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16 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M EL SUICIDIO DE LEGANÉS MIÉRCOLES 25 s 4 s 2007 ABC El detonador estaba en el pecho y había explosivo pegado al hueso Dieciséis tedax ratificaron que los terroristas de Leganés se suicidaron D. MARTÍNEZ P. MUÑOZ MADRID. El detonador estaba en el pecho, en íntimo contacto con la carne. Lo retiré y arranqué jirones de piel y trozo de carne. También había explosivo pegado al hueso Este relato, cuya dureza quedó amortiguada sólo por el paso del tiempo, lo hizo ayer ante el Tribunal que juzga el 11- M un agente del Tedax que intervino en la recogida de muestras tras la explosión del piso franco que los islamistas tenían en el número 40 de la calle Carmen Martín Gaite en Leganés. Junto a él comparecieron como testigos otros 15 agentes de la Unidad de Desactivación de Explosivos que, como una sola voz, ratificaron, dato tras dato, el suicidio de siete autores materiales de la matanza, sin dejar opción, ante la evidencia de los hechos, a ninguna otra teoría. No obstante, por parte de una de las acusaciones fue palmaria su intención de lanzar sombras utilizando como argumentos la no localización de casquillos ni de restos de sangre en las paredes del piso, aunque un agente solventó esa duda con la siguiente exclamación: ¡Pues claro que vi sangre! La pregunta de la letrada es consecuencia de una estrambótica teoría que mantiene que los terroristas, ya muertos, fueron trasladados en estado de congelación a Leganés. Del testimonio de los tedax destacó el de un agente que el 3 de abril de 2004 llegó a la calle Carmen Marín Gaite sobre las siete y media de la tarde; es decir, horas antes de que se produjera el gran estallido. Cerca de las nueve fue cuando escuché una pequeña explosión, la que hicieron los geo para abrir la puerta, y un minuto después se produjo la explosión del edificio. Fuimos enseguida a auxiliar a los geos y por un boquete, por la zona de la piscina, accedimos a la escalera. Entré con tres compañeros y revisamos los escombros en busca de otros compañeros. Como no encontramos a ninguno, salimos al exterior y por orden de la juez Palacios fuimos a la piscina, donde nos dijeron que había cadáveres. En el camino, un bombero me indicó una bola que resultó ser de explosivo y la trasladé al punto que teníamos fijado para la recepción de objetos. También recogí un pelotón de detonadores y balizas. Los llevé al mismo sitio El suegro de El Chino dijo que a los 5 minutos de conocerlo se fue a rezar D. M. MADRID. Francisco Aguayo, suegro de Jamal Ahmidan, afirmó ayer ante el tribunal que juzga el 11- M que sólo vio en dos ocasiones al marido de su hija. Y puntualizó que el día que le conoció sólo estuve hablando con él cinco minutos porque luego desapareció. Pregunté dónde estaba y me dijeron que rezando La segunda vez que estuvo con Jamal Ahmidan fue el 19 de marzo de 2004, ocho días después de los atentados. Era San José y fuimos a la casa de Morata de Tajuña. Vi muchísima guarrería y manchas de fuego Aguayo afirmó que sabía que a su yerno le apodaban El Chino pero desconocía que también le llamaran Mowgli Agregó que nunca su hija le hizo comentarios sobre la posibilidad de que el marroquí fuera buscado por la Policía y también afirmó que ignoraba si el terrorista antes de suicidarse el 3 de abril en Leganés llamó a su mujer para despedirse. En parecidos términos se pronunció Mirian Aguayo, hija del anterior testigo y hermana de la mujer de El Chino Afirmó que el día 13 de marzo, dos días después del atentado, estuvo con su cuñado en Morata de Tajuña, y que desconocía si El chino tras la matanza, fue a denunciar a la Guardia Civil la desaparición de un cordero. La testigo dijo que sabía que El Chino se dedicaba a la venta de hachís Agentes de Policía, entre los escombros de la casa de Leganés Botón de muestra del intenso trabajo de aquellos días fue que este agente tuvo que esa noche tuvo que atender un aviso de bomba en la estación sur de autobuses. Tras comprobar que se trataba de una falsa sospecha, a las 12 de la noche volvió a Leganés. Esperamos- -dijo- -al vaciado de la piscina y apareció una mochila. La juez me ordenó que la revisara. Al hacerlo comprobé que no era una mochila, sino una chaqueta blanca que ocultaba un subfusil. Seguimos revisando la piscina, cubierta de escombros, y encontramos dos colchones. Uno estaba doblado por la mitad, lo desplegamos y había un artefacto. Observamos los cables y el detonador No fue el único que halló. A preguntas del fiscal Carlos Bautista, el tedax narró la localización de un detonador que estaba incrustrado en el pecho de uno de los terroristas y con el explosivo pegado al hueso Aquí no acabó su relato. La siguiente escena de horror la integraba un cuerpo seccionado por debajo de los hombros, que a quince centímetros de la cadera tenía un artefacto envuelto en una bolsa de plástico y por el nudo que formaban las asas salían las rabizas de un detonador. A otro le faltaba la cabeza y lo volteamos... Frente a este relato, los abogados insistieron en conocer la existencia de manchas de san- ÁNGEL DE ANTONIO gre, de casquillos o de si oyeron hablar que un policía, vecino de los terroristas, tenía en su piso papeles sobre ETA. También quisieron saber si recogieron chalecos multibolsillos. Y una tela verde. Germán Yanke LA APUESTA DE ZAPLANA espués de lo que vamos sabiendo de El Chino por los testimonios en el juicio, que su suegro y su cuñada dijeran ayer que no le veían como un radical, sólo puede deberse a que no le veían (más que a verle con buenos ojos) o que no tienen claro lo que significa radical. Y la fuente de Díaz de Mera dice que de ETA nada, que no dijo D nada. ¿Qué dirá Zaplana? Miremos un momento fuera de la sala porque el portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, ha hablado de las muchas expectativas para que en el juicio se sepa la verdad. Caramba. Luego vuelve a hablar de una versión oficial del PSOE. Caramba otra vez. Zaplana está virando su nave sin viento, algo que no logran las embarcaciones de la Copa América en Valencia. Resulta que él tampoco dijo que ETA tuviera algo que ver con la masacre aunque lo que dijo es que no tenía pruebas para afirmar eso ni lo contrario. Nunca habló de conspiración concreta aunque lo que repitió es que había una, con lo cual ahora cree que puede llamar conspiración a que se unieron varios islamistas y no varios grupos o persona pertene- cientes a ellos. Jamás utilizó el atentado como materia de oposición al Gobierno, pero él y sus colaboradores se pavonearon de los cientos de preguntas planteadas en el Congreso sobre el asunto con tal desparpajo que parecía, tras la lectura de algunas, que el 11 de marzo de 2004 gobernaba Zapatero. Estaba ya mediado 2006 y el portavoz decía que no sabía ni quiénes fueron los autores materiales ni los que estaban detrás. ¿Tiene algo que ver ETA con el atentado? le preguntaban, y Zaplana salía con aquello de yo no descarto nada Ha sido su batalla personal, el asunto que ha hecho que organice el grupo parlamentario de un modo y no de otro, su gran tema político. Y luego dice que si no tiene razón, el PP lo pagará electoralmente. Como si apostara con aval.