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ABC MARTES 24 s 4 s 2007 OPINIÓN 3 LA TERCERA TENEMOS ENVIDIA DE FRANCIA Llegar casi al 85 por ciento de votantes, qué proeza, qué lección... Los enfermos de sida, las monjas de clausura, los impedidos han salido a votar, tal era el tirón. Sarkozy es un formidable candidato, excesivamente nervioso. Royal inspira seguridad y centrismo. Las dos sorpresas son posibles. Veamos por qué... OMOS defensores de Francia, sociedad capaz, en ocasiones, de dar una lección al mundo. País mediano, pequeño si lo comparamos con China, India, Estados Unidos, Rusia o Brasil en términos territoriales o demográficos. Pero Francia es un país de referencia, como Noruega u Holanda, como Omán en el mundo árabe, como el Chile post Pinochet en América. Anteayer el 85 por ciento del electorado francés votó. Si los sociólogos establecen que un 20 por ciento es abstención técnica, debemos entender que más de dos millones de impedidos, enfermos, ancianos y monjas de clausura se han echado a la calle, a la cola del colegio electoral. Lo decía el IHT antes de la elección: tenemos envidia de Francia. Conclusión provisional primera: François Bayrou tenía un aparato electoral reducido. Con datos aún provisionales, obtiene más del 18 por ciento, lo que le dará un margen de influencia, de poder arbitral. Si Bayrou llama a sus electores, y les inclina hacia un lado u otro, favorecerá el resultado final al añadir a su elegido unos 10 puntos. Gran responsabilidad: decidirá también una parte de la historia europea. Hay indicios según los cuales Bayrou se inclinaría más contra Nicolas Sarkozy que a favor de Ségolène Royal. El candidato centrista ha sufrido una espléndida derrota: tendrá poder de decisión y quizá poder en el futuro gobierno. Como hombre del Béarn, Bayrou es desconfiado. En caso de victoria de la candidata del PS sería inevitable una coalición implícita, con algunos ministerios y no poca influencia del centro en el centro izquierda royalista. Cualquier acuerdo sería menos fiable con Sarkozy onclusión provisional segunda: Sarkozy es un tipo formidable. Un hombre de gran carga energética, rapidez de reacción, perspicacia instantánea: político verdaderamente arrollador. Nervioso. Sus enemigos señalan un exceso de oportunismo. Demasiada afición a decir a cada cual lo que le gusta oír. El pasado septiembre visitaba al presidente Bush en la Casa Blanca, le aplaudía, hacía declaraciones... De regreso a París, el jefe del Estado le llamaba al Eliseo. Chirac le advirtió del riesgo de sus palabras y de su deber de solidaridad con la posición de Francia ante el Consejo de Seguridad, marzo 2003. Poco después, declaraciones de Sarkozy, con salvedades hacia la posición de quienes decidieron la guerra: Rumsfeld, Wolfowitz, Douglas Feith, John Bolton, Richard Pearl... (faltaba Dick Cheney, pero Sarko alanceaba a los muertos, no a los vivos) Muchos votantes desconfiarán. Lo cual ha llegado a establecerse en la opinión pública radicalizando al electorado, sacando como decimos a las monjitas del Carmelo o a los enfermos del SIDA. Quiere decirse que, de aquí al 6 de mayo veremos una durísima campaña. Reveladora para Francia, también para el mundo. Una campaña de la que españoles, alemanes, italianos tendremos que aprender. Los franceses son envarados, suficientes, perdonadores. Pero son también inteligentes, esforzados y libres. De estas dos semanas también podrán aprender, mal que les pese, China, Kazajstán, Cuba, Vietnam, Irán y otros. Francia dio una lección al S mundo en 1789, no entremos ahora en ella: siguió la radical transformación napoleónica. Bonaparte llegó a afirmar: tengo un millón de hombres de renta al año. Pero Francia ha pasmado al mundo con fogonazos o largos esfuerzos, desde Carlos VII y Luis XI hasta Clémenceau y de Gaulle. onclusión provisional tercera: habrá algo profundamente injusto en estas dos semanas. La elección, nos dice un amigo de París, se transformará en un referéndum a favor o en contra de Sarkozy. Tous sauf Sarkozy dice la izquierda, cada día con mayor éxito, lo que beneficiará a una Royal madre de familia, equilibrada, tranquilizadora. Se duda de la capacidad de la aspirante en algunos terrenos, de acuerdo. Política exterior, cambio climático, articulación del programa tecnológico francés en fases, planeadas para 36 años. Pero la personalidad de Royal, su estructura psicológica, mujer joven y tranquila, con autoridad, le favorece frente a un Sarkozy