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38 INTERNACIONAL Elecciones presidenciales en Francia SÁBADO 21 s 4 s 2007 ABC Bruno Aguilera Barchet Catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos De todos los candidatos, el más capaz y mejor preparado es sin duda Nicolas Sarkozy. Aunque tiene el defecto- -para muchos virtud- -de hablar demasiado directamente y sobre todo con excesiva claridad, lo que en política no suele ser bueno UNQUE fruto del azar, la muerte a los 88 años del eminente catedrático y analista político René Rémond, el gran especialista de la historia de las derechas en la Francia contemporánea, pocos días antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, parece confirmar simbólicamente que el próximo domingo 22 de abril se cierra un ciclo de la historia del país vecino. El protagonizado por la generación política que vio nacer la vigente Constitución de 1958, como fue el caso de François Miterrand, quien por cierto en su día votó en contra de la Carta Magna auspiciada por De Gaulle. Aunque después se permitiese el lujo de residir nada menos que catorce años en el Elíseo, de donde salió prácticamente para morir, como puede observarse en la excelente película de Robert Guédiguian, sutilmente hagiográfica, El paseante del campo de marzo en la que Miterrand aparece en toda su controvertida dimensión de hombre de Estado. Lo que resulta menos conocido es que Chirac, a pesar de las apariencias, fue en realidad el delfín de Mitterrand. De hecho Giscard D Estaing fue derrotado en 1981 precisamente porque Chirac y un nutrido grupo de sus seguidores votaron abierta y disciplinadamente por el candidato socialista en contra del presidente saliente. Algo que Mitterrand no olvidaría nunca. Es cierto que luego Chirac cohabitó con Mitterrand entre 1986 y 1988 antes de perder contra él las presidenciales. Sin embargo, y aunque en público ambos se tiraban los trastos a la cabeza, en privado Chirac fue convirtiéndose naturalmente en el delfín político del único presidente socialista de la Quinta República. De hecho se apreciaban mucho en el plano personal y Chirac se fiaba enteramente del criterio de quien oficialmente parecía ser su enemigo mortal, y del que el eterno aspirante al Elíseo no dejaba de recibir numerosos consejos. No nos extrañemos pues de que aún hoy cuando uno pregunta la filiación política de Chirac buena parte de las respuestas lo sitúen más a la izquierda que a la derecha. Por todo ello no cabe duda de que el 22 de abril de 2007 se cierra pues un capítulo de la historia de la Quinta República que ha durado nada menos que 26 años. FRANCIA, HORA CERO A didata de la izquierda popular y antiliberal sostenida por el Partido comunista francés y por miles de electos y electas Sin duda porque es consciente de que lo de ser comunista a secas tiene, hoy por hoy, poco tirón electoral. e dejado para el final a Nicolas Sarkozy y a Segolène Royal, los dos candidatos con más posibilidades de llegar a la segunda vuelta. Descartada la posibilidad de que Le Pen repita su hazaña de 2002, queda sin embargo abierta la posibilidad de que el 35 por ciento de los aún indecisos puedan hacer pasar a Bayrou en lugar de la candidata socialista, lo que supondría el hundimiento de un Partido socialista que habría sido incapaz de situar en la recta final de unas presidenciales a un candidato por segunda vez consecutiva. Ségolène hace lo que puede. Incluso ha adoptado una imagen neutra de niña bien de colegio de pago, preferentemente católico, con falda plisada por debajo de la rodilla y blusas más que recatadas que le dan un aspecto casi monjil. Imagen estudiada por sesudos asesores que tratan de presentar al electorado una francesa de clase media tradicional con el fin de atraerse a los centristas conservadores indecisos que aún recuerdan que Royal fue ministra de Mitterrand. e todos los candidatos, el más capaz y mejor preparado es sin duda Nicolas Sarkozy. Aunque tiene el defecto- -para muchos virtud- -de hablar demasiado directamente y sobre todo con excesiva claridad, lo que en política no suele ser bueno. No obstante empezó esta campaña pisando a fondo el acelerador, y desde entonces no ha parado de dar a su campaña un tono vertiginoso. Por eso es el favorito en las encuestas y nadie cuestiona su paso a la segunda vuelta. Supongo que porque sus partidarios intuyen que es el único que puede sacar a Francia de una de las mayores crisis de su historia, por la vía de resolver la cuadratura del círculo. Me refiero al difícil reto de mantener las bondades del servicio público y del Estado social de derecho abriéndose lo justo al capitalismo neoliberal para poner coto al monstruoso déficit crónico que no logran enjugar los sucesivos ministros de Finanzas de la République No obstante aún está por ver que gane. O bien porque Ségolène remonte o porque se hunda del todo. Lo que obligaría a Sarkozy a vérselas con un Bayrou al que apoyan abiertamente algunos elefantes socialistas de la talla del ex primer ministro Michel Rocard. En cualquier caso, les jeux sont faits El pueblo decide. Francia, hora cero. H i estas elecciones presidenciales francesas son algo más que unas elecciones ordinarias es porque en realidad hay un cambio generacional. Bien es cierto que no en todos los casos. Ahí están la históri- S ca candidata de lucha obrera Arlette Laguiller que se presenta, inasequible al desaliento, a su enésima cita presidencial y el octogenario presidente del Frente Nacional, el ultraderechista Jean Marie Le Pen. Menos veteranos, pero ya con experiencia en estas lides, destacan el ultraderechista Philippe de Villiers con un discurso marcadamente antieuropeísta, que desde luego se aproxima por esa banda bastante a la extrema izquierda. Y el centrista François Bayrou, la sorpresa de estas elecciones, que algunos consideran como un gran oportunista y otros como el hombre providencial que librará Francia del discurso atlético y directo de Sarkozy y de las vagas promesas de Royal. Un candidato cuya campaña se ha limitado a estar equidistantemente entre dos fuegos y en ponerle una vela a Dios y otra al diablo para llegar a la segunda vuelta, donde sin duda tendría posibilidades. Aunque muchos analistas advierten que de triunfar Bayrou sería un candidato sin partido que tendría posiblemente problemas importantes con la Asamblea Nacional. Lo que hace temer a muchos un regreso al parlamentarismo estéril de la Tercera y Cuarta Repúblicas. Los demás candidatos son bastante nuevos en el panorama presidencial. Como el carismático activista antiglobalización José Bové que propugna una insurrección electoral contra el liberalismo económico y que a punto ha estado de hacer campaña desde la cárcel, al haber sido condenado por haber destrozado una cosecha de No cabe duda de que el 22 de abril de 2007 se cierra un capítulo de la historia de la Quinta República que ha durado nada menos que 26 años D productos transgénicos, en total coherencia con sus planteamientos políticos y existenciales. Mucho más atractivo sin duda que la sosísima Dominique Voynet, la ex ministra del Gobierno Jospin, candidata ecologista de Los Verdes que no despega en los sondeos fundamentalmente por una clara falta de carisma. Aunque resulte más simpática que el otro candidato ecologista Frédéric Nihous, que postula un programa basado en el hombre, la naturaleza y la calidad de la vida y que en la letra pequeña defiende un regionalismo local que rehuye la Europa de los tecnócratas y pretende construir la Europa de las diferencias. Programa con el que sin lugar a dudas tiene poco que hacer en la patria del centralismo. En la izquierda, Arlette Laguiller se ve acompañada por el joven Olivier Besancenot, cuyo lema es nuestras vidas valen más que sus beneficios y el veterano alcalde Gérard Sivardi, que en nombre del Partido de los trabajadores defiende la Francia local. También es de destacar la inefable Marie- George Buffet, que se define largamente como la can-