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ABC MARTES 24- -4- -2007 Charles Aznavour presenta un CD con sus grandes éxitos en español y en francés EXTRACTO DEL DISCURSO DE ANTONIO GAMONEDA 79 Nuestro lenguaje, el de los de la pobreza, aun amando la paz, es un lenguaje poética y semánticamente subversivo Toda poesía, aunque se derive de la crueldad, el sufrimiento o la injusticia, está orientada a crear una forma de placer sin aurora de la escasez, llegó con el sabor del pan negro de todas las posguerras todavía en su memoria, y la vieja hiel de aquellas madrugadas del trabajador camino de su tajo. Llegó el poeta, con un puñado de palabras ardiéndole en la boca: Porque yo vengo de la penuria y del trabajo alienante. Mis fuentes, en lo que concierne al saber, a la vigilia de la sensibilidad y al acendramiento de la conciencia son, permítaseme decirlo crudamente, de baja extracción Ave cultural de vuelo solitario, autodidacta que nunca estampó su firma al pie de manifiesto de movimiento literario alguno, quiso el autor de Descripción de la mentira distinguir y diferenciar la cultura que prospera a partir de una situación privilegiada y la que ha sido su patria desde que de chico se acercó a la literatura a través de un libro de su propio padre, la que el poeta llamó cultura de la pobreza No habló de peor ni de mejor, habló de diferencias. Y fue luego señalando con el dedo de su palabra premiada a otros ilustres sin posibles como el propio Cervantes él fue quien encendió la poesía en el interior del discurso narrativo San Juan de la Cruz y su no saber sabiendo y el turco Nazim Himket, fruto también de la cultura de la pobreza. Luego, como velocísima ave fénix poética, Gamoneda resurgió de las cenizas del realismo, del que dijo: En mi opinión, aun cuando sean ciertas y progresistas sus causas morales, se atiene, sorprendentemente a una especie de pensamiento y de lenguaje poéticamente reaccionarios Dejado atrás el proceloso abismo de la escritura realista, Antonio Gamoneda sacó su maletín poético de primeros auxilios: El libro lleva consi- go la voluntad de crear placer, es decir, lleva consigo efectos en los que algo hay que se asemeja a una salvación, a una interrupción del dolor. Toda poesía, incluida la que se deriva del sufrimiento, de la crueldad o de la injusticia, está orientada a la creación de una forma de placer Finalmente, el autor de Sublevación inmóvil desgranó un sentido, desgarrador y último blues, aunque no del Delta del Mississippi, sino castellano, por supuesto: Nuestro lenguaje, el de los de la pobreza, aun amando la paz, será un lenguaje poética y semánticamente subversivo A continuación, la ministra de Cultura, Carmen Calvo, se refirió en su parlamento de salutación a la poesía del poeta galardonado como consolación y antídoto, como curación de las enfermedades del alma y subrayó, igualmente, que en su obra vislumbramos enseguida la dignidad frente a la pobreza, la ternura frente a la barbarie, la tolerancia frente a la intransigencia, la serenidad frente a la adversidad para terminar agradeciendo a Antonio Gamoneda que nos haya regalado el cobijo de su palabra en la intemperie de la prosa cotidiana El solemne acto concluyó con el discurso de Su Majestad el Rey, quien tuvo primero unas emotivas palabras de agradecimiento y respeto para los autores cuyas ricas obras y trayectorias han contribuido desde el siglo XX a engrandecer el inmenso y valioso patrimonio de la lengua castellana Seguidamente, Don Juan Carlos resaltó que la poesía de Gamoneda destaca por una sobresaliente exigencia estética y una capacidad ilimitada para recrear realidades y transmitir emociones. Se nutre de recuerdo, de memoria, de dolor, pero también de vida, de consuelo. Sobresale por su profundidad y su arraigado sentimiento ético Subrayó también el Rey que Antonio Gamoneda retrata ese rastro que la vida deja en los