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21 4 07 EN PORTADA Almenara Vivir a la romana (Viene de la página anterior) Cómo en el oecus (despacho) el señor de la casa atendía sus negocios con un escribano que tomaba nota; cómo en el dietae (alcoba) la señora tenía sobre un tocador sus útiles de belleza, cómo en la cocina había una especie de despensa para los alimentos, además de las ollas y cómo, a su lado, estaban las habitaciones del ser- vicio con sus camastros, muy sencillas y sin adornos, al contrario de la zona de los señores donde todo era lujo y ostentación. Pero quizás lo que más llama la atención son las termas, con todos sus apartados y unos lujosos suelos de mármol. Gracias a esta visita se comprende un poco mejor cómo eran las casas romanas tanto en el aspecto arquitectónico como en el decorativo, en una propuesta que incluye suelo, paredes pintadas, puertas, ventanas, techos y mobiliario: donde los bancos (scamma) taburetes (subselia) sillas de tijera (sellae) mesas, camastros, tumbonas, cortinas y cojines recrean un pasado glorioso que se ha podido reproducir gracias a los dibujos encontrados en las paredes de muchas casas o en los mosaicos de los suelos. Casas romanas... de ahora mismo Han pasado dos mil años desde la colonización romana y, a pesar del tiempo, resulta curioso que hoy se sigan haciendo casas siguiendo el modelo de las romanas, con estructuras similares a las que ellos hacían, pero con los adelantos técnicos de la época en que vivimos. El hipocausto (calefacción subterránea) que se encendía de forma artesanal ha sido sustituido por hilo radial, agua o aire caliente, y el impluvium (aljibe para recoger agua de lluvia) se utiliza como jardín invernadero. Pero sigue habiendo nostálgicos de la casa romana. Sin ir más lejos, Emiliano Ramos Bueno, un constructor madrileño con antepasados en Tierra de Campos (Palencia) se ha hecho en Villarramiel una casa romana con comodidades copia en pequeño de la Casa de los Vetti, en Pompeya, una mansión que le impactó cuando visitó esa ciudad enterrada durante siglos bajo las cenizas del Vesubio. No en vano fue una de las más lujosas de la época y está muy bien conservada. Fue en un viaje a Italia cuando al visitar Pompeya- -señala Emiliano- -me quedé fascinado con la Casa de los Vetti. Me impactaron el atrio lleno de esculturas, el jardín con sus estatuas y fuentes, y el peristilo con sus columnas. Al llegar a España le dije al arquitecto que trabaja con nosotros que me hiciera una, pero en pequeño, de ese estilo. Le sorprendió mi propuesta, pero como era de confianza no le quedó más remedio que hacer lo que le pedía. Adaptamos al terreno las proporciones de una casa, un poco parecida a la de los Vetti, pero mucho más pequeña. Con el tiempo, la actitud de recelo que el arquitecto tuvo en un principio, curiosamente, cambió. Y se volvió un entusiasta del proyecto, añadiéndole detalles a lo que yo quería. Fue el caso del fauces (portal) donde puso hornacinas empotradas, con bóvedas de arco, en el lugar donde los romanos colocaban las esculturas de Príapo (para espantar el mal de ojo) y donde nosotros hemos puesto a la patrona del pueblo. Partimos de una entrada que daba a un atrio (tiene impluvium, pero sólo de adorno, porque el agua de lluvia no resultaría higiénica para beber) que actúa como centro de distribución y a donde dan a la derecha algunas habitaciones (dormitorio, salón cocina... y a la izquierda otras (trastero, bodega, garaje, cuarto de calderas... para colocar a continuación un peristilo abierto con sus pilastras. Como en Palencia hace mucho frío, mantuvimos el sistema de calefacción romana, pero en lugar de las típicas galerías para meter leña y encenderla de forma artesanal pusimos tuberías de agua caliente (a 50 haciendo serpentín, más cómodas. La fachada, que da a la plaza del pueblo, tiene balconcitos estrechos y es de ladrillo de tejar como las casas romanas. Tiene dos pisos, y el atrio, donde está el impluvium, al abarcar las dos alturas de la casa da a ésta un aire impactante, que llama mucho la atención, y eso que no nos atrevimos a copiar las pinturas romanas. En su lugar pusimos paredes lisas y blancas También el arquitecto alicantino José Luis de Frías ideó hace 25 años su casa, en pleno pueblo de San Juan, con una clara influencia de las casas romanas y árabes de esa zona. Cuando te vas a construir una casa- -señala Frías- -lo que haces es beber de las fuentes arquitectónicas que mejor te parecen, y yo cogí de modelo una casa cuadrada con patio central, como las romanas y las árabes, porque en el fondo esos modelos están un poco en el subconsciente de todos los que hemos estudiado la historia de la arquitectura. Es una casa con dos ejes de simetría, cuadrada, y muy atractiva de hacer. El patio central o impluvium, está cubierto, pues ha habido que adaptarlo para vivir con cierta comodidad y sin renunciar a la tecnología. Quizás ahora la haría de otra manera. Yo me hice una casa romana porque, como el solar estaba en medio del pueblo, no tenía vistas espectaculares, y me las tenía que fabricar dentro. En lugar de recoger el agua de lluvia en el estanque del impluvium, que quedaría muy bonito pero no sería práctico, decidí hacerme un jardín interior, que se ve nada más entrar y al que dan todas las habitaciones que salen de ese patio central, que impresiona y, después, otro jardín exterior plagado de plantas exóticas (el clima de Alicante lo permite) que me da la sensación de vivir en Ecuador. Si Roma exportó por todo su imperio este tipo de viviendas y hoy se siguen haciendo, es porque son casas muy cómodas y todo está al lado, pero no he logrado convencer a ningún amigo para construirle una similar. Les encanta la mía, pero no arriesgan, quieren cosas convencionales Confort y belleza La casa romana de Emiliano Ramos en Villarramiel (Palencia) El impluvium (hoy jardín interior) de la casa alicantina de José Luis Frias