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6 OPINIÓN LUNES 23 s 4 s 2007 ABC LA CRÓNICA DEL LUNES CENTRO Y LA IDENTIDAD NACIONAL Los franceses saben que están ante un gran cambio político, puede que de régimen, camino de la VI República, y así lo reconocen los primeros líderes Pablo Sebastián los ciudadanos españoles, aunque los problemas y las circunstancias no son las mismas. Pero de ellas, y de esta primera vuelta en particular, emanan ideas y actitudes que sí interesan a España en estos tiempos de crispación y de división nacional, como son los valores moderados del centro político y los signos de identidad nacional. Lo sabe Zapatero, que acudió al cierre de la campaña electoral de Ségoléne Royal, en un mar de banderas tricolores y al son de la Marsellesa; y lo sabe también Rajoy, que parece haber iniciado- -así se apreció en su actuación en el programa de la Televisión Española tengo una pregunta para usted -un giro hacia el centro moderado. El lugar donde se han de decidir, como en Francia, las elecciones decisivas si es que en España la gran bolsa de la abstención, que ha marcado los refrendos de las últimas consultas, comienza a vaciarse en pos de la mayor participación electoral. Ayer en Madrid, Zapatero pedía un castigo electoral al PP por utilizar el terrorismo de ETA como arma política, al tiempo que él hacía otro tanto al regresar al debate sobre las mentiras del terrorismo islámico del 11- M, esa página negra de la Historia de España de la que empieza a despegarse el PP- -quizás demasiado tarde- -una vez que en el juicio del 11- M van cayendo, una tras otra, las coartadas simuladas de la teoría de la conspiración con la que ciertos medios- -El Mundo, la COPE y Telemadrid- -oportunistas y ruidosos de comunicación han envenenado los discursos y actuaciones de relevantes dirigentes del PP a los que, curiosamente, na- FRANCIA ENSEÑA EL CAMINO DEL OS franceses han respondido con pasión, con una participación masiva, en las elecciones presidenciales, a la crisis de identidad, política, económica y social, que ha sumergido a Francia en una profunda depresión que muchos llaman decadencia, y que abrió el debate sobre la necesidad de un cambio profundo hacia la nueva, la VI República. Los protagonistas del duelo final para decidir el próximo inquilino del palacio del Elíseo son los esperados: Nicolás Sarkozy, político brillante y decidido que ha prometido el sueño francés con iniciativas que van del liberalismo a la protección de los más débiles, sobre los que despliega la bandera de la identidad nacional al son de la Marsellesa, la enseña y el himno con los que Sarkozy ha barrido al ultraderechista Jean Maríe Le Pen; y la socialista Segolénè Royal, la que también ha utilizado los símbolos de la nación para alzarse con la segunda plaza en la recta final hacia el palacio del Elíseo, tras imponer a los barones de su partido un giro hacia el centro político, que quedó ejemplarizado en la brillante campaña del tercero en discordia y excluido de la final, el centrista François Bayrou y, convertido en el árbitro moral de la segunda vuelta electoral prevista para el próximo 6 de mayo. Los franceses saben que están ante un gran cambio político, puede que de régimen, camino de la VI República, y así lo reconocen los primeros líderes y grandes partidos nacionales. Y este cambio ocupará los debates de ideas, valores y programas del duelo anunciado entre Sarkozy y Royal. España está también en vísperas electorales, aunque municipales y autonómicas, pero no exentas de grandes debates nacionales porque las tensiones que han marcado los tres años que llevamos de legislatura las han convertido en preámbulo o primarias de los comicios generales de 2008, donde el PSOE espera consolidar un gran cambio político hacia un modelo de Estado de corte confederal, como el que puso en marcha con el Estatuto catalán, al margen de una declarada reforma constitucional, y que esperan culminar con un nuevo estatuto vasco soberanista, con el que se pensaban compensar a ETA a cambio del abandono de las armas. Las elecciones francesas son un espejo en el que ya se miran los políticos y L Las elecciones francesas son un espejo en el que ya se miran los políticos y los ciudadanos españoles, aunque los problemas y las circunstancias no son los mismos die quiere ver ahora en las campañas autonómicas y locales de este partido por temor a su efecto demoledor, similar al que los llevó a la derrota electoral de 2004. Zapatero advierte y amenaza a quienes hablen del terrorismo de ETA para decirle que los electores los castigarán, pero no sabemos bien si con ello se está poniendo la venda ante la herida que produciría un nuevo atentado de la banda terrorista, o si pretende imponer su ley del silencio ante la posible vista gorda de su Gobierno frente a la entrada de Batasuna en las elecciones vascas, con cualquiera de las siglas o listas que esta semana se conocerán. Y Rajoy, temeroso del pacto secreto con Batasuna, le dice al presidente que lo apoyará si se enfrenta a Batasuna y le pregunta el porqué de esperar al mes de junio para reconstruir el consenso roto de la lucha antiterrorista. El Gobierno de Zapatero fue demasiado lejos en sus juegos malabares de negociación con ETA y ahora es la banda la que tiene en sus manos el fiel de la balanza electoral, que como anunciaba ABC este domingo refleja un empate técnico al día de hoy, aunque reconoce que el PP ganó terreno desde las elecciones generales de 2004, de la misma manera que el PSOE ha recuperado tres puntos, desde la gran caída que sufrió tras el atentado de ETA en Barajas. De ahí la preocupación del presidente en su espectacular mitin de Madrid. Y de ahí también el giro urgente del PP hacia el centro, su punto débil, una vez que este partido, como en Francia, ha sabido enarbolar los signos de identidad nacional. ¿Sabéis de alguien interesado en preguntar a un político, en vez de cuánto gana, cuánto lee?