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ABC VIERNES 20 s 4 s 2007 VIERNES deESTRENO 97 Siempre busco el contacto con el público, no sólo el de arte y ensayo Danny Boyle, director de Sunshine FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID. En su última película, a Danny Boyle (Manchester, 1956) no se le ocurre otra cosa que viajar al Sol ¡de día! a bordo de una nave en la que ocho científicos llevan una descomunal bomba atómica. El objetivo del Icarus II es reactivar nuestra vieja estrella, que se extingue. Llama la atención que el cineasta británico rechazara en su día dirigir Alien Resurrection porque su filme recuerda con ahínco al primer Alien Es verdad- -confiesa- no acepté porque no estaba preparado para manejar los efectos especiales. Además, en las películas con grandes presupuestos los grandes estudios se ponen muy nerviosos Sunshine tampoco es una película pequeña, cuenta con un presupuesto de casi 30 millones de euros- nos pusimos ese tope para hacer las cosas a nuestra manera dinero que resultó fácil conseguir gracias al éxito de 28 días después (cuya continuación acaba de dirigir Juan Carlos Fresnadillo) El realizador de Trainspotting dice que estaba más preparado y tenía más confianza hasta el punto de atreverse a pintar un Sol con las baterías bajas, cuando está en boca de todos el calentamiento global: Es cierto que todo el mundo mira en una dirección y nosotros lo hacemos en otra. Pero el argumento también está conectado al calentamiento global. Al Sol lo tenemos algo olvidado porque somos capaces de crear electricidad e iluminarnos de noche, pero el abuso que hacemos es precisamente la causa del calentamiento Lejos de mostrarse apocalípticos, Boyle afirma que tanto él como su guionista, Alex Garland, creen en la ciencia, que nos salvará la vida y asegurará nuestro futuro sobre la Tierra Ambos han contado con el asesoramiento del doctor Brian Cox, que les ha enseñado a enfocar el tema, pero también cuándo dejar aparte la ciencia, porque la gente va a ver un drama ¿Quizá por eso se han permitido introducir cierto elemento sobrenatural? Llega un momento- -dice- -en que la ciencia no tiene todas las respuestas y hay que recurrir a la imaginación. Además, no es posible acercarse al Sol sin un comportamiento extremo. Ese ser espectral no sabemos si es producto de la mente del protagonista, enfrentado a la locura, o existe de verdad En cualquier caso, se agradece el tono de la cinta, muy distinto al del cine americano y, pese a contar con una fotografía brillante (lógico) ha resistido la tentación de mostrar ese plano tan hermoso y recurrente de la Tierra vista desde el espacio. En una película de Hollywood lo habríamos visto constantemente corrobora. La nuestra era una visión subjetiva, con los astronautas atrapados en la nave, igual que en Alien Era una idea genial Boyle cambia de género y de presupuesto con facilidad, pero si algo caracteriza su cine es que siempre ha querido estar en contacto con el público, y con un público amplio, no sólo el de arte y ensayo. Pero tampoco he querido hacer tonterías americanas. Me gusta hacer un cine comercial y de autor al mismo tiempo Su próximo proyecto es sobre un chico que gana la versión india del concurso ¿Quién quiere ser millonario? pese a que nadie sabe lo hizo, porque es casi analfabeto. Pero no participó para ganar, sino por amor. Le ayuda es su inocencia asegura. Boyle elude con elegancia sus cuitas con Ewan McGregor, quien no le perdona que lo sustituyera por Leonardo DiCaprio en La playa y sigue apostando por rodar Porno la novela de Irvine Welsh que retoma a los personajes de Trainspotting Lo haremos más adelante. Quiero mostrarlos cumplidos los 40, cuando no pueden cometer los mismos abusos, pero por ahora se mantienen demasiado jóvenes Más información sobre la película: http: es. sunshinedna. com Tonterías americanas Danny Boyle, en Madrid, en la presentación de la película ERNESTO AGUDO Sunshine G. B. 2007 107 minutos Género- -Ciencia ficción Director- -Danny Boyle Actores- -Cillian Murphy, Rose Byrne, Cliff Curtis, Michelle Yeoh Sol de invierno, cine de primavera F. M. B. Danny Boyle ya había dejado rodar su talento A tumba abierta pero su nombre se convirtió en marca (asociada a la de su descubrimiento, Ewan McGregor) gracias a los tripis de Trainspotting Es curioso que este otro viaje, que parecía mucho más serio, acabe con alguna imagen alucinógena que quizá distraiga a alguno en lo que hasta ese momento era una expedición rigurosa. El director, en lo que ni siquiera era su mayor virtud, había sabido crear en la mente del espectador esa misma psi- Creo en la ciencia. Nos salvará la vida y asegurará nuestro futuro sobre la Tierra cosis claustrofóbica que le inoculó Ridley Scott en Alien No puede ser casualidad que a bordo del Icarus II viaje el mismo número de pasajeros que en el Nostromo. A falta de monstruo, el equipo multirracial de científicos se enfrenta a una misión suicida, monstruosa. La película, en efecto, se vive como si uno viajara junto a esos ocho héroes del intelecto que nada se parecen a los petroleros del espacio de Armageddon Boyle y su guionista de cabecera, Alex Garland, se olvidan de distracciones amorosas, de los problemas terrenales (salvo del frío que nos amargará el día de mañana si fracasa la expedición) y hasta de las típicas postales de despedida, con nuestra querida bola azul al fondo, y se concentran en lo que importa. No es mala tarjeta de presentación el hecho de que el guión sepa bailar con sus ocho personajes sin pisarse nunca los tópicos ni el aburrimiento en espacio tan reducido. El espectador sigue sus andanzas con el corazón en vilo. Sufre con ellos, Entiende el drama que se plantea cuando tocan los sacrificios, incluidos los humanos, pero sin que en nuestra conciencia suene nunca ningún himno, como ocurría cuando Bruce Willis entregaba su vida y su alopecia para salvar a la especie humanoamericana. Muy al contrario, Sunshine logra asomarnos al infinito vértigo interestelar que comparten los ocho privilegiados viajeros cuando estos alcanzan a comprender que, a veces, la ciencia no anda tan sobrada de respuestas. No poco ayudan la espléndida nave espacial y el formidable retrato, sobreexpuesto al ridículo de haber fallado, del idolatrado centro de nuestro sistema solar. Hermoso sol. Que no se extingan él ni las ganas de sorprender de Danny Boyle y sus muchachos.