Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 20- -4- -2007 Elfriede Jelinek escribe su primera novela después del Nobel, y lo hace en internet 89 Jorge M. Reverte se mete en una de espías a la española Triple agente su nueva obra, está ambientada en la Guerra Civil MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Febrero de 1938. Una bandera con la esvástica nazi ondea en el burgalés convento de las Salesas, sede de la Gestapo alemana. Los agentes del servicio secreto del fascismo italiano tampoco andan lejos. Ni la gente del Servicio Nacional de Propaganda, dirigido por un falangista de primera hora recién llegado a su jefatura, Dionisio Ridruejo. Y entre esa gente, un modesto periodista, antiguo afiliado de la UGT, quien sobrevive como puede entre correajes y taconazos. Su nombre, de aquí en adelante, Mariano Fernández. Él es el protagonista principal y en primera persona de la nueva novela de Jorge Martínez Reverte, Triple agente (Espasa) una de espías a la española En ella, además de los personajes imaginarios hay otros muchos si no reales, sí, desde luego, muy posibles. Y hay gente muy concreta, con nombre y apellidos, como el teniente coronel Morel y el inglés Kim Philby. Morel, tan convencido conservador como combativo antinazi, era el agregado militar francés. Y Philby... quién no ha oído hablar de Philby, el corresponsal del Times en la zona nacional, condecorado por Franco y, sin embargo, uno de los espías más importantes del siglo XX. Espía, sí, pero trabajando para Moscú. Sombreros negros, gabardinas oscuras, chaquetas de cuero, la star en la sobaquera... un auténtico desafuero de agentes y contraagentes en el que intenta poner orden el autor: Existían unos servicios de información más o menos oficiales, tanto de la República como del bando nacional. Pero los verdaderamente potentes eran el italiano y el alemán. El espionaje francés era escaso, y los ingleses espiaban desde fuera, interceptando comunicaciones. Y, claro, estaban los espías que trabajaban para los rusos Martínez Reverte ha situado la acción cuando la situación empieza a inclinarse del lado de las tropas de Franco. Y cuando en Barcelona, ciudad a la que deberá trasladarse Mariano para llevar adelante su extaña misión, las luchas inter- Paul Preston, ayer en Barcelona EFE Paul Preston revive la Guerra Civil a través de los corresponsales JUAN PEDRO YÁNIZ BARCELONA. El hispanista inglés Paul Preston afirmó ayer que no creía en absoluto que el organizador de las matanzas de Paracuellos fuera Mihail Koltsov, el enviado de Pravda el verano del 36, y para muchos el representante personal de Stalin en la zona republicana. Preston, que cada vez hace gala de un catalán más depurado, presentaba su libro Idealistas bajo las balas (Debate, en castellano, y Proa en catalán) en la activa Fundación Trias Fargas, uno de los diversos mecanismos de la sociedad civil para recuperar el pasado histórico. La obra presentada y debatida en el coloquio posterior y diversos apartes amicales, versa sobre el papel de los corresponsales extranjeros en la Guerra de España, de Dos Passos a Hemingway y de Fischer a Herbert Southworth, del que se declaró rendido admirador y discípulo. Tuvo un recuerdo para Enterrar a los muertos de Martínez Pisón, con el que mantiene algunas discrepancias. Para el investigador inglés, Koltsov supo muchas cosas, Carrillo también, pero las decisiones debieron pasar por manos de Orlov y Grigoriev, entre otras figuras de la NKVD. Hacía años que quería dedicar un estudio al papel de los corresponsales como Mattews, Carney, Herbst y otros, que no fueron tan favorables a la República como se cree. Los directivos de sus empresas censuraron muchas de las crónicas que enviaban. He aparcado el gran trabajo recopilatorio sobre la represión en la guerra y la inmediata posguerra por una especie de deuda moral que tenía con Southworth dice Preston. Aparte de los grandes nombres, hubo otros muchos corresponsales que jugaron su papel: por ejemplo, los portugueses fueron muy importantes para la divulgación de los fusilamientos de Badajoz. No hay duda sobre los esfuerzos para bloquear muchas de las informaciones, Preston recordó que la censura era muy estricta y que, cuando los sublevados tomaban una ciudad, la prensa no entraba hasta dos o tres días más tarde Entre los detalles aportados por Preston figura el que en el New York Times las noticias salían entre anuncios de corsetería. El escritor, ayer en Madrid nas entre los republicanos ya han terminado con la derrota de los anarquistas y los trotskistas del POUM, y ha comenzado la hegemonía estalinista. He elegido marzo de 1938 porque es el momento en el que los servicios de información trabajan a tope para influir en la marcha de la guerra, y cuando Francia se plantea intervenir en Cataluña para impedir que los alemanes y los italianos lleguen hasta su frontera, una posibilidad totalmente cierta Mariano Fernández es uno de esos españolitos a los que una de las dos Españas (o las dos) habían de helarle el corazón. Un hombre común y casi corriente, metido hasta la cintura en el dramático torrente de los acontecimientos. No quería, explica Reverte, alguien de convicciones muy profundas, necesitaba mostrar cómo una persona normal podía verse implicada en algo de ese calibre. Mariano sólo piensa en sobrevivir. Incluso, cuando ve los bombardeos sobre Barcelona, su postura de rechazo no IGNACIO GIL Una babel del espionaje es ideológica, es más bien un rechazo de carácter humano, que le podía haber pasado en el otro lado si hubiese asistido a una cosa semejante A pesar de todo y a pesar de los pesares, de vez en cuando, finos hilillos de humor recorren las páginas de Triple agente Me lo pedía el cuerpo, explica el novelista, para desdramatizar un poco. La verdad es que no he buscado una novela cuya esencia fuera la guerra, me importaban más los personajes. Me fascinan esos tipos humanos que sólo se pueden dar en circunstancias extremas, personajes que en la vida normal resultarían inverosímiles Al final, que no se desvelará aquí, Mariano acaba más liado que el guión de El halcón maltés como debe de ser, por otra parte, en cualquier novela de espías que se precie. Y no teman, por supuesto, ganan los buenos. ¿O no? Más información sobre el libro: http: www. espasa. com Preston afirmó que falta por cuantificar la represión, entre otros aspectos importantes de la contienda del 36 Más información sobre el libro: http: www. editorialdebate. com