hombres, las huellas que, bajo los párpados, depositan lo vivido y lo sentido, el poso de un pasado que fermenta, con la vibración que emiten las palabras, más allá de su sentido previsible Por último, Su Majestad reiteró al poeta galardonado nuestra más cordial felicitación, con la admiración y gratitud que bien merece por su empeño en la búsqueda, incesante y fructífera, de lo auténtico y de lo bello CERVANTES ESCRIBIÓ DESDE LA POBREZA En 1936, en mi casa había un solo libro en el que aprendí a leer: tenía la intensidad y la atracción de ser un libro de poesía escrito por mi padre R ecibir de manos del Rey de España el Premio Cervantes, ciento cuarenta y cuatro días después de que Su Majestad la Reina me conmoviese en una circunstancia que ha resultado premonitoria, es un hecho cierto que, habiendo ocurrido ya en mi vida, permanece, sin embargo, en el espacio de lo increíble. Increíble y cierta es también, en su esencialidad, la poesía. Pronto se me depara la evidencia de algo que, más que cualquiera otra circunstancia o razón, ha condicionado a una y a otra, a mi vida y a mi escritura. Hablo de la pobreza. Porque yo vengo de la penuria y del trabajo alienante. Mis fuentes, en lo que concierne al saber, a la vigilia de la sensibilidad y al acendramiento de la conciencia, son, permítaseme decirlo crudamente, de baja extracción. Es verdad que, en 1936, en mi casa había un solo libro en el que aprendí a leer. Quizá aquel libro no fuese una señal completa de infortunio: al tiempo que me recordaba mi orfandad, tenía la intensidad y la atracción de ser un libro de poesía escrito por mi padre. Es verdad así mismo que mi primera información sobre la vida civil consistió en advertir la horrible represión en el barrio más tristemente obrero de León, y es verdad también que, al día siguiente de cumplir catorce años, a las cinco de la mañana, yo estaba cargando carbón en la caldera del extinguido Banco Mercantil y que, a esa misma hora, mi madre, desde otra hora lejana del día anterior, inclinaba más de la cuenta su cabeza sobre una máquina Singer. Miguel de Cervantes, para permanecer en la vida, tenía que ofrecerse a la muerte, vender su sangre en el mercado de las grandes empresas negociadas a la contra entre los poderosos y extender su mano ante estos mismos mendigando auxilios; no pudo hacer lo que antes llamé estudios avanzados no sabía latín ni cursó en la universidad. Yo quiero decir algo sobre la obra creativa de Cervantes considerando que fue hecha, precisamente, desde la pobre- Vida y consuelo Mi orfandad Gamoneda, durante la lectura de su discurso za. En modo general, se ha considerado la presencia de esta pobreza en su vida, pero quizá no se ha estimado como causa de peculiaridad en su obra. Cervantes, pensando en su escritura estrófica, sabiendo o no sabiendo lo que decía, hablaba con pesadumbre de la gracia que no quiso darme el cielo Sin embargo, fue él quien encendió la poesía- -digo la poesía- -en el interior del discurso narrativo y dio cuerpo a las revelaciones quizá más bellas, más increíbles y ciertas, surgidas de la lengua española. Hablar desde el interior de la pobreza no es lo mismo que solidarizarse con la pobreza. Es frecuente la aparición de la ironía en aquellos cuya cultura no ha sido configurada ERNESTO AGUDO Realismo, no gracias por la pobreza. En nosotros los de la pobreza los que nos hemos acercado al conocimiento de forma intuitiva y solitaria y los que, advertida o inadvertidamente, se han identificado con nosotros) la subjetivación radical y el patetismo resultarán naturales, y nuestro lenguaje no estará normalizado porque, aun amando la paz, el nuestro será un lenguaje poética y semánticamente subversivo. El sufrimiento de causa social es nuestro sufrimiento, y penetra, en modo imprevisible, nuestra conciencia lingüística. ABC. es Discursos íntegros del Rey, Carmen Calvo y Gamoneda en abc. es cultura