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94 DEPORTES www. abc. es deportes DOMINGO 22- -4- -2007 ABC El Madrid se aferra a su desafío Reaccionó a tiempo después de empatar el Valencia y Beckham puso el balón del gol decisivo Real Madrid Valencia 2 1 Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Salgado, Cannavaro, Sergio Ramos; Torres; Higuaín (Beckham, m. 65) Gago (Guti, m. 63) Diarra, Robinho (Reyes, m. 86) Raúl y Van Nistelrooy. Valencia (4- 4- 2) Cañizares; Miguel, Ayala. Moretti, Del Horno (Hugo Viana, m. 84) Joaquín (Jorge López, m. 68) Albelda, Albiol; Silva; Villa y Morientes. Árbitro: Pérez Lasa. Mostró tarjeta amarilla a Gago, Ayala, Albiol. Guti Goles: 1- 0. m. 17: Van Nistelrooy. 1- 1. m. 51: Morientes. 2- 1. m. 73: Sergio Ramos. ENRIQUE ORTEGO MADRID. El Madrid puede seguir soñando con el título; el Valencia deberá pensar en asegurar su plaza entre los cuatro primeros. Los de Capello reaccionaron a tiempo para ganar el partido cuando más complicado lo tenían porque habían cometido su error de siempre: echarse atrás, especular, dar alas al contrario con el marcador a favor. La entrada de Guti y Beckham resultó decisiva en este aspecto. El inglés puso el balón de la victoria en la cabeza de Sergio Ramos. Real Madrid y Valencia sabían lo que estaba en juego. Tenían perfectamente asimilado que la derrota era sinónimo de despedida. Adiós a la Liga. Por esta compleja y trascendente razón salieron más a no dejar jugar que a jugar. Más a no perder que a ganar. Más pendientes de anular las habilidades del rival que de explotar las suyas propias. Además son el Madrid y el Valencia dos equipos que se plantan sobre el campo con un dibujo (4- 4- 2) muy parecido, amén de que Capello y Quique les inyecten conceptos futbolísticos parecidos. Por ejemplo, la presión adelantada para impedir al contrario canalizar el balón; salir más por las bandas que por dentro; buscar el juego directo... Y en ello estaban, batallando por cada metro y por cada balón, cuando el Madrid fabricó una maravillosa acción combinativa que acabó en un extraordinario remate de Van Nistelrooy. Gol. No le sale mucho al Madrid una ración de toques y movimientos como esos. Bascula- Sergio Ramos celebró su decisivo gol con un beso a la grada del Santiago Bernabéu ción de derecha a izquierda y allí Torres le robó la cartera a Joaquín, que no le siguió y pudo centrar con comodidad para que el holandés rematase. Como no fue un partido excelso, sino peleado, merece la pena recrearse en ese tanto porque después no se vio nada tan espectacular. El Real Madrid se tiró para atrás como si Casillas dispusiera de unas cuerdas invisibles y el Valencia no fue capaz de encontrar la forma de llegar al área enemiga con claridad. Sólo cuando Silva dejaba su banda e intentaba cubrir el enorme vacío que había entre los dos medios centro (Albelda- Albiol) y los dos delanteros (Villa- Morientes) se intuía algo de imaginación en el equipo de Quique. Quizá por eso, porque veían que no podían superar esas dos líneas de cuatro hombres que Capello ya había tejido delante de su área, los valencianistas se enfadaron tanto cuando Pérez Lasa no mostró la segunda amarilla a Gago (m. 38) que hubiera dejado al Madrid con un hombre menos con toda la segunda parte por delante. REUTERS LO MEJOR La intensidad hasta el final La trascendencia del partido para los dos equipos provocó que hasta el último segundo se peleara por cada balón y por cada metro. La última media hora fue tremenda Una jugada digna de gol Guti- Beckham, claves LO PEOR El Valencia, mermado Una vez más, el equipo de Quique acusó la falta de hombres de refresco. La lesión de Joaquín fue un handicap más justo cuando mejor jugaba el sevillano pio. Con las mismas obligaciones y con idénticos riesgos. El Madrid adelantó sus líneas como por resorte, pero el Valencia estaba ya metido en la faena. Todo el Bernabéu vio a su No tenía más salida el Valencia que acelerar su pulso en la reanudación y lo hizo. Es un equipo guerrero, con corazón, amor propio y oficio. Además tiene arriba hombres que no suelen contar antes de rematar. Justo lo que hizo Morientes cuando Joaquín se reivindicó de su parálisis del primer tiempo y tras un autopase en velocidad le puso un balón para rematar y lo remató dentro. Otro partido. El del princi- equipo roto, una vez más sin medio campo. Hasta Capello captó la situación. Primero, Guti, y poco después, Beckham. Dos medios puros que mejoraron el juego colectivo y devolvieron a su equipo la iniciativa, favorecidos también por la marcha de Joaquín, tocado, justo cuando más daño estaba haciendo. La entrada del inglés aportaba al Madrid algo que no tenía hasta entonces, un especialista en las acciones a balón parado. Y a la primera falta lateral que tuvo, colocó un balón perfecto, de los suyos, bien golpeados, que Sergio Ramos cabeceó en el área pequeña. En esta ocasión el Madrid ya no cometió el error de echarse atrás. Y llegó al final del partido jugando en el área valencianista. Verlo para creerlo.