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18 ESPAÑA 27- M s Elecciones municipales y autonómicas LUNES 23 s 4 s 2007 ABC EL OBSERVATORIO Germán Yanke Apenas un mes antes de las elecciones locales y autonómicas, todo está abierto. La diferencia es tan escasa que los resultados a la hora de la verdad podrían dar la victoria a uno o a otro ÁS de lo mismo. La encuesta publicada ayer por ABC refleja, como han venido señalando otros sondeos en las últimas semanas, una diferencia mínima entre los dos grandes partidos. En esta ocasión, el PSOE supera levemente al PP; hace un par de meses era el PP el que se colocaba, también ligeramente, por delante. La primera conclusión, a vuelapluma, podría ser que, apenas un mes antes de las elecciones locales y autonómicas, todo está abierto. La diferencia es tan escasa que los resultados a la hora de la verdad podrían dar la victoria a uno o a otro. Sin embargo, las elecciones del próximo mes de mayo tienen un indudable contenido local y, en buena parte de los municipios y comunidades autónomas sometidas a las urnas, las posiciones de salida tienen un color distinto. No se puede hablar de empate técnico, por ejemplo, en Valencia o Castilla León, donde es más que probable que el PP revalide sus mayorías, o en Castilla La Mancha, donde lo previsible es que el PSOE gane con holgura. Desde la perspectiva institucional, son pocos los lugares (aunque sean significativos políticamente, como es el caso de Navarra) en los que la batalla de las urnas puede arrojar resultados distintos de los actuales. o obstante, los comicios locales tienen un valor general, de radiografía de la realidad política, que viene determinado por la suma total de los votos obtenidos por unos y otros. Hay, en este sentido, una constatación estadística que enseña que, al menos hasta el momento, el partido que obtiene más votos en las municipales gana las siguientes generales. A menudo se olvida que ocurrió así en la última ocasión: el PP resistió mejor de lo que se esperaba el daño electoral causado por asuntos como el Prestige o la guerra de Irak, pero consiguió menos papeletas que el PSOE y perdió, un año después, las generales. Cuando algunos dirigentes populares se han referido a las próximas elecciones como unas primarias de cara a las de 2008, deben tener en la cabeza ese cómputo total de votos más que, por citar un caso, la posibilidad de repetir gobierno en Baleares. En este contexto, la apuesta del PP es más arriesgada. EMPATE TÉCNICO M antes, de añadir la estrategia política al análisis ajustado. orque el PP necesita algo más que mantener el leve plano inclinado por el que se deslizan los apoyos al PSOE. Y algo más que confiar sólo en los errores más graves del Gobierno. Las encuestan muestran también que la valoración de Rajoy es sensiblemente inferior a la de Rodríguez Zapatero y que los votantes del PP juzgan con menos severidad al Gobierno que los de la izquierda a la oposición. Está fundamentado el análisis que, ante estos datos, apunta que la suma de todos los partidos de la izquierda o del nacionalismo perjudican las cifras de la derecha y benefician las del PSOE y su secretario general. Pero, de igual manera, revelan que esa inquina juega en contra del incremento de voto que precisa el PP y a favor, quizá, de un nuevo voto útil al PSOE ante las perspectivas de la oposición basadas en el citado empate técnico El consuelo de esta lógica interpretación debería estar modulado por sus peligros. El PP tiene un voto fiel, lo demostró incluso en las últimas generales celebradas en pleno desconcierto y presión por los atentados islamistas de Madrid, pero necesita nuevos apoyos. Si un buen número de los desencantados con el Gobierno o de quienes se refugiaron en la abstención no votan a la derecha, el empate técnico será, además de insuficiente, un espejismo. P N Al menos, las encuestas no auguran el triunfo claro que, de cara a las generales, podría presentar a ese partido como una alternativa casi segura y, de ese modo, ilusionar a sus votantes o desanimar a los de sus adversarios. Lo único que revelan es que el PSOE ha perdido parte de los votos que consiguió en 2004 tras algo más de tres años de gobierno, aunque en un montante que no da tranquilidad a su oponente. Es más, el análisis continuado de los sondeos parece confirmar que lo que se podría considerar graves errores de la gestión del presidente Rodríguez Zapatero (como la falta de realismo en la que basó su apuesta por el proceso de paz o los beneficios penitenciarios del terrorista De Juana Chaos) tienen en la intención de voto un efecto que no se mantiene en el tiempo. La gestión del PSOE va perdiendo los apoyos que podrían considerarse prestados en las especiales circunstancias del 14- M, pero los más graves desencantos de sus votantes se recuperan con cierta facilidad. El líder de la oposición, Mariano Rajoy, dijo en una ocasión, demostrando a mi juicio que analiza con acierto el panorama electoral, que el PP necesitaba un millón de votos más de los obtenidos en 2004 y, por lo menos, un par de millones más que no estuvieran enfadados, o tan enfadados como venían estando, con el trabajo de su partido. Quizá sea el momento, si no lo ha sido ya S El PSOE ha perdido parte de los votos que consiguió en 2004 tras algo más de tres años de gobierno, aunque en un montante que no da tranquilidad a su oponente i a esto se añade que, en la zona que algunos sociólogos llaman templada y otros el centro (es decir, ese espacio en el que se encuentran votantes no fieles, que pueden según en qué momento y en qué circunstancias votar a socialistas o populares) se observa un fuerte desconcierto y retraimiento por la crispación, parece imponerse la necesidad de que el PP, si quiere ganar, cambie de estrategia. No de principios o de ideología, lo que haría que el partido dejase de ser lo que es, sino de estrategia, es decir, un cambio del modo en que los plantea a la sociedad y los hace visibles en el debate político. Una estrategia, quizá, más positiva, menos alterada, más cercana a la explicación didáctica de una alternativa que a la crítica agria. O, mejor, que no olvide, cuando critica con la dureza que estime conveniente, que con eso no le basta, que los ciudadanos quieren ver y entender la otra opción que se les propone.