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76 CULTURAyESPECTÁCULOS SÁBADO 28 s 4 s 2007 ABC Creo que la Transición democrática culmina con la ampliación del Prado Miguel Zugaza s Director del Museo del Prado Hoy abre sus puertas, en visitas guiadas, el edificio de Moneo para el Prado. Con este motivo, su director reflexiona sobre el momento histórico de la institución y las mejoras que la ampliación traerá para el trabajo y la celebración del arte entre sus muros POR: JESÚS GARCÍA CALERO FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Miguel Zugaza ha visto el final de un proceso histórico. Después de años de polémicas e incontables dificultades, el Museo del Prado ha llevado su ampliación a buen puerto. No sólo es el edificio de Rafael Moneo, sino la revolución que estos nuevos espacios provocarán en la atención al público y los modos de trabajo y de celebración del arte de nuestra primera pinacoteca. Zugaza está satisfecho y opina que la modernización del Prado es, tal vez, el último capítulo del libro de nuestra Transición, porque era una asignatura pendiente, porque un acuerdo parlamentario la hizo posible y porque adapta a las necesidades de la sociedad democrática española una institución que, como ninguna otra, resume nuestra historia: lo mejor de lo que fuimos y somos capaces. cho mejores que yo no me afecta demasiado. Y como también conozco directores de grandes museos del mundo que son mucho mejores que yo... tampoco. Creo que he llegado cuando la institución estaba en un momento decisivo de cambio, un momento en el que ya no soportaba ninguna tensión más. EL CONSENSO Sin el bendito consenso político hubiera sido difícil abordar un proyecto tan complejo TENSIONES DEL PROCESO Era un museo muy tensionado, en crisis permanente. He tratado de lograr una mayor normalidad NO SÓLO ES EL EDIFICIO Fernández Ordóñez allanó el terreno de la ampliación. Serra aportó la idea de modernización LO QUE EL PRADO YA NO ES -Afortunadamente, pero hubo mucha tensión en el momento de cambio... -Era un museo muy tensionado, en crisis permanente. Lo único que he tratado de hacer es llevar a la institución a una situación de mayor normalidad, en la que, en vez de comunicar los problemas, estemos hablando de lo bueno que hace el museo. En vez de retraerse, estemos hablando de anticiparse y lograr cosas que le corresponden y hacerlas visible. El museo necesitaba una cierta normalidad y ese camino sí se ha conseguido. -La verdad es que la crisis fue la mejor novia del Prado durante años. Los periódicos hablábamos de ello a menudo. -La ampliación es uno de los momentos más importantes de la historia del Prado. ¿Cómo lo está viviendo usted? -Ha sido como participar en el rodaje de una gran superproducción. Todo tiene que estar al mismo tiempo muy planificado, al detalle. Es un momento definitivo. El largo proceso de modernización que arrancó antes incluso del pacto parlamentario ahora llega a su punto culminante. Materializamos la imagen física del nuevo Prado. Pero también vive institucionalmente un momento muy bueno. Y desde el punto de vista de la actividad del museo, excelente. Ahí tenemos muestras como Tintoretto... Ya no vamos a ser un museo inhóspito o inaccesible, sino poroso -Hablamos de un futuro muy prometedor. Las cosas que yo creía que podían hacerse en el museo se están haciendo. Y con el apoyo decisivo del Gobierno y el continuo apoyo del Patronato, creo que estamos ul- -Pero no hablamos sólo de un inmejorable presente, ¿verdad? -En la presentación pública del nuevo edificio, usted recibió elogios exorbitados. ¿Qué sensación le produjo saberse el mejor director que ha tenido el Prado (según Rodrigo Uría) y el mejor director de museos del mundo (según Carmen Calvo) -Como conozco a otros directores del Prado que han sido mu- timando aquello para lo que fui convocado a esta institución: conducir a buen puerto los procesos de modernización que ya se habían puesto en marcha con tanto esfuerzo y dedicación por diferentes directores y patronatos. Me siento privilegiado por haber podido vivir ese momento y contribuir a la realización de ese proyecto. -Eduardo Serra fue quien, al llegar al Patronato, vio que de nada valían los nuevos espacios si no se preparaba a la institución para sacar el máximo partido de las nuevas instalaciones. Aquel concepto de modernización del museo, que incluyó el cambio del estatuto jurídico del Prado y de las relaciones laborales de la institución, y aumentar significativamente el presupuesto, y la capacidad de autofinanciación... dibujó los pasos de un camino que se ha podido andar en paralelo a la consecución de la ampliación. -No, sinceramente me siento en todos los aspectos satisfecho. Se han adquirido obras importantes, El barbero del Papa la colección Naseiro... En todos los frentes está a gran nivel. El Patronato ha ejercido el papel más importante. Lo que hizo Fernández Ordóñez para allanar el camino de la ampliación fue decisivo; lo que Eduardo Serra hizo, subrayando esa parte de la modernización, y, desde luego, Rodrigo Uría, que ha estado desde el primer momento animando el proceso, que ahora es quien mejor sabe leer lo que significa el esfuerzo a lo largo de todos estos años... ¿Hay algo, realmente, que no se haya podido conseguir? -Su fin es un motivo de celebración del museo, de la vida pública del Prado, para que todo el mundo pueda reconocer los nuevos espacios antes de la inauguración, aprovechando el tiempo que vamos a destinar a probar los sistemas del edificio y equiparlo. Que los futuros visitantes del museo puedan apreciar la arquitectura como un elemento de valor que se incorpora es una buena ocasión. -El público puede ver ahora el resultado. ¿Las jornadas de puertas abiertas para qué deben servir? que en los cinco años que han durado las obras hayamos mantenido abierto el museo, y que los diez millones de personas que han visitado en este tiempo hayan podido disfrutar las colecciones y el programa de exposiciones. Creo que ésa fue una buena elección. -Además de mantenerlo abierto, el Prado, cambiar el estatuto jurídico, definir el nuevo modelo presupuestario, por encima de los 40 millones de euros en los últimos cinco años... todo era necesario como garantía del servicio que habrá de darse con la ampliación. -En todos los sentidos. Simplemente abierto, el museo ya era un reto complicado. Incorporar el programa de exposiciones tan intenso y de tanta altura... Para nosotros mismos ha sido como una simulación de lo que puede ser la actividad ¿Ha sido un ensayo general del nuevo volumen de trabajo... -Qué siente la gente que lo está viendo? -La sorpresa es la tónica general de quienes están viendo el edificio. La fachada no da idea de los espacios interiores ni de la multiplicación de sensaciones que da la ampliación. Sorprende ya desde la dimensión real, 22.000 metros cuadrados. -Total, que se han preparado. ¿Qué ha sido lo más difícil de conseguir? -Me siento muy orgulloso de