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42 INTERNACIONAL DOMINGO 22 s 4 s 2007 ABC Los niños muertos no bautizados ya gozan de Dios El Papa abandona el concepto de limbo, que nunca fue una verdad de fe; Ratzinger propuso eliminarlo ya en 1984 JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL ROMA. El progresivo redescubrimiento de la Misericordia Divina durante el Pontificado de Juan Pablo II ha llevado a Benedicto XVI a abandonar el concepto de limbo, entendido durante siglos como una sala de espera hasta el Juicio Final de los niños muertos sin el bautismo. Ya en 1984 el entonces cardenal Ratzinger manifestaba que el limbo no ha sido nunca una verdad de fe. Yo dejaría caer ese concepto, que siempre ha sido sólo una hipótesis teológica El limbo- -jamás definido por ningún concilio ni magisterio papal- -ya no se mencionaba en el Catecismo de la Iglesia Católica de 1992, que simplemente confiaba a la misericordia de Dios las almas de los niños muertos sin bautizar. A muchos padres y madres les confortará saber que el Papa firmó el pasado 19 de enero, durante una audiencia al cardenal William Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, un documento que confirma las bases teológicas y litúrgicas de la esperanza de que los niños muertos sin bautismo se salven y gocen de la visión beatifica En otras palabras, que están en el cielo disfrutando del amor de Dios y de la felicidad eterna. El texto fue preparado por la Comisión Teológica Internacional- -formada por una treintena de expertos entre los que figuran teólogas y teólogos laicos- -a petición de Juan Pablo II, quien les encargó en el 2004 estudiar la voluntad sal- Textos de Juan Pablo II El cielo no es una abstracción, ni un lugar físico entre las nubes, sino una relación viva y personal con la Trinidad Santa. Pensar en las últimas cosas nos ayudará a vivir bien las penúltimas en esta vida Más que un lugar, el infierno es la situación en que se encuentra quien libre y definitivamente se aleja de Dios. Es un estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los santos El purgatorio no es un lugar sino una condición de vida. Quienes, tras la muerte, viven en un estado de purificación están en el amor de Cristo, que les libera de los restos de imperfección Benedicto XVI saluda a los fieles ayer en Vigevano (Italia) teológica que ayude a una catequesis más coherente e iluminada Son, en cambio, dogmas de la Iglesia el cielo, el infierno y el purgatorio, explicados en lenguaje más contemporáneo por Juan Pablo II en sus últimas catequesis sobre la llamada geografía del mas allá A su vez, Joseph Ratzinger afirmaba ya en 1992 que el purgatorio, el lugar de purificación, es, en definitiva, Cristo mismo. Si nos encontramos con Él de manera transparente, sucederá que todas las bajezas y culpas de nuestra vida, que hemos AP Una hipótesis teológica A petición de Karol Wojtyla La purificación vífica de Dios y la doctrina sobre el pecado original con la indicación de explorar los nexos entre todos esos misterios para ofrecer una síntesis escondido cuidadosamente, comparecerán ante el alma en ese momento de verdad y nos quemarán Por así decirlo, la presencia del Señor actuará, como una llama ardiente, sobre todo lo que en nosotros es inclinación a la injusticia, al odio y a la mentira. Se convertirá en un dolor purificante que arrancará a fuego de nosotros todo lo que es incompatible con la eternidad. Jesucristo mismo, que es la Verdad y el Amor en persona, es también el juicio Pocos teólogos lo han presentado de un modo tan místico y esperanzador.