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28 4 07 SALUD Psicología Hijos difíciles Los adolescentes se muestran agresivos y se escapan de casa. Los más pequeños plantan cara. Los padres se sienten cada vez más desbordados y sin medios para manejar a sus hijos. Los expertos recomiendan establecer los límites y no bajar la guardia. TEXTO: PILAR QUIJADA Para saber más: El no también ayuda a crecer María Jesús Álava. Editorial Esfera de los libros. El pequeño dictador Javier Urra. Editorial Esfera de los libros. La psicología que nos ayuda a vivir Enciclopedia de psicología. VV. AA. Esfera de los libros a educación de los hijos plantea cada vez más problemas. Los adolescentes se muestran agresivos, se escapan de casa y hacen frente a sus padres. O acuden al juzgado porque la paga semanal les parece insuficiente, como ha ocurrido hace poco en Sevilla. Hasta los más pequeños plantan cara, y con dos o tres años imponen su voluntad. Algunos padres, incapaces de manejar estas situaciones, se sienten desbordados y en casos extremos piden a la Administración que se haga cargo de sus hijos, como ha ocurrido en Gijón. Un caso que no es único. Hay muchos más, aunque no trasciendan, advierte Javier Urra, que fue el primer Defensor del Menor en España. Ante estos hechos se podría pensar que hay niños muy difíciles de manejar y en ocasiones es casi una tarea imposible hacerse con ellos. Hay ciertamente niños muy difíciles. ¿Imposibles? Yo no diría tanto. Los niños nacen con un temperamento y en función del entorno en que viven se va configurando el carácter. Con dos o tres años pueden tener ya un temperamento muy complicado, ser beligerantes, a veces incluso agresivos y tiranos. Pero también es cierto que influye mucho la educación que reciben, especialmente en los seis primeros años, cuando se marcan las bases fundamentales del carácter señala María Jesús Álava, psicóloga experta en este tema. María Sixta Siles, psicóloga infantojuvenil del centro Beck, prefiere hablar de situaciones difíciles de manejar en el ámbito familiar y social en el que se desenvuelven los chavales, más que de niños difíciles, porque este adjetivo aplicado al niño lo etiqueta y no tiene en cuenta la influencia del entorno Siles añade que L aunque en ocasiones los problemas parecen surgir durante la adolescencia, habría que valorar si no son consecuencia de conductas disfuncionales que se han estado manifestando pero a En la conducta de los niños influye la educación, especialmente durante los seis primeros años de vida las que no se ha puesto ningún remedio o no se han querido ver en su momento Insiste en que cuanto más precoz sea la valoración y la intervención psicológica, más fácil será poner solución a los problemas. Incluso cuando las situaciones vienen de atrás y parecen muy complicadas pueden mejorar con la intervención adecuada, indica Alava: Requieren un trabajo muy especializado y un tratamiento a medida, porque no hay pautas milagrosas ni recetas universales. Pero todos los niños tienen puntos fuertes y débiles y zonas de especial sensibilidad a las que se puede llegar para motivarles. Y cuando hay unas pautas muy claras establecidas por los padres, su conducta mejora siempre. Si además se puede trabajar con los chavales mucho mejor En cuanto a las causas de estas conductas, Urra cree que se ha transmitido algo incorrecto: la impunidad de los menores. El niño es un ciudadano de pleno derecho, no menos que nadie, pero tampoco más. Entre los adolescentes hay una sensación de que no les pueden hacer nada hagan lo que hagan Añade que estos hechos reflejan una derrota general de la sociedad, que ha renun- Algunos niños se convierten en auténticos tiranos difíciles de manejar