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4 OPINIÓN MIÉRCOLES 25 s 4 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro LA CAÍDA DE LAS INMOBILIARIAS BATASUNA CONSUMA SU DESAFÍO A actitud del Gobierno frente a Acción Nacionalista Vasca ha sido deliberadamente ambigua desde el primer momento y ha condicionado políticamente las investigaciones policiales sobre la conexión actual de ese partido con Batasuna, así como las decisiones que debe tomar la Fiscalía General del Estado. La vicepresidenta primera del Gobierno no dudó en resaltar que los estatutos de ANV repudian la violencia y que es un partido que cumple los requisitos legales. Lo dijo el mismo día en que la Fiscalía ordenó a la Policía que investigara los vínculos de esa antigua formación nacionalista con el entramado batasuno. Pero el tiempo ha empezado a despejar dudas: la presentación de 110 candidaturas en el País Vasco y Navarra es un hecho definitivo para concluir que ANV se apoya en la infraestructura de Batasuna para concurrir a los comicios del 27 de mayo y desmiente la pulcritud democrática que, de forma tan precipitada, ha defendido el Gobierno. Por el contrario, ANV es un partido sin actividad electoral desde 1977, reducido a unas siglas sin más vida que la que ETA ha querido darle en cada fase histórica del entramado batasuno y que emerge justo cuando a ETA sólo le falta entrar en las instituciones municipales y forales del País Vasco y Navarra para culminar un proceso de reconstrucción organizativa con la que pretende superar la profunda crisis en la que quedó sumida por la política antiterrorista desarrollada hasta abril de 2004. El Gobierno se enfrenta no sólo a un problema legal y judicial, sino también a una falta de crédito social. No puede reclamar confianza en que está haciendo todo lo que está en su mano para evitar candidaturas proetarras, porque los antecedentes de su actitud frente a ETA obligan a sospechar que también en este trance es probable que ceda a la presión terrorista. Hasta el momento, el Gobierno ha tomado todas las decisiones que, dependiendo sólo de él, podían satisfacer las demandas de ETA. La impunidad de Otegi, la excarcelación de De Juana, la ruptura del pacto antiterrorista, la negociación con ETA en dos mesas simultáneas y L otros capítulos similares suprimen cualquier beneficio de duda a favor del Gobierno. La exigencia al Ejecutivo y al Fiscal General del Estado no se satisface sólo con declaraciones de impostada firmeza contra Batasuna, sino con actos concretos que promuevan la aplicación de la ley contra sus testaferros, porque una vuelta de ETA a los ayuntamientos y a las diputaciones forales supondría un retroceso histórico para el Estado en la lucha contra el terrorismo. Existen indicios suficientes para que el Gobierno, a través de la Abogacía del Estado y la Fiscalía General del Estado impugnen todas las candidaturas de ANV y soliciten, además, la ilegalización de este partido. No tiene sentido que uno y otro asuman el papel reservado a los magistrados de la Sala del artículo 61 de la Ley Orgánica del Poder Judicial y descarten, de antemano, cualquier posibilidad de una demanda contra ANV y sus listas. O, en todo caso, el sentido que tiene es facilitar que la izquierda proetarra tenga una marca electoral para volver a las instituciones democráticas vascas y navarras. Cada cual debe asumir su responsabilidad, y la del fiscal es promover las acciones legales pertinentes contra ANV y que los magistrados decidan lo que crean oportuno. Es evidente que Abertzale Sozialisten Batasuna (ASB) -y veremos también si las agrupaciones de electores surgidas- -eran el señuelo fácil puesto a propósito por Batasuna y ETA para entretener al Gobierno, a los jueces y a los cuerpos policiales. Es la misma táctica que en las autonómicas vascas de 2005, en las que el Gobierno blandió la ilegalización de Aukera Guztiak como prueba de su firmeza y dejó pasar- -sigue haciéndolo- -al Partido Comunista de las Tierras Vascas, auténtica marioneta de Batasuna y de la organización etarra. Ya es muy difícil confundir a la opinión pública con argumentos leguleyos y excusas oportunistas para justificar la pasividad frente a los clones electorales de ETA. El Gobierno se ha echado encima la sospecha de los ciudadanos y no puede sacudírsela sólo con palabras vacías. CNMV, DESPRESTIGIO Y DIMISIONES OMO se esperaba, Manuel Conthe presentó ayer su dimisión al vicepresidente Solbes tras comparecer en el Congreso y denunciar la deriva a la que el Gobierno está arrastrando a la CNMV El presidente dimisionario se marcha ante la negativa del organismo regulador a expedientar a Enel y Acciona por eventuales irregularidades en el proceso de la opa sobre Endesa. Conthe se ha salido con la suya a la hora de dar explicaciones ante la Cámara Baja antes de hacer efectiva formalmente su dimisión. Para ello, ha tenido que luchar contra la incomprensible hostilidad del Grupo Socialista y se ha visto obligado a utilizar el trámite de presentación de la