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16 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M LA AYUDA EXTERIOR DE LOS ISLAMISTAS JUEVES 26 s 4 s 2007 ABC Un condenado del GICM reconoce que alojó en Bruselas a dos huidos del 11- M Asegura que El Egipcio le informó el 4 de abril de la muerte de sus amigos de Madrid NATI VILLANUEVA MADRID. Mourad Chabarou, condenado por pertenencia al Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) reconoció ayer ante el Tribunal que juzga los atentados de Madrid que en junio de 2004 alojó en su domicilio de Bruselas a dos islamistas que venían de España, si bien aseguró que no recuerda sus identidades porque uno sólo estuvo en su casa 24 horas y el otro tres días. Las huellas de Mohamed Afallah, huido tras la explosión de Leganés, aparecieron en la televisión de la vivienda del testigo. El otro inquilino pudo ser el también huido Mohamed Belhadj, aunque Chabarou dijo ayer que su nombre de pila era Saed. El preso en Bélgica inauguró ayer el sistema de videoconferencia en el juicio del 11- M y respondió con una tranquilidad pasmosa a todas las preguntas de las partes. Demostró que, pese a la distancia, conoce perfectamente el sumario por los atentados de Madrid y en todo momento intentó desvincular a los procesados con los que se le relaciona (Rabei Osman El Egipcio y Fouad El Morabit) de cualquier participación en la matanza. En las formas, su declaración fue prácticamente idéntica a la de El Morabit, sin duda uno de los 29 procesados que se han mostrado más fríos. Chabarou admitió que conoció a Rabei y a Fouad en la mezquita de Estrecho (Madrid) en 2001 tras salir de prisión. Al primero porque, igual que él, no tenía donde dormir y compartían el sótano de dicho inmueble, y al segundo porque llevaba ropa para los pobres de la mezquita aunque sólo le vi una vez El testigo no estableció ninguna relación, ni de amistad ni subordinación, entre el presunto ideólogo y El Morabit, y se limitó a decir que nunca ha constatado el liderazgo de El Egipcio sobre nadie, pues era un pobre hombre, sencillo y simple El militante del GICM reconoció que ya en Bruselas tuvo varios contactos telefónicos con Rabei Osman. Uno de ellos el 4 de abril de 2004, un día después de la explosión de Leganés, y otro el 24 de mayo. En la primera conversación El Egipcio que residía entonces en Italia, comentó al testigo que Serhane El Tunecino (suicida) y Fouad El Morabit habían muerto. (Pasó tiempo hasta Por primera vez en este juicio se utilizó la videoconferencia para interrogar a un testigo en Bélgica El islamista demostró conocer muy bien el sumario y trató de exculpar a El Egipcio y a Fouad El Morabit tradujera de nuevo esta respuesta. Chabarou, en un momento de su declaración a través de videoconferencia que Rabei pudo confirmar que Fouad se encontraba bien) Hay tantas cosas que quiero decirte... Se han ido todos, todo el grupo está con dios. Quiero hacerte entender que es mejor no hablar por teléfono le dijo Rabei a Chabarou, según señala el Ministerio Público en su escrito de acusación. El testigo reconoció que Rabei le habló en esa conversación de Serhane El Tunecino y de Fouad, aunque negó que el diálogo transcurriera en esos términos. Atribuyó el malentendido a un error en la transcripción, porque Rabei hablaba árabe clásico y yo marroquí como el traductor. POOL F: ¿Le dijo Rabei se han ido todos? Ch: Me dijo han fallecido y yo contesté directamente que como buen musulmán tengo el deber de hacer la oración y pedir a dios que sea clemente con ellos. F: ¿Le comunicó que había muchas cosas que le tenía que decir, pero no por teléfono? Ch: Sí. F: ¿Tuvo ocasión de saber qué es lo que le quería decir? Ch: No, porque después me detuvo la Policía belga (8 de julio de 2004) Evidentemente, el nuevo sentido de la conversación parecía beneficiar ahora a Rabei Osman. Chabarou justificó el testamento que se encontró en la vivienda escrito de su puño y letra en que lo había redactado porque quería que sus padres se responsabilizaran de las deudas que tenía pendientes si a él le pasaba algo, y en este mismo sentido negó que cuando habló el 24 de mayo habló con Rabei de un viaje definitivo (que iba a hacer el 20 de junio) se estaba refiriendo a que se quería ir a vivir al Reino Unido y no volvería más a Bruselas. raíso Yo le dije: Sí, que dios le recompense con el paraíso En ese momento, varios de los procesados (el propio Rabei Osman, El Haski y Zougam) se levantaron de sus asientos y comenzaron a hacer aspavientos protestando porque la traducción no se ajustaba fielmente a lo que declaraba el testigo. El presidente de la Sala, Javier Gómez Bermúdez, ordenó que se Fiscal (F) ¿Le dijo Rabei se han Chabarou (Ch) No dijo todos ido todos? Me dijo que fallecieron, que dios les recompense con el pa- Jesús Zarzalejos Profesor de Derecho Procesal de la Complutense CARA A CARA l testigo de referencia asume muchos riesgos. Declara no lo que sabe por sí mismo sino lo que le ha contado otro y, por esto mismo, la veracidad de su testimonio depende de que el testigo directo que le sirvió de fuente confirme su declaración. Por eso, tanto la Ley de Enjuiciamiento Criminal co- E mo la jurisprudencia del Tribunal Supremo recelan del testigo de referencia y le obligan a revelar el origen de su información, porque un testigo es tanto más fiable cuanto más directa es su fuente de conocimiento de los hechos. Un caso habitual de contradicción entre testigos se produce cuando la fuente desmiente el testimonio de referencia y queda planteada una discordia entre las versiones de uno y otro. La prueba de careo está prevista para estos supuestos, en los que es necesario llegar a la convicción sobre cuál de las versiones enfrentadas es más verosímil. Se trata, en definitiva, de poner a prueba la prueba testifical, de saber qué testigo es más fiable, pues, como dice el diccionario de la RAE, carearse es poner a una o varias personas en presencia de otra u otras, con objeto de apurar la verdad de dichos o hechos El careo suele tener morbo esto es, interés malsano y, si no, recuérdense aquellos famosos careos practicados en la vista oral del caso Marey La razón es que su eficacia se basa en la máxima espontaneidad de los careados al defender sus manifestaciones. La ley sólo pide al juez que no permita los insultos y las amenazas, pero, hasta ese límite, los careados no deben andarse con remilgos para demostrar su firmeza y convicción. Una vez iniciada la vista oral, las pruebas de careo no solicitadas previamente sólo se producen por contradicciones sobrevenidas durante las declaraciones de los testigos o de los acusados. Pueden ser acordadas de oficio por el presidente del Tribunal o a instancia de cualquier parte defensora o acusadora. Así que un posible careo entre Agustín Díaz de Mera y el comisario Enrique García Castaño dependerá de que alguna parte lo solicite- -el ex director general de la Policía no es parte del proceso- -o el presidente lo acuerde de oficio. Y siempre que el Tribunal considere que el objeto de la controversia- -si el comisario le dijo o no a Díaz de Mera que existía o no un informe que vinculaba o no a ETA con el 11- M- -tiene relevancia para la resolución del caso.