas, atraviesa el tráfico. hasta que, en un impactante momento, Bart muestra su cosita al mundo entero El insufrible de Bart ya apareció ligerito de ropa en una portada de Rolling Stone el vademécum del rock and roll, DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany LOS SUEÑOS uando empecé a fumar, allá en mi adolescencia, soñé que mataba a una persona. Que le cortaba un dedo y lo envolvía en una tela gruesa, como de arpillera. Que abría, de noche, una especie de nicho en un muro encalado. Que dejaba allí el dedo. Que luego, no sé cómo, taponaba el boquete. Que al hacerlo, la náusea me vencía. Que ya no había cadáver, sino sólo ese dedo. Un dedo emparedado en mi propia conciencia. Un dedo impertinente, temerario, maldito. No sé por qué razón, hace sólo unos días, de nuevo en sueños, lo he desenterrado. Al poco de cumplir los treinta y cinco años, soñé que se me caía una muela. Teniendo en cuenta que aún conservaba, íntegra, la dentadura, era extraño notar cómo de pronto, en la imaginación, sólo en mi pensamiento, se me abría una zanja al borde de la lengua. Me quedé tan tocada, que busqué en internet significados. Como creo más o menos en las tesis freudianas, me puse a descubrir que soñar con perder muelas o dientes es signo de inminente senectud, anuncio de erosión, heraldo de fatiga, premonición simbólica del cráter de la nada. He soñado a menudo con casas que se expanden, selvas que me devoran, escaleras que crecen, ciudades sumergidas, aviones sin destino, torres que se derrumban y gatos que me arañan. Cuando murió mi padre, soñé que estaba vivo. Sueño de vez en cuando que lo tengo muy cerca. Que es como un humo blanco que casi se condensa. Que su voz y el rocío se parecen en eso. Que ahora que ya no fumo, se me posa en los labios. Que son, almas y cuerpos, vasos comunicantes. Y que son como puentes, nuestros sueños. Y que hay uno en el medio de la vida. Y que acabo, señores, de cruzarlo. C E Bart Simpson, tan contento, a bordo de su monopatín en noviembre del año 2002. Entonces, Burt salía desnudo (pero al muchacho no se le veía nada destacable) en una ilustración que imitaba el álbum Nevermid de Nirvana. Es más, hubo otras dos portadas posibles de aquella tanda que al final fueron desechadas. En una de ellas, el protagonista era papá Homer, en un dibujo que le mostraba de espaldas, con el pañuelo asomando por el bolsillo trasero del pantalón vaquero como en la cubierta del Born in the USA de Bruce Springsteen. La tercera ABC también tenía su miga, y mostraba a toda la familia al completo cruzando el mítico paso de cebra del Abbey Road de los Beatles. Ahora, sólo falta que la rumorología tercie en el asunto y llegue por ejemplo a apuntar, incluso, que la leyenda de lo de Makelele se va a quedar pequeña comparado con esto de Bart. Vamos, que hasta de lapicero y photoshop, parece que el tamaño sí que importa. Que se lo pregunten a Homer. Bueno, o mejor a Marge. De fábula, viejo.