memoria del organismo supervisor. La opa sobre Endesa deja mal parado el prestigio de varias entidades reguladoras, aunque al menos Conthe ha salvado la dignidad de la CNMV después de una serie de movimientos erráticos de unos y de otros. La Comisión no ha logrado resistir las presiones de un sector del Ejecutivo que ha jugado con fuerza sus bazas a costa incluso de dejar en mal lugar al vicepresidente económico. Se trata de una guerra de poder y de influencias en el entorno económico de Rodríguez Zapatero, cuyos impulsores están dispuestos a todo para conseguir sus objetivos, aunque falte mucho para dar por cerrado este desafortunado asunto. He aquí la consecuencia lógica del intervencionismo en la vida de las empresas, vulnerando nor- C mas europeas y nacionales y provocando una crisis de confianza en unos mercados que exigen a los poderes públicos que actúen con rigor e imparcialidad. La crisis ya imparable de la CNMV no termina ahí. Han salido a la luz pública informaciones muy concretas sobre las actividades de Carlos Arenillas, ahora vicepresidente y probable sucesor de Conthe al frente del organismo, puesto que el actual segundo sí que goza de la plena confianza gubernamental. Al margen de sus aficiones gastronómicas y de su condición de cónyuge de la ministra Mercedes Cabrera, ciertos comportamientos de Arenillas han vulnerado todo tipo de códigos éticos y jurídicos. Sus relaciones con una compañía mercantil a la que debe supervisar y el fichaje de un hermano suyo por el grupo en cuestión se suman a una situación poco clara en materia de incompatibilidades. Según todos los indicios, las maniobras del vicepresidente han sido determinantes para conducir a la Comisión a una postura más que benévola hacia las preferencias del Gobierno en la opa. En estas circunstancias, Arenillas debe dimitir, facilitando así una nueva configuración de la entidad que le permita recuperar el prestigio perdido. Sería lamentable que las cosas siguieran como hasta ahora, creando una sensación de falta de transparencia y sospechas de parcialidad que la economía española no se puede permitir. A fuerte corrección en Bolsa de uno de los valores estrella en el sector inmobiliario, Astroc- -que ha perdido dos tercios de su valor en apenas un mes, tras su desplome en las últimas sesiones bursátiles- ha terminado por contagiar a otras empresas del sector y arrastrar en la caída a toda la Bolsa, que ayer retrocedió un 2,73 por ciento, cerrando por debajo de los 14.500 puntos tras su cercana cota de los 15.000. La crisis puede extenderse a otros sectores a los que han llegado las inversiones de un vertiginoso sector inmobiliario, desde las eléctricas a la banca, y que además puede acelerar el final de un largo ciclo de continuas revalorizaciones en los precios inmobiliarios y de las propias empresas del sector, que atrajo dinero caliente claramente especulativo. Entre las causas de este acusado derrumbe figura, en primer lugar, la sobrevaloración en los precios de los títulos de algunas empresas, a la que ha contribuido poderosamente la irrupción en su accionariado de inversores institucionales y de particulares de renombre que dispararon, en breve plazo, el precio de la acción. Tampoco son ajenas las constantes operaciones corporativas en este sector, algunas de ellas todavía en ejecución, y las consiguientes luchas por el control de algunas empresas que encarecían artificialmente su valor. Por todo ello, estas últimas bajadas han provocado miedo entre muchos inversores, a cuya huida ha contribuido asimismo el anunciado final de este prolongado ciclo de crecimiento inmobiliario, con subidas en el precio de las viviendas del 150 por ciento en los últimos ocho años, ya parcialmente corregidas según los últimos datos, que subrayan un crecimiento actual en el entorno del 8 por ciento- -aún así, tres veces por encima de la inflación- Este porcentaje podría moderarse en el futuro a la par que se aminora el ritmo de construcción de viviendas, que caerá hasta el entorno del medio millón anual desde una media de unas ochocientas mil de los últimos diez años. En este aterrizaje del boom inmobiliario, hasta ahora suave, y por el que apuestan la mayoría de analistas y expertos económicos, ha influido claramente la subida en los tipos de interés, que parece que seguirá adelante y cuyos bajos niveles impulsaron fuertemente la compra de vivienda. Todas estas razones, junto al escaso conocimiento de algunas de las empresas cotizadas, han provocado estos fuertes ajustes en la Bolsa, que han arrastrado indiscriminadamente en su caída a otras inmobiliarias, aunque no todas hayan registrado las mismas revalorizaciones, ni sean iguales sus balances, ni sus estrategias o sus ciclos, netamente distintos según se dediquen preferentemente a la promoción de viviendas, a la rotación rápida de activos o a la explotación de su patrimonio. El problema es que- -aunque resulte injusto- -los ajustes bursátiles, cuando se desatan los nervios, no distinguen entre el trigo y la paja. L