Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 OPINIÓN MARTES 24 s 4 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro CATALUÑA SE PERJUDICA A SÍ MISMA NA vez más, la torpeza o la mala fe de los consejeros de ERC en la Generalitat crea problemas al tripartito que preside José Montilla. La última salida de tono procede de Josep Huguet con su invitación a los catalanes a utilizar París, Londres o Frankfurt para realizar sus conexiones internacionales, prescindiendo así del aeropuerto de Barajas. Cuando el consejero de Innovación, Universidad y Empresa incita a los ciudadanos a liberarse del puente aéreo con Madrid practica una concepción zafia de la política, más propia de un extremista irresponsable que de un alto cargo de la Generalitat. No es extraño que CiU y el PP hayan exigido su destitución y que los empresarios no salgan de su asombro ante una actitud quetraealrecuerdo los problemas derivados del boicot al cava catalán. Un político serio no puede decir semejantes disparates y, para colmo, negarse arectificar a pesar de las críticas generalizadas. El movimiento de la sociedad civil en apoyo de El Prat se ve seriamente afectado por este tipo de actitudes, contrarias al más elemental sentido común. Algunos líderes tendrían que ser conscientes del daño que produce su incontinencia verbal, porquela opiniónpública no setoma abroma estas cosas. El peor camino para favorecer al aeropuerto de Barcelona, cuya promoción a escala internacional es de interés general para todos los españoles, es menospreciar al aeropuerto de Madrid, uno de los primeros de Europa en número de viajeros y calidad de las instalaciones. Sólo una visión nacionalista trasnochada puede preferir que El Prat se convierta en un feudo de las líneas de bajo coste en operaciones con aeropuertos secundarios. He aquí, por desgracia, la consecuencia lógica del dogmatismo, que lleva a una visión cerrada de la sociedad incompatible con el proceso de globalización. Montilla no parece dispuesto a reaccionar, atado por los compromisos de un nuevo tripartito que ha tardado poco tiempo en defraudar las expectativas. En pocos meses, ha quedado en el olvido la intención de abandonar el debate identitario para dejar paso a las políticas sociales. Parece que algunos líderes sólo saben decir cosas absurdas y no están a la altura de las responsabilidades que ejercen. No obstante, el PSC ya sabía cuáles eran las consecuencias de una alianza con partidos antisistema, a pesar de lo cual todo vale con tal de seguir en el poder. En realidad, ERC no engaña a nadie porque es de sobra conocida su actitud de nacionalismo radical y bronca permanente; lo extraño es que siga siendo parte sustancial del Ejecutivo catalán y socio de referencia del PSOE en el Congreso de los Diputados. Por eso, una vez más, el presidente de la Generalitat está dispuesto a mirar para otro lado. Fomentar el anticatalanismo con declaraciones intolerables como ésta es una actitud que sólo alimenta el victimismo y favorece el radicalismo. La sociedad civil y los empresarios deben tomar buena nota acerca de quién perjudica realmente a Cataluña, rechazando a quienes intentan crear tensiones artificiales con el resto de España. U URNAS REPLETAS Y MIRADA AL CENTRO L sistema electoral francés tiene la particularidad de permitir a los ciudadanos expresarse con el corazón en la primera vuelta, aunque les obligue a hacerlo con la cabeza en la segunda. Hubo tiempos en los que en la primera ronda podía llegar a obtener resultados considerables incluso un llorado humorista, teniendo en cuenta que la sorpresa era un ingrediente en cualquier dirección, pero siempre inofensiva desde el punto de vista del resultado final. El impresionante nivel de participación del domingo pasado ha representado toda una lección de madurez democrática que habla, claramente, de que los franceses han sido los primeros en darse cuenta de que su país no está funcionando como debiera y de que es necesario el concurso de todos para encontrar una salida a la crisis. A pesar del gran número de candidatos, la dispersión del voto ha sido moderada: bastante más de la mitad de los electores se ha centrado en los dos candidatos que pasan a la segunda vuelta, el liberal Nicolas Sarkozy y la socialista Ségolène Royal. De esta manera, el camino hacia la segunda vuelta ha quedado bastante despejado en cuanto a los mensajes que los candidatos han enviado a los electores. Será muy difícil que en la segunda vuelta se registre este mismo nivel de participación, pero en todo caso la clave para el vencedor será, precisamente, lograr movilizar a los electores y cosechar los votos que le faltan. Y en este empeño, la principal cantera para los dos candidatos son en estos momentos los casi siete millones de votos que ha logrado aglutinar el centrista Francois Bayrou. Nicolas Sarkozy ha tenido un excelente primer reflejo, descartando las negociaciones con el aparato del partido de Bayrou en beneficio del llamamiento directo a los electores. Lo que, como en España, resulta necesario en una elección que pasa por el Parlamento no es bueno cuando se trata de un voto directo