Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 27 s 4 s 2007 VIERNES deESTRENO 99 Los abandonados España 2006 95 minutos Género- -Terror Director- -Nacho Cerdá Actores- -Anastasia Hille, Karel Roden, Carlos Reig- Plaza, Valentin Ganev, Paraskeva Djukelova El rollo cuántico J. CORTIJO Junto al ya en marcha de Tinieblas González, el de Nacho Cerdá tal vez sea el debut más esperado dentro del panorama del fantaterror patrio. A él le debemos unos cuantos cortos de bastante alcance y un proyecto eminentemente malditista sobre el mitificado Ataúdes de luz de Sergio del Monte. Con este currículo a sus espaldas, no es de extrañar que el cineasta conozca al dedillo cada chirrido de uña sobre pizarra que puede soliviantar al personal. Lástima que tal pericia haya sido invertida en un filme con abundante colección de tópicos en sus bobinas: seres atormentados y confinados en un caserón rural (y exótico) presencias fantasmagóricas, pretéritos crímenes sin resolver ni vengar... En este sentido cabe preguntarse si el cine de terror, ya superado por el videojuego, tiene algo nuevo que ofrecer o inventar a estas alturas, críos chinos regomellos excluidos. Por supuesto, sería injusto y estúpido colocarle a Nacho Cerdá tal papelón, pero al menos el novato ofrece un estimable catálogo de imágenes con calado y realidad y pesadilla remezcladas en finas capas. Ya se sabe, el rollo cuántico de siempre. Pero cuela. La fuente de la vida EE. UU. 2006 96 minutos Género- -Drama Director- -Darren Aronofsky Actores- -Hugh Jackman, Rachel Weisz O sobra nave o falta vuelo E. RODRÍGUEZ MARCHANTE No es fácil dejar aquí una impresión ecuánime y al tiempo franca sobre esta película. Dejar un juicio que no desdore a su director, el brillantísimo Darren Aronofsky, pero que tampoco haga relucir de más a La fuente de la vida una película desigual, quebrada como un skyline que tiene momentos de una sensibilidad abierta y sangrante que conviven con otros donde el manto del topicazo lo recubre todo sin compasión. La columna vertebral de la historia de Aronofsky es interesante: la lucha de un hombre por salvar la vida de la mujer que ama, aunque lleva enredado en esa columna demasiado cordelillo metafórico sobre la búsqueda de la inmortalidad y de la sabiduría. El director plantea su propuesta en varios tiempos: instala en el presente su historia central, la de un científico en pleno pulso con el cáncer que padece su mujer (Hugh Jackman y Rachel Weisz) y de ahí se ramifica de modo alegórico en otras dos historias, una situada en la colonización española y otra en un universo virtual, digamos, donde un personaje (él) se hace cuestiones de siempre ante la imagen de la eternidad. La puesta en escena de Aronofsky es curiosa, pero arries- gada: retrata el pasado con discreción, con dura poética y sin extasiarse, y en cambio se lanza a su futuro excesivamente embelesado: acaba uno del fulano con pijama naranja hasta la cocorota. Se gusta tanto Aronofsky en su hallazgo (esa burbuja que sorprende, sí, en sus primeros instantes) que se dilata como un estómago agradecido y se acaba poniendo pesado, cansino. Aun aceptando que la película contenga un raro poema sobre la vida y la muerte, lo zen se levanta tan de uñas, se engalla tanto, que acaba, con perdón, dando un poco de risa. Una vez perdido el factor sorpresa, lo que queda es un tío increíble que suelta un gran trapo en forma de monólogo sobre las potencias del universo, la carne de lo intangible y el pálpito del árbol. Lo dicho mil veces en un supuesto ámbito nunca visto. De todos modos, si uno no es propenso al desfallecimiento, hallará imágenes y alguna idea que merece la pena. Dame 10 razones País 2006 82 minutos Género- -Comedia Director- -Brad Silberling Actores- -Morgan Freeman, Paz Vega, Bobby Cannavale Simpática anécdota F. MARÍN BELLÓN Estrella tardía pero felizmente instalada dos pisos más arriba del bien y del mal (acaba de interpretar por segunda vez el papel de Dios) Morgan Freeman se permite con esta baratísima película independiente el capricho de hacer de sí mismo, de trabajar junto a Paz Vega y de pasárselo como un niño en una piscina de bolas. De paso, el ahora productor experimenta (de momento sólo en su país) con el estreno simultáneo de la película en unas pocas salas y en internet. La trama no puede ser más sencilla: una vieja estrella de Hollywood visita un supermercado como preparación para un papel en un filme de tan bajo presupuesto como el que dirige Brad Silberling. Si todo no fuera tan modesto, daría para fraguar pretenciosas disquisiciones filosóficas sobre el metalenguaje cinematográfico, pero aquí de lo que se trata es de cruzar al astro en el viaje de regreso con la exótica promesa emergente, a la sazón cajera del establecimiento en el que empieza la historia. Dicho lo cual, a estas alturas lo que le interesará saber al lector es si la película merece el precio de la entrada y, ya de paso, si nuestra representante demuestra en cancha ajena la capacidad de adaptación de nuestros baloncestistas en la NBA. No es por empezar por el final, pero Paz Vega ya hizo ver en la infravalorada Spanglish que no se arruga en presencia de nadie. La actriz y el oscarizado Freeman no sólo hacen buenas migas, sino que saben acoplarse incluso en un tubo de ensayo tan frágil y estrecho como es esta película. Memorable resulta el momento en que el protagonista masculino aprende a cantar en español Al pasar la barca Las primeras cuestiones no son tan fáciles de responder. La cinta contiene escenas inspiradas y un aire de ligereza que se agradece, pero la sensación de que asistimos a una sucesión de anécdotas estiradas, de que en este menú sólo hay rollitos de primavera, sabrosos pero insuficientes para una dieta equilibrada, no se disipa ni con las tomas falsas del final. Es más, si estas se cambian por las verdaderas, el orden de los factores es del todo indiferente. 3055 Jean Leon España 2007 93 minutos Género- -Documental Director- -Agustí Vila Donde comen las estrellas ANTONIO WEINRICHTER Documental biográfico sobre un personaje realmente curioso, un santanderino nacido en Carrión que emigró a EE. UU. tras la guerra civil y tras muchas vicisitudes acabó adoptando el nombre de Jean Leon. Acarició la vocación de actor pero debió conformarse con trabajar de taxista (3055 era su número de licencia) y de camarero en Villa Capri, uno de los abrevaderos del rat pack de Sinatra. Luego montó su propio restaurante, La Scala, que se convirtió en lugar de reunión del tout Hollywood. Jean Leon fue también pionero de la crianza del vino y acabó sus días sin ver realizado su sueño de comprar una isla en Tailandia y abrir una sucursal del restaurante cuyos platos tenían nombre de estrellas. Pero un buen sujeto no basta para hacer un documental: los numerosos testimonios laboriosamente recabados no logran convertirle en un personaje emblemático, en reflejo de una época o una obsesión, y tampoco los puntos oscuros de su biografía personal añaden demasiado morbo a este secundario de lujo que alguien compara con Rick, el Bogart de Casablanca El enigma de Jean Leon se acaba convirtiendo en un acertijo del que la película no nos ofrece la clave.