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24 ESPAÑA SÁBADO 28 s 4 s 2007 ABC Galdeano sólo murió por las drogas, pero le cuesta la carrera al teniente de Roquetas El jefe del cuartel, condenado a quince meses de cárcel e inhabilitado; cinco agentes han quedado absueltos CRUZ MORCILLO MADRID. Juan Martínez Galdeano murió a consecuencia de un delirio agitado originado por el consumo de cocaína. En modo alguno ha quedado acreditada la realización de un apaleamiento o brutal paliza por parte de ninguno de los acusados refleja la sentencia que ayer fue leída en audiencia pública en Almería. El teniente de Roquetas, José Manuel Rivas, ha sido condenado a 15 meses de cárcel por atentado no grave contra la autoridad moral e inhabilitado durante tres años y por una falta de lesiones. Pese a esta pena, Rivas tendrá que abandonar la Guardia Civil en cuanto la sentencia sea firme debido al régimen disciplinario del Cuerpo. Dos de los agentes bajo su mando (María José Sánchez y José Antonio Moreno) han sido condenados por una falta de lesiones con abuso de superioridad (un mes y medio y dos meses de multa diaria de 12 euros, respectivamente) mientras que los otros cinco (uno ya había sido exculpado durante el juicio) han quedado absueltos. Atrás quedan casi dos años de condena pública, de bajas psicológicas- -el teniente nunca la pidió- -y de acusaciones en el Congreso de los Diputados en boca del entonces ministro del Interior, José Antonio Alonso. Sus opiniones fundadas en un supuesto relato de hechos, que no concuerda con el que recoge la sentencia, y en un vídeo que sólo él, la juez y los mandos de la Comandancia de Almería habían visto en ese momento, desvirtuaron la presunción de inocencia a ojos de la opinión pública. Alonso aseguró que durante dos minutos el teniente golpea al detenido con ambas defensas, al menos siete veces con cada una que se había resistido a la investigación y que la crudeza de las imágenes había llevado a relevar al teniente La pormenorizada sentencia (sesenta páginas) de la Sección Tercera de la Audiencia de Almería divide el relato de hechos en tres fases- -más o menos coincidentes con las declaraciones de imputados y testigos y con la grabación de las cámaras- Nuestros mandos nos han abandonado Seis de los nueve imputados iniciales absueltos y dos guardias condenados por falta de lesiones. El cuartel de Roquetas podría estar satisfecho, pero no lo está; todo lo contrario. El teniente ha sido condenado y lo que es peor, tendrá que abandonar el Cuerpo, el escenario menos deseable para él. Nuestros mandos nos han dejado solos; nuestro único consuelo somos nosotros mismos Son palabras del que era guardia en prácticas en julio de 2005. Esto lo empezamos juntos y lo tenemos que acabar juntos Juntos y solos, aunque eso no lo dijo. Lo cierto es que los nueve aguardaron ayer el fallo en la Comandancia de Almería, lejos de miradas y focos indiscretos. No hubo una sola palabra de ánimo desde dentro; ni oficial ni extraoficial, quizá por el riesgo de contaminación ABC ya adelantó el pasado agosto que la causa de la muerte no fueron los golpes to porque de las múltiples lesiones que presentaba Galdeano sólo una pequeña parte pueden atribuirse En el relato de hechos se describen 50 lesiones externas; de ellas sólo nueve fueron causadas por el teniente Rivas y los agentes Moreno y Sánchez. Las nueve son consecuencia del empleo alternativo de dos defensas (una extensible y otra eléctrica) por parte de los funcionarios. La sentencia reitera que ese uso fue innecesario y, en el caso del jefe del cuartel añade que golpea no sólo con ánimo de lesionar innecesariamente, en el afán de reducir a a toda costa a la víctima sino también de humillarla por la actitud altanera y prepotente que adoptó instando a sus subordinados a que se apartasen del detenido, pretendiendo él solo reducirlo En este argumento se basa la condena del delito contra la integridad moral. ducción ni los forcejeos, sino un consumo previo de cocaína, que le provocó un delirio agitado tal y como describieron con detalle los forenses. El delirio agitado ya se había iniciado al llegar (Galdeano) al acuartelamiento, y aun sin haberse producido la detención, reducción e inmovilización podría haber concluido con la muerte La tan cuestionada rotura del esternón se produjo instantes después del fallecimiento, en las maniobras de resucitación. El análisis de los hechos se centra en la tercera fase ocurrida en el cuartel, es decir, en la parte que transcurre en la zona de los aparcamientos, alrededor del coche, cuando Martínez Galdeano se resiste a subir al vehículo. Para las calificaciones finales se desprecian los hechos anteriores, pese a que el episodio en el que el detenido se agarra al mástil de la bandera en el patio arrojó no pocas dudas- -luego despejadas- -sobre la actuación de los agentes. LO QUE DICE LA SENTENCIA El delirio agitado ya se había iniciado al llegar al cuartel y aun sin detención e inmovilización podría haber concluido con la muerte El teniente golpea con ánimo de reducir y también de humillar LO QUE DIJO ALONSO Durante dos minutos se observa cómo el teniente golpea al detenido Aunque no se puede determinar si el empleo de la fuerza causó la muerte, junto a la crudeza de las imágenes ha llevado a relevar al teniente Las lesiones. No hay apalea- miento ni brutal paliza como se ha dicho. La Sala califica los hechos de falta y no de deli- La muerte de Galdeano. Para la Sala no hubo homicidio imprudente, dado que la causa de la muerte no fueron las lesiones que presentaba Galdeano ni la colocación del mismo ni la re- La inhabilitación. El atentado no grave contra la integridad mo- ral (artículo 175 C. P) por el que ha sido condenado el teniente Rivas está penado con entre seis meses y dos años de prisión, además de inhabilitación de dos a cuatro años. El ex jefe del cuartel de Roquetas ha sido inhabilitado por tres, pero en aplicación del artículo 84.3 del Régimen de Personal de la Guardia Civil deberá abandonar el Cuerpo. Aunque sólo hubiera sido condenado a un día de inhabilitación, el resultado habría sido el mismo. A los otros dos agentes condenados, se les abrirá un expediente disciplinario. El entonces ministro de Defensa, José Bono, impuso la máxima sanción preventiva a los nueve agentes imputados, incluido el guardia en prácticas, lo que les supuso seis meses apartados de sus funciones- -ya no han vuelto a ejercer- -y una merma del sueldo. Al teniente se le sancionó dos veces. Tanto la acusación particular como la defensa han anunciado ya que recurrirán. La familia de Galdeano acogió la sentencia al grito de asesinos dirigido contra familiares de los guardias.