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40 INTERNACIONAL VIERNES 27 s 4 s 2007 ABC Rafael L. Bardají La OTAN se declara muy preocupada por el cambio de actitud de Rusia Los aliados vivieron ayer uno de los Consejos OTAN- Rusia más tensos, en los que volvieron a aflorar amenazantes menciones a los tiempos de la guerra fría ENRIQUE SERBETO ENVIADO ESPECIAL OSLO. Los ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN se reunían ayer en Oslo para intentar resolver dos asuntos en los que tropezaban con la intransigencia de Rusia (los planes para instalar un escudo antimisiles en Europa Oriental y el futuro de Kosovo) y en vez de avanzar en la solución, se han encontrado con un tercer problema candente, anunciado desde Moscú por el presidente Vladimir Putin, que ha levantado una mayor preocupación entre los aliados. El ministro de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, fue el encargado de transmitir a sus colegas de la OTAN la confirmación de que Rusia suspende el cumplimiento del Tratado de Reducción de Fuerzas Convencionales en Europa. El secretario general de la Alianza, Jaap de Hoop Scheffer, tuvo que reconocer que habían recibido la información con gran preocupación y desagrado después de una reunión del Consejo OTAN- Rusia en la que según fuentes atlánticas se cruzaron frases que no se escuchaban desde hace mucho tiempo en una reunión de estas características. En líneas generales, Lavrov confirmó lo dicho por Putin en Moscú y puso como ejemplo la apertura de bases norteamericanas en Bulgaria y Rumanía y el hecho de que muy pocos países de los que estuvieron en la órbita soviética hayan ratificado las modificaciones al tratado que limita el estacionamiento de tropas convencionales en la región que va desde los Urales en Rusia hasta el Atlántico en Europa Occidental. Los aliados le respondieron que si Rusia cumple con los compromisos de Estambul de 1999, que le obligan a retirar sus tropas de Moldavia y Georgia, la cuestión de la ratificación puede ser cosa de días pero Lavrov al parecer respondió que para Rusia no existe ninguna vinculación legal entre una cosa y otra y que si continuaban por ese camino, la discusión se bloquearía y el diálogo terminará muy rápidamente No fueron mejor las cosas cuando hablaron del escudo antimisiles que Estados Unidos quiere instalar en Polonia y la República Checa. Lavrov dijo que el radar que Washington pretende situar en la República Checa con la intención de detectar cualquier lanzamiento de misiles desde Irán resulta que también podrá ver toda la región noroccidental de Rusia y Bielorrusia entera, lo que no les gusta nada a los militares del Kremlin. La secretaria norteamericana de Estado, Condoleezza Rice, le dijo que no debía preocuparse por ello y que ofrecían a Rusia colaborar en el mejor espíritu de transparencia en la gestión del radar y los misiles que se instalarán en Polonia, a lo que el ministro ruso contestó recordando que es sabido que la elección del emplazamiento de los misiles no sirve para proteger a todos los aliados, lo cual le lleva a pensar que en estos planes existen otras prioridades. Rice contraatacó diciendo que no corresponde a Rusia evaluar la aplicación del principio de indivisibilidad de la protección de los aliados. Tal como estaban las cosas, el ministro alemán, Franz- Walter Steinmaier, llegó a decir en la reunión que no podemos hablar de una nueva guerra fría, pero sí de que Rusia está adoptando una política de intentar solucionar las diferencias con la confrontación LA DERROTA DE AMÉRICA a batalla por Irak no se está librando en Bagdad. Se está decidiendo esencialmente en Washington. En la lucha entre el Capitolio y la Casa Blanca. Al igual que en Vietnam, será en suelo norteamericano donde se gane o se pierda esta guerra. Pero ahí acaban todas las comparaciones entre Irak y Vietnam. El general Petreus, el militar nombrado por Bush para hacer realidad su nueva estrategia para Irak, acaba de comparecer ante los congresistas norteamericanos. Como buen militar les ha dicho lo que necesita: más tiempo, más hombres y más dinero. Justo lo que preconiza el presidente Bush y justo lo que le niegan sus opositores. Los demócratas creen que Irak les puede servir para ganar las presidenciales del 2008. Y prefieren tomar la Casa Blanca aunque el precio sea la derrota de América en Irak. Muchos piensan que el país se recuperaría de ese trauma tal y como superó el síndrome de Vietnam tras su deshonrosa salida de Saigón. Sin embargo, una derrota en Irak no sería como la de Vietnam sino que se parecería mucho más a la que sufrieron los rusos en Afganistán y de la que Bin Laden y el yihadismo se vanaglorian. Una huida de Irak sería vista por el islamismo como un paso más en su paciente marcha por imponer su orden teocrático y fundamentalista. Primero en el Golfo, luego en tierras del Islam (Al Andalus, por ejemplo) y finalmente en el mundo entero. Ganar en Irak no es una misión imposible. Sólo requiere contar con la voluntad de vencer, que es lo que les falla a los demócratas. Petreus se lo ha dicho bien a las claras: con un despliegue aún sin completar, han bajado los atentados, las bajas civiles y los soldados americanos caídos por fuego enemigo. Maliki está cumpliendo con sus obligaciones y el radical chií Al Sadr no ha levantado ninguna rebelión. No se trata de esperanzas, sino de realidades. Y lo que ahora se necesita es completar los medios para que la nueva estrategia dé todos sus frutos. Pero Petreus es un buen militar que no entiende a los políticos. L Rice, ayer con el ministro de Exteriores ruso en Oslo EPA El ministro ruso Lavrov justificó la suspensión del Tratado de Armas Convencionales en la apertura de bases de EE. UU. en Bulgaria y Rumanía Curiosamente, el que más se refirió a la guerra fría fue Lavrov en su conferencia de prensa en la que dijo que desde aquella época es la primera vez que se estacionan en Europa elementos estratégicos norteamericanos mientras que para Moscú la percepción de la amenaza iraní no justifica este despliegue. Una conferencia en Berlín constata la división europea ante Cuba GUILLEM SANS MORA SERVICIO ESPECIAL BERLÍN. Con el título de Democracia en Cuba se clausuró ayer en Berlín la conferencia sobre el futuro de ese país organizada por la Fundación Konrad Adenauer, próxima a la CDU. El evento reunió a figuras como el ex presidente checo Vaclav Havel y el ex presidente uruguayo Alberto Lacalle con políticos activos de Europa y el continente americano. El responsable de Derechos Humanos del Gobierno alemán, el democristiano Günter Nooke, reconoció la división de opiniones dentro de la UE sobre la línea a seguir frente a La Habana. Los países europeos comparten el objetivo, más democracia y libertad, pero difieren en cómo alcanzarlo. Otro de los ponentes fue el secretario de Relaciones Internacionales del Partido Popular español, Jorge Moragas, quien percibió en la conferencia una crítica masiva a la iniciativa del ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Moragas expresó a este diario su preocupación por un cierto antiespañolismo que se extiende entre los demócratas cubanos tras la visita de Moratinos. El político español teme que el pueblo cubano, en el que subsisten prejuicios antiespañoles por el pasado colonial, empiece a identificar al gobierno de Zapatero con el pueblo español en su conjunto Moragas apostó por seguir fortaleciendo a la oposición en vez de desmarcarse del bloqueo de la UE a Cuba y provocar división en Europa