a través de las urnas, ya que los votos E pertenecen a los ciudadanos que los emiten y en ningún caso a los candidatos que los reciben. Por ello, Sarkozy está obligado a convencer a quienes en la primera vuelta han votado a Bayrou de que sus inquietudes estarán bien representadas si le ayudan a llegar al Elíseo. El candidato conservador necesita abrirse claramente al sector central del espectro político, un espacio donde, en todas las sociedades modernas, navega la voluntad de los electores que a la postre suelen decidir hacia dónde se inclina la balanza. Los votos del Frente Nacional no parecen esta vez decisivos gracias a la capacidad de Sarkozy para integrar en un entorno moderado muchas de las preocupaciones de las que Le Pen había hecho tradicionalmente su bandera. Por su parte, Ségolène Royal puede respirar con alivio después de varias semanas en las que las encuestas ponían en duda si sería ella o Bayrou quien acompañaría a Sarkozy en la segunda vuelta. La socialista ha tenido la oportunidad de ver cuán frágiles son algunas de las lealtades dentro del PSF, que en plena campaña se apresuraron a lanzar en público la idea de una coalición con el centrista porque el pánico les hizo desconfiar de las posibilidades de su candidata. Ahora también tendrá que buscar los votos del centro, pero ha de evitar que se forme esa coalición del cualquier cosa menos Sarkozy que en estas circunstancias los ahuyentaría. Los apoyos de sus aliados de izquierda y de extrema izquierda no son una buena carta de presentación, pero la candidata socialista parece más inclinada al frentismo, donde se aprecia menos la vacuidad de sus propuestas. Todos los presagios son favorables para Sarkozy, algo que no es de extrañar si se tiene en cuenta la dirección en la que se mueve la corriente política en los países europeos más importantes- -Alemania, Gran Bretaña, Bélgica- donde gobiernan o se disponen a hacerlo dirigentes liberales o conservadores. DELINCUENTES SOBRE DELINCUENTES AS piezas con las que algunos pretendían construir la teoría de la autoría o la participación etarra en el 11- M se van desplomando según avanza el juicio. El proceso penal está para que todo lo que pueda esclarecer los hechos y las responsabilidades de un delito salga a la luz sin reservas y permita a los jueces dictar una sentencia con pleno conocimiento de causa. La incompatibilidad entre las conspiraciones imaginarias y las pruebas judiciales es absoluta. Ha resultado muy fácil mantener en vilo a los ciudadanos con ideas peregrinas sobre múltiples conspiraciones que concurrieron el 11- M, desde servicios secretos extranjeros, pasando por el CNI, la Policía y la Guardia Civil, con el beneplácito del PSOE, hasta llegar a ETA. Ha sido fácil esta estrategia de agitación hasta que ha tenido que circular por los cauces del Estado de Derecho, en este caso encarnados en el tribunal que preside el magistrado Gómez Bermúdez con un acierto incuestionable. Si el Gobierno del PP tuvo motivos sobrados para imputar inicialmente la masacre a la organización etarra y mantener viva esa pista hasta las detenciones del 13 de marzo, lo cierto es que desde ese día no ha habido un solo dato que implicara a ETA en los atentados del 11- M. Y de ninguna manera esta afirmación debe ser interpretada como un argumento favorable hacia los etarras, que indudablemente tienen acreditada una trayectoria de sangre y dolor superior a la de los yihadistas en nuestro país. Tan asesinos y tan carentes de credibilidad son unos como otros, y así lo puso de manifiesto el propio Gó- L mez Bermúdez cuando admitió ayer- -en pleno juicio y como respuesta a la irrespetuosa y provocadora declaración de tres etarras en calidad de testigos- -que, en efecto, surgen problemas cuando se traen testigos delincuentes Una cosa es que ETA dijera en el diario Gara que el 11- M provocó un cambio político que vio con buenos ojos. Fue, sin duda, un cambio que aprovechó para, como es notorio, escapar de una derrota que era inexorable. Eso sí señala a ETA. Pero otra cosa distinta es el hecho de que el juicio va descartando su autoría del 11- M. De hecho, las declaraciones de los etarras Henri Parot, Irkus Vadillo y Gorka Vidal confirmaron ayer que la tesis de la autoría etarra estaba en dique seco desde el principio de la investigación. Como era de esperar, no dijeron nada que los implicara en la masacre, ni que contradijera lo dicho ya por ETA. Pero lo más importante es que, fuera de las menciones aisladas a esos etarras, en el sumario no hay evidencias que vinculen a ETA con el 11- M. Sería realmente chocante que la participación de ETA en el mayor atentado terrorista de la historia de Europa hubiera pasado desapercibido a unos servicios de información, tanto españoles como franceses, que en 2004 estaban consiguiendo el desmantelamiento sistemático de todos los comandos etarras, incluso antes de que empezaran a cometer atentados. Ni las pruebas judiciales del 11- M- -públicas y sin restricciones- ni la situación de ETA en 2004 dan el más mínimo margen a quienes han sembrado de insidias la actuación de las instituciones del Estado de Derecho.