Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
24 ESPAÑA Tribuna abierta SÁBADO 21 s 4 s 2007 ABC Gustavo Villapalos LA UNIVERSIDAD UNIVERSAL UBO un tiempo en que vivíamos con la sedante sensación de que el pasado quedaba tras de nosotros; el presente, alrededor y el futuro tras la raya del horizonte. Ahora se ha consumado la profecía de T. S. Eliot y el tiempo presente y el tiempo pasado están presentes en el tiempo futuro y el futuro entrelazado con la actualidad. Todo lo que hemos sido y todo lo que aún somos es inestable porque desemboca en todo lo que aspiramos a ser, porque el futuro nos acosa mucho más acá de la línea del horizonte. Si pasara ya el futuro de una vez, tendríamos tiempo para hacer algunas cosas. La propia relación causaefecto habría sido apresada en una órbita de tan perversa circularidad que ya nos es difícil distinguir acerca de si el presente es el prólogo del futuro o si, por el contrario, es el futuro el que invade nuestro presente y lo compromete. Más que ningún otro rasgo lo que caracteriza nuestra circunstancia es la prisa. Un rasgo neurótico toda vez que estorba nuestra percepción. alvo tal vez en ciertos conventos o monasterios no se me ocurren otras zonas de la sociedad que sean opacas a ese influjo. Desde luego no lo es la Universidad de la que se dice retóricamente que es un lugar de preservación de la memoria y se añade al tiempo que es el epicentro de la innovación. Son funciones nobles y necesarias y tal vez compatibles por la misma razón que culturas tan acendradas como la japonesa han sabido articular con éxito el afán, incluso la pasión, de la novedad tecnológica y la conservación de sus valores y referencias premodernas. Las nuevas tecnologías no han derogado a los dioses de siempre. Tal vez podríamos hacer lo mismo en la Universidad: preservar los viejos valores que han construido nuestra manera de estar en el mundo y, al mismo tiempo, ser el motor y la energía del cambio social, cultural y científico. Conseguirlo nos obliga a simultanear dos tipos de visión o de mirada: la panorámica y la microscópica. El microscopio nos sitúa en nuestra verdad, nos permite reconocernos a nosotros mismos y conocer nuestro papel en el drama de la vida. Pero el panorama nos señala el escenario en que debemos aplicar lo que somos y nos sitúa a la altura de Las nuevas tecnologías no han derogado a los dioses de siempre. Tal vez podríamos hacer lo mismo en la Universidad: preservar los viejos valores que han construido nuestra manera de estar en el mundo y, al mismo tiempo, ser el motor y la energía del cambio social, cultural y científico. Conseguirlo nos obliga a simultanear dos tipos de visión o de mirada: la panorámica y la microscópica H preservación del cuerpo y a la salvaguarda del patrimonio. Hoy la misión de la Universidad, su esencia, sigue siendo la misma, salvo que muy diferente porque el aumento y crítica de los saberes tiene severas consecuencias. Todos los modelos han quedado derogados por la compulsión del entorno. Ahora emerge uno nuevo: la Universidad universal, que se despliega en un marco global, en un entorno interno incierto y en un contexto externo cualificado por la volatilidad. El nuevo sistema no es lo mismo, pero más grande... es otra cosa que exige nuevos objetivos, flexibilidad para adaptarse continuamente y diversificación para atender a demandas variables. No sólo la inmediata construcción del espacio universitario europeo, sino la creciente tendencia del mundo a la integración de conocimientos y procesos apuntan a que la oferta, en el futuro quedaría reducida a un oligopolio de Universidades multinacionales. Ese escenario plantea un nivel de exigencia a la Universidad que hasta ahora no había conocido. e momento se está produciendo una diversificación institucional que, como sucede ya en Japón o Estados Unidos, señala diferencias abismales de calidad y de prestigio entre instituciones formalmente iguales. Ese fenómeno puede extenderse y sólo un puñado de universidades podría tener una carácter auténticamente internacional. Los recursos, así como los talentos se agruparían en torno a esas instituciones, mientras que las demás reducirían sus objetivos, limitándolos a tareas específicamente regionales. Por los recursos que la sociedad le ha dado, por su tamaño, por su historia y porque es un valor estratégico del Estado, la Universidad Complutense ha de subir a ese tren. No será fácil si el rector hace políticas partidistas, porque a veces se toma un Partido como se toma el autobús: para evitar caminar por sí mismo. Tampoco le convienen apriorismos ideológicos, si entendemos la ideología como impostura, es decir, como falsificaciones deliberadas para ocultar el interés personal, gremial o corporativo. Desde Napoleón, y luego desde Marx, ideología significó el conjunto de ideas inventadas para ocultar bajo ellas los intereses, disfrazándolos con imágenes y razonamientos nobles. Como le pasa al colesterol hay un concepto bueno y otro malo de ideología. El malo refiere los recetarios voluntaristas que ignoran la complejidad y simplifican la realidad para que encaje en los propios prejuicios. D S ÁNGEL CÓRDOBA las circunstancias. Cita Ortega en Misión de la Universidad al pensador chino Chuang Tse, uno de cuyos personajes simbólicos es el dios del Mar del Norte. Dice: ¿Cómo podré hablar del mar con la rana si no ha salido de su charca? Si la rana no es rana no es nada; pero si no sale de sí misma es poca cosa. Si la Universidad no es ciencia y docencia no es nada, pero si solo es eso y sin entorno es un simulacro. Las instituciones no son fines en sí mismas, sino medios de los que se dota la sociedad para asegurar su conservación y su progreso. a esencia de la Universidad hoy como hace casi un milenio es la de conservar, Hoy la misión de la Universidad, su esencia, sigue siendo la misma, salvo que muy diferente porque el aumento y crítica de los saberes tiene severas consecuencias acrecentar, sistematizar y criticar el conocimiento. Entonces se enseñaba Teología, Medicina y Leyes porque se aspiraba a la salvación el alma, a la L