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16 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M LOS ANÁLISIS DE LOS EXPLOSIVOS MARTES 24 s 4 s 2007 ABC El abogado de Nayo asegura que su cliente le habló de explosivo de ETA D. M. MADRID. El abogado Carlos Alberto Tejeda, que tuvo como cliente a José Ignacio Díaz Fernández, Nayo afirmó ante el tribunal que juzga el 11- M que su defendido le informó en marzo, abril o mayo de 2002 que había 500 kilos de explosivos escondidos en una montaña en Asturias que iban a ser entregados a ETA. El testigo, que defendió al fugado por su implicación en la operación Pipol dijo que su cliente conocía este dato porque había participado como intermediario en un transporte de armas desde Francia a España. Todas estas relevaciones se las hizo el prófugo Díaz Fernández cuando se encontraba en la cárcel de Villabona (Asturias) y movido por su interés de obtener beneficios penitenciarios con los que alcanzar la libertad condicional. El testigo dijo en el juicio que la información sobre el explosivo la trasladó al entonces fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, quien tomó nota Posteriormente, supo por el fiscal que la Guardia Civil visitó a Nayo en prisión, aunque éste no supo precisar el monte donde se estaban los explosivos. El abogado afirmó que la Benemérita no siguió investigando porque el monte era muy grande En la sesión de ayer también declaró una mujer que dijo haber reconocido en el metro a los etarras Harriet Aguirre, Maite Arañalde y Josune Oña, y que una de ellas se dirigió a un policía municipal para hacerle una pregunta. Policía Científica se quejó a los tedax por enviarles muestras sin identificar La noche de los atentados ya había hecho un primer informe que detectó Goma 2 ECO DOLORES MARTÍNEZ MADRID. Carlos Corrales, comisario general de Policía Científica en el momento del 11- M, no titubeó en sus respuestas, incluso en las que criticó la actuación del servicio de desactivación de explosivos. Reprochó al Tedax que enviara a su Comisaría tres muestras sin la correcta identificación, es decir, sin especificar su procedencia. También reconoció que alertó de la posibilidad de que hubiera terroristas suicidas y reveló que el FBI le presionó tras el hallazgo de una huella que el servicio americano atribuyó a un abogado estadounidenses. Investigaciones posteriores demostraron que el FBI estaba equivocado y que las indagaciones de la Policía española estaban en lo cierto La huella era de Daoud Ouhnane, argelino que está en paradero desconocido. Corrales dijo que en aquellos días su objetivo, muy por encima de otros, era devolver a los muertos la identidad con la que habían vivido En medio de este impresionante trabajo, no desatendió otras competencias de la Comisaría General- todo el área de Policía Científica dependía de mí como el análisis de muestras. El testigo se refirió en concreto a tres enviadas por el Tedax y que quedaron marcadas como muestra 1 muestra 2 y muestra 3 Las dos últimas, que eran coincidentes, estaban compuestas por nitrocelulatos, nitroglicol, nitrato amónico y metanamina, entre otras Suárez Trashorras y su ex mujer, Carmen Toro, a un lado y otro de la pecera sustancias. Ambas constituían una sustancia blanquecina apelmazada y estaba, cada una de ellas, en el interior de una bolsa de plástico de cierre hermético. Respecto a la primera muestra, un polvo de color rosa que también estaba en el interior de una bolsa de plástico, no se pudo determinar en principio porque sus componentes no figuraban en el banco de datos de la Policía Científica. Análisis posteriores determinaron que se trataba de Goma 2 ECO. Todas las muestras, según dijo Corrales, estaban conformadas por componentes derivados de la dinamita. Estos datos fueron extraídos por el testigo de un informe que el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, ordenó que se hiciera copia para incorporarlo en la causa, a pesar de que ya figura. POOL El ex comisario de general de Policía Científica alertó de la posibilidad de que hubiera suicidas Jesús Zarzalejos Profesor de Derecho Procesal de la Complutense NADA TANTO PARA omo bien dijo el presidente del tribunal, es un problema cuando se traen testigos delincuentes Se refería a la actitud evasiva e indiferente de los tres etarras que ayer declararon como testigos, cuyo paso por la sala apenas ocupará un C cuarto de hora en la grabación de las sesiones. Los tres etarras ya cumplen condenas por terrorismo, así que una advertencia de multa y de nueva condena por desobediencia les resultaba irrelevante. Era realmente ilusorio esperar de Parot, Badillo y Vidal otra cosa que no fuera secundar el desmentido de ETA a su participación en el 11- M y rechazar cualquier vínculo que los comprometiera con los atentados. Por otro lado, la condición de testigos no les obligaba a reconocerse autores de delitos no juzgados, porque el deber de decir la verdad no comprende la de confesarse responsables de otros hechos delictivos. Esto es lo que pasa cuando se pide que unos delincuentes comparez- can como testigos: que lo que dicen no interesa, y lo que interesa no tienen obligación de decirlo, porque los sienta en el banquillo. Y esto sucede porque la línea que separa su conocimiento de los hechos delictivos de su posible participación en esos mismos hechos o en otros distintos es muy tenue o, directamente, no existe. Por otro lado, los tres testigos son etarras que siguen sometidos a la disciplina de ETA, que rechazó mediante un comunicado hecho público después de la masacre haber intervenido en los atentados del 11- M. Al margen de que cada cual puede dar a ETA el crédito que quiera, era impensable que Parot, Vidal y Badillo fueran a desmarcarse de la instrucción de sus jefes. Mucho ruido y pocas nueces, nunca mejor dicho. La relevancia de estos testimonios será mayor fuera que dentro del juicio. Mayor allí donde se ha insistido en que este juicio es una simulación para tapar la autoría de ETA y una trama de pruebas falsas. Pero nadie podrá negar que, al final, ETA ha sido sometida al filtro del juicio del 11- M, a partir de datos muy indirectos, tales como la anotación del nombre de Parot en un papel que tenía el terrorista Bensmail o un supuesto comentario de El Chino a Trashorras de que conocía a los etarras de Cañaveras. Como indicios de la participación de ETA en la comisión de los atentados eran, de antemano, realmente escasos. Desde ayer son absolutamente ineficaces. Corrales explicó que la forma en la que llegaron las tres muestras a la Comisaría General le obligó a presentar una queja ante los Tedax, ya que fueron remitidas sin identificación y sin que se especificara en ningún caso su procedencia o quién y cuándo las habían recogido. El testigo subrayó que se trataba de una comportamiento contrario a la normativa elaborada para garantizar la cadena de custodia. Más aún, afirmó que llegó a advertir a los tedax de que no daría entrada a más muestras si no llegaban correctamente marcadas. Incluso, puntualizó que en una ocasión el director general de la Policía y el subdirector general Operativo le preguntaron por la procedencia de las muestras y no se lo pude precisar dijo. Tras afirmar que nunca nadie me hizo un comentario sobre la existencia de Tytadine con cordón detonante, reconoció que él se planteó la hipótesis de que hubiera terroristas suicidas y que, por ello, ordenó a sus subordinados que alertaran a los forenses de esta posibilidad. Dijo ante el Tribunal que tal teoría la basó en el estado que presentaban los cuerpos, en informes que tenía sobre los atentados de Casablanca y Bali y en el hallazgo de una cinta coránica en la furgoneta Kangoo. Sobre este vehículo, afirmó que fue él quien dio la orden de que fuera conducido desde Alcalá de Henares hasta Canillas.