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2- 3 S 6 LOS SÁBADOS DE el apoditerio (vestidor y guardarropa) y de la zona para disfrutar del baño- -el frigidario, tepidario y caldario- se encuentra el hipocausto (calefacción) con las galerías subterráneas de ladrillo por donde iba el fuego que calentaba el suelo. La villa tiene los zócalos de hormigón romano o de tapial (encofrado con tierra) reconstruidos. ¿Cómo se vivía en estas villas? Eso es lo que trata de ilustrar esta recreación de la casa romana que acaba de inaugurarse al lado del recinto arqueológico y del museo, y que forma parte de la oferta turística y cultural del complejo del Museo de las Villas Romanas, cuya inversión global ha ascendido a 5 millones de euros, financiados por la Diputación de Valladolid en colaboración con la Junta de Castilla y León y el apoyo científico de su Universidad. Es la primera vez que en España se lleva a cabo la reproducción de una casa, que no es la del complejo arqueológico propiamente dicho, sino el prototipo de una vivienda. Una obra que tiene el objetivo de que la gente aprenda a entender y apreciar las ruinas romanas que la acompañan. Una casa que, además de contar con el peristilo, el mobiliario de época, los enseres de la cocina, las termas, las letrinas, las pinturas de las paredes y diversos objetos del Bajo Imperio dispone, durante algunos festivos y fines de semana, de un grupo de teatro, el Francachuelas de Olmedo, que representa escenas de la época con actores ataviados para la ocasión, que ayudan al visitante a entrar en ambiente. En total, son ocho espacios tematizados en los que se contemplan escenas de la vida cotidiana como, por ejemplo, cómo los romanos cenaban y comían recostados en el triclinio, bien cogiendo de la mesa los platos o acercándoselos los esclavos. (Pasa a la página siguiente) De la cocina al baño De arriba a abajo: Tocador de la habitación de la señora; reproducción de la sala de baño (caldario) en mármol, y galerías de ladrillo del hipocausto (calefacción) de la villa romana más pequeña, tiene una entrada que da a un patio (peristilo) del que salen la sala de recepción de clientes, los comedores (triclinio) y diversas habitaciones. La parte privada, más grande y majestuosa, se comunica con la pública a través de un pasillo que da a otro peristilo más grande del que salen diversas dependencias: por un lado, los dormitorios, las salas de recibir y el comedor; por otro, las termas y las dependencias del servicio. La mayor parte de los mosaicos (en piedra caliza, mármol o pasta vítrea) que cubren el suelo tienen dibujos geométricos y florales, aunque en la parte privada hay uno que representa el mito de Pegaso. También hay suelos romanos (de mortero de cal y arena) Al lado de las termas con Sobre estas líneas, maqueta de la reconstrucción de la casa romana de Almenara. Arriba, las ruinas de la Villa Romana con sus dependencias seo y un parque temático infantil. Ha recibido varios premios, entre ellos el Diploma Europa Nostra 2004, por su integración en el paisaje y su presentación didáctica al público. Esta Villa Romana, base de todo el complejo, se construyó en el Bajo Imperio, cuando se produjo un desplazamiento de la población hacia el campo, y el cultivo agrícola y las villas sustituyeron a los palacios urbanos de las grandes familias de la ciudad hasta el desmembramiento en el siglo V del Estado romano. Fue entonces cuando sus dueños las abandonaron y, con la llegada de vándalos y visigodos, aunque continuó la explotación agrícola, el brillante mundo de las villas desapareció. La de Almenara tenía dos parte unidas entre sí por un pasillo: a un lado, la vivienda privada, y al otro, la de recibir. La pública y la privada. La primera, mucho