crispado, al que se escapa la palabra racaille, gentuza, para referirse a los amotinados de Montrouge. Royal no ha entusiasmado al electorado pero habremos de ver qué ocurre en el duelo televisivo previsto para la antevíspera del 6 de mayo. Se afirma que el 40 por ciento de los electores tomará su decisión el día de la elección. Sarkozy lidera en los sondeos. Pero Royal puede recibir dos inyecciones, ambas en torno al 10 por ciento de sufragios, de la izquierda dura, Liga Comunista, Lucha Obrera, y del centro, la UDF. Parece elemental y es sumamente complejo. El voto de Le Pen no es solo, como se ha dicho, un voto de extrema derecha. El electorado del Frente Nacional no es solo fascista: es un electorado popular que odia a la clase política, compuesto en parte por antiguos comunistas. Es dudoso que voten a Sarkozy, ministro del Interior hasta anteayer, habitante de Neuilly, barrio caro de París. Los hombres de Royal se han encargado de subrayar el contacto permanente, de más de 20 años, de Sarkozy con los grandes nombres del dinero: un dato que puede hacerle daño. Son los empresarios C C medios y pequeños, no las gentes del dinero, los que en no poca medida tiran de Francia, sábados y domingos incluidos, durmiendo mal. Son pocos millones de votos, pero millones si incluimos cuadros, profesiones liberales, emprendedores... Parte esencial de Francia. También de lo que llamamos el mundo occidental, The West. Conclusión provisional cuarta: Ségolène es una mujer del oeste, nadie debe dudarlo. Pero de un oeste en el que la avidez de cierta banca sea controlada: no admitiremos, dice, que un cheque sin fondos de 50 euros origine gastos de gestión de 64.50. Dos defectos: está demasiado atada a los esquemas estatalistas, en parte eficaces, también torpes y aún reaccionarios... Royal ha sido una excelente administradora de una región pequeña, millón y medio de habitantes, Poiteau- Charantes, ganadora de las elecciones autonómicas frente a Raffarin nada menos. Gobernar una sociedad avanzada de 65 millones de habitantes es, sin embargo, cosa distinta. Segundo problema: no se puede errar como lo hizo Royal, al desconocer la cifra de submarinos franceses portadores de vectores atómicos. Esa es la fuerza de Francia en el mundo, la posibilidad, meramente teórica, pero real, de borrar de la faz de de la tierra a 120 ciudades como Moscú, Teherán o Shanghai en cuestión de segundos. Pero Royal, nacida en Dakar, Senegal, entonces colonia francesa, es una mujer increíblemente voluntarista: ocho hermanos, enfrentada a un padre militar durante su infancia (acabaron en los tribunales) Becaria en sus estudios, incluida la École Nationale d Administration, ENA. No abandonará nunca y menos después de anteanoche. Es una mujer porosa: lo ha demostrado en la defensa de su pacto presidencial. Europea: y aquí reaparece la ductilidad excesiva de Sarkozy, decidido a nadar entre dos aguas, dispuesto a pactar según sople Eolo un día u otro. En este terreno hay mayor determinación en Royal (por cierto, un generoso regalo del envejecido, sórdido Le Pen: el Frente Nacional, declara, nunca creerá en Europa) oda: es posible que más del 95 por ciento de los políticos españoles, franceses, alemanes, sean perfectamente honorables. Hay luego una zona confusa, inferior al 5 por ciento, amigos de tráficos poco confesables. Y una exigua cantidad de gentes inteligentísimas, capaces de todo. Pero la casi totalidad de los políticos de la Unión Europea son gentes honradas, sacrificadas, con un oficio vocacional y mal remunerado. Como tantos otros, dirá el que a todo se opone. Pero el político medio tiene deberes públicos, responsabilidades a veces abrumadoras. En un sistema democrático, el político incapaz de lograr el apoyo de los votantes no sirve. El respaldo popular es una garantía de calidad. Que en la primera vuelta Sarkozy y Royal hayan obtenido diez y nueve millones de votos respectivamente, habla a favor de las máquinas electorales y de los estados mayores. Pero habla sobre todo de los dos vencedores de anteayer y de sus programas. Especialistas en Duplicar el Espacio SOFAS- CAMAS C SOFA- CAMA 160 x 200 ESTRUCTURA METALICA GUARDA LA CAMA HECHA DESMONTABLE GARANTÍA SERVICIO FINANCIACIÓN GRAN VÍA, 24 (MAJADAHONDA) -Tel. 91 634 45 66 PRESENTA NÚÑEZ DE BALBOA, 22- Tel. 91 435 55 94 JOAQUÍN M LÓPEZ, 27- Tel. 91 544 50 71 BRAVO MURILLO, 306- Tel. 91 579 36 13 RIOS ROSAS, 38- Tel. 91 441 04 60 www. sofascamascruces. com DARÍO VALCÁRCEL