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ABC SÁBADO 21- -4- -2007 Felipe Calderón La nueva ley del aborto en Ciudad de México provoca una fuerte controversia 35 pular, la calle Montergueuil, presentándose como la mejor defensora de todas las izquierdas Tras haber comenzado haciendo una campaña a su derecha y al centro izquierda, la inquietante ascensión de Bayrou la obligó a terminar la campaña con un giro a la izquierda. Y Ségolène espera pasar a la segunda vuelta consiguiendo el voto útil de los electores seducidos por el slogan: Todos contra Sarkozy Para las izquierdas comunistas, ecologistas y trotskistas, la campaña ha terminado con amargas lamentaciones. Marie- George Buffet corre el riesgo de pasar a la historia como la candidata comunista que obtiene el peor resultado de la historia del PCF. Otro tanto ocurre con la mucho más joven y patética Dominique Voynet, ecologista, que ha hundido a los Verdes en el abismo de la insignificancia. Por su parte, José Bové, ecologista anti mundialista, no ha llegado a despegar. A la extrema izquierda trotskista, Arlette Laguiller ha hecho su última campaña, sin gloria; Gérard Schivardi deja una huella invisible; mientras que Olivier Besancenot se percibe ya como la gran esperanza de las extremas izquierdas francesas. Pasaje a la India Símbolos e imágenes patrióticas, como el tractor de Bayrou y la Marsellesa de Ségolène. A falta de debate sobre las cuestiones de fondo, los candidatos han preferido jugar con los sentimientos y la fantasía de los electores franceses POR FRANCISCO DE ANDRÉS ENVIADO ESPECIAL PARÍS. Entre el debate de ideas y la dictadura de la fotogenia y del marketing televisivo, la campaña electoral francesa que ayer concluyó parece haber descubierto un nuevo cuadrilátero donde batirse: la pugna de los candidatos por apropiarse de los mejores símbolos. El más cuestionado ha sido la bandera. Como respuesta a la propuesta de Sarkozy de crear un Ministerio de la Inmigración y de la Identidad nacional, Ségolène propuso que el Estado facilitara a todos una bandera nacional que debería estar en todos los hogares franceses De ahí a animar a todos sus compatriotas a aprenderse de memoria y practicar el himno nacional, la Marsellesa, no hubo más que un paso. François Bayrou, ministro de muchos platos gubernamentales en la cosmopolita capital francesa, descubrió sus orígenes rurales, y utilizó como símbolo de su campaña el tractor. Todo comenzó cuando el candidato centrista, número tres en las quinielas de mañana, hijo de campesino y amante de los caballos, declaró en su patrimonio dos tractores. Desde entonces todos sus seguidores regalan tractores en miniatura. Como en la democrática India, donde los símbolos de animales y objetos permiten orientar a los electores más retrasados en letras, el Partido Socialista Francés- -donde ha cristalizado la jerga de los elefantes las viejas glorias del PSF que se resisten a abandonar el poder- -ha concedido a Ségolène Royal la condición de gacela mucho más veloz y esbelta que los paquidermos. Su consejero Jean- Pierre Chevènement le otorga también cariñosamente el título de libélula por su capacidad para pasar de una flor a otra. En esta campaña, las fábricas reemplazaron en gran medida a los escenarios de los mítines. Con la sola excepción de Jean- Marie Le Pen, que no se siente cómodo en ese ambiente, todos los candidatos pasaron por las fábricas para simbolizar su compromiso con la creación de empleo y rendir homenaje a esos trabajadores que se levantan muy pronto y son tan necesarios como los ejecutivos El símbolo creó su contrasímbolo, y desde hace días los residentes de varios barrios de París se despiertan temprano alarmados por grupos de militantes de izquierdas que recorren las calles haciendo sonar cacerolas y otros instrumentos estridentes. Como en su día nacieron Los Hijos de Don Quijote para defender a los sin techo, Francia ha creado un nuevo colectivo que protesta contra la pretensión de la derecha de defender a los que se levantan muy pronto aunque lo paguen los vecinos. Para dotar de vitaminas a la campaña, los jóvenes seguidores del centrista Bayrou han pasado los últimos meses repartiendo mandarinas en los actos preelectorales. Los chicos de la UDF querían emular, también en miniatura, la revolución naranja de Ucrania- -que es, de paso, el color del partido- porque así interpretan la promesa de su candidato de poner fin, de una vez por todas, a la secular división entre la derecha y la izquierda si Bayrou llega a la Presidencia de la República. Sin proponerlo como símbolo electoral, Nicolas Sarkozy ha empleado sus últimos cartuchos en subrayar sus convicciones morales y religiosas, al recordar en la última entrevista concedida a Le Figaro que detrás de la moral laica y republicana existen dos mil años de cristianismo y que no se pueden ignorar las raíces cristianas de Europa, ni las de Francia La izquierda le acusó en esta recta final de utilizar en su favor los símbolos religiosos, pero ningún otro candidato ha querido tampoco disputárselos. Madrugones y cacerolas ABC. es Especial sobre las elecciones presidenciales francesas en abc. es internacional Gacelas, elefantes, libélulas, banderas o mandarinas han sido utilizados como referentes simbólicos ABC. es Siga el recuento de votos, minuto a minuto, en abc. es internacional