Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
84 CULTURAyESPECTÁCULOS JUEVES 26 s 4 s 2007 ABC El Verdi más espectacular Consiga mañana, con ABC, y durante todo el fin de semana, la octava entrega de la colección Grandes Óperas, Aida, de Verdi, por tan sólo 9,95 euros. Con la calidad de sonido que garantiza Deutsche Grammophon y la interpretación de Plácido Domingo COSME MARINA Pocos títulos ostentan el privilegio de haber sobrepasado los límites de los teatros de ópera consiguiendo la oportunidad de alcanzar inmensa popularidad. Uno de ellos es, sin duda, Aida de Giuseppe Verdi, una de las obras que con mayor acierto combinan escenas de gran espectacularidad con otras de un lirismo íntimo verdaderamente fascinante. Estrenada en diciembre de 1871 en el Teatro de la Ópera de El Cairo y estructurada en cuatro actos, Verdi encuentra, en plena madurez creativa, una fórmula capaz de combinar escenas propias de la grand opera con otras de carácter casi camerístico. Es decir, que lejos de dejarse llevar por la grandilocuencia como recurso fácil tiene la capacidad de mantener una férrea unidad dramática, concisa y clara. La inspiración melódica del compositor define musicalmente la obra y, de este modo, el drama verdiano alcanza una de sus cimas más notables. Aida atesora algunas de las páginas más conocidas del autor italiano, desde el aria de Radamés del primer acto Celeste Aida pasando por el Ritorna vincitor de Aida, también en el acto primero, la marcha triunfal del segundo y todo el último acto en el que el discurso dramático alcanza sus mayores cotas de lirismo, hasta el punto de lograr una emoción que se va desvaneciendo en silencio, ejerciendo un enorme poder de seducción entre el público. En un título de las características de Aida confluyen muchos elementos de interés. Entre ellos el gran espectáculo del ballet al final del acto segundo y en otros pasajes coreográficos que resultan musicalmente sustanciales y también todo el brillo exótico que inunda la partitura. Verdi crea este tipo de resonancias de forma libre, dotándolas de especial carácter oriental. Para lograrlo el compositor escribe una orquestación colorista que acaba propiciando en plenitud la pastosa atmósfera de las orillas del Nilo que, como telón de fondo, enmarca tanto las escenas más sosegadas y oníricas como las de gran aparato en las que el viento metal toma el protagonismo. En la búsqueda de la excelencia en su creación Verdi pide un cuidado estilístico a los cantantes que han de diferenciar muy bien entre las partes que, según el propio autor deben cantarse con entusiasmo con otras en las que la delicadeza y el refinamiento expresivo deben convertirse en protagonistas. Claudio Abbado que logra una versión hermosísima tanto en el dibujo de las grandes escenas de masas como en los cuadros de mayor intimismo. En sus manos, Aida alcanza cotas muy relevantes que ejemplifican la capacidad de una batuta que ha abordado este repertorio con una personalidad única. Y, por supuesto, en protagonismo absoluto un reparto de primera categoría, el necesario para una obra que exige virtuosismo e intérpretes especialmente sensibles para abordar el título con las adecuadas dosis de equilibrio y mesura. Aquí contrastan vivamente la pasión de cada cantante con el resplandor de algunos de los nombres que han marcado el devenir de la lírica en la segunda mitad del siglo XX. Aida encuentra en la soprano Katia Ricciarelli una transcriptora que exhibe en plenitud las cualidades vocales que la catapultaron a la élite de los circuitos líricos, mientras que Radamés es encarnado por un Plácido Domingo exultante de medios. El contraste llega con la opulencia vocal de la mezzosoprano Elena Obraztsova que firma una desgarradora Amenris, mientras que el barítono Leo Nucci canta un Amonasro de auténtico lujo, al igual que Ramfis de Nicolai Ghiaurov. El elenco de tan importantes artistas lo completan otros dos nombres también especialmente apreciados por los melómanos, Lucia Valentini Terrani, Ruggero Raimondi. Entre todos consiguen un registro con el que se puede disfrutar en plenitud de uno de los títulos más emblemáticos del repertorio lírico universal. En la élite Con entusiasmo La soprano Ricciarelli exhibe en plenitud sus caulidades vocales, que la catapultaron a lo más alto de los circuitos líricos Verdi escribe una orquestación colorista que acaba propiciando la pastosa atmósfera de las orillas del Nilo, con escenas oníricas Esta grabación que se entrega junto a ABC figura, por derecho propio, en los primeros lugares de la abundante discografía del título verdiano. Tiene el soporte de los cuerpos estables- -coro y orquesta- -del teatro de ópera de referencia mundial, la Scala de Milán, lo que a un título de esta dificultad ya le supone un valor añadido esencial por la calidad intrínseca de ambas formaciones que brilla especialmente en el repertorio italiano. Además, el registro, realizado en 1981, tiene al frente a uno de los iconos de la dirección de las últimas décadas, el maestro italiano