Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6 OPINIÓN VIERNES 20 s 4 s 2007 ABC AD LIBITUMÍ EL DESPARPAJO DEL FALSARIO ÍDOLOS DE LA CUEVA FELICIDAD DE LOS LIBROS A idea de establecer un día dedicado al libro la ción- -del Derecho de Autor. Una denominación que nos recuerda apropiadamente quién es la piedra angutuvo Vicente Clavel, un conspicuo editor valenlar que sustenta todo el sistema, y sin cuya protección ciano afincado en Barcelona circa 1920. A sus y cuidado todo el edificio se desmoronaría. Conviene compañeros de la ya entonces influyente Cámara del que nadie lo olvide, sobre todo ahora que otros soporLibro les pareció estupendamente, y decidieron eletes y medios cuestionan el papel central del libro como var la correspondiente petición a la superioridad. vehículo privilegiado de la cultura escrita. Eduardo Aunós, ministro de Comercio e Industria de Que la fiesta del libro presente también un aspecto Primo de Rivera, acogió la iniciativa con el mismo enmás, digamos, oficial, tampoco está nada mal. tusiasmo que si se le hubiera ocurrido a él, y Por eso, el hecho de que los Reyes presidan la consiguió convertirla en Real Decreto en 1926, solemne ceremonia de entrega del Premio Cercon un preámbulo en el que se decían boberías vantes en el Paraninfo de la Universidad Comcomo que el libro español era sagrario impeplutense y se reúnan con una representación recedero que plasma y perpetúa las conde las gentes del libro, posee un nada desprecepciones del genio de la raza y otras lindeciable valor pedagógico en un país en el que zas retóricas. -a pesar del optimismo de ciertas encuesLo cierto es que entre nosotros existe un Día del Libro desde hace 81 años, aunque no siem- M. RODRÍGUEZ tas- -el libro y la cultura todavía están lejos de gozar del prestigio que se merecen. pre se ha celebrado en la misma fecha. Hubo RIVERO En cuanto a los problemas del sector, los que esperar hasta 1931 para que se instituyera hay y muchos, algunos de matriz privada, y otros púdefinitivamente el 23 de abril, día en que se conmemoblica. Entre otros: endémica inflación de títulos (con ra (aunque según distintos calendarios: gregoriano y raquíticas tiradas medias) que rotan vertiginosamenjuliano) las muertes de Cervantes y Shakespeare. Y te y que, en gran número, regresan a los almacenes de que, para completar las efemérides, coincidía con la los editores; la caótica, descentralizada y despilfarrade Sant Jordi, patrón de Cataluña, y día en que, según dora logística con que en muchos casos se distribula tradición, los amantes regalaban una rosa a sus yen; la excesiva e inoperante territorialización de las amadas (que correspondían con un libro) instituciones representativas del sector; la espectacuDesde entonces, y con alguna cainita interrupción, lar concentración de la demanda y el apabullante pola Fiesta del Libro ha venido formando parte significader de los hipermercados; la crisis endémica de la petiva de nuestro calendario cultural. En Barcelona, queña librería, muy relacionada con lo anterior y con hasta hace un par de décadas capital indiscutible de la la decadencia del mercado del libro de texto; la aún edición, de forma más espectacular: quizás porque la enorme cantidad de fotocopias ilegales (con las Admicombinación simbólica del libro y de la rosa tiene el ponistraciones como primer pirata del país) la todavía der de seducción de los buenos eslóganes publicitaanoréxica política bibliotecaria; el caos en el régimen rios. Y a su llamado la capital catalana se convierte dudel libro de texto (hoy editorialmente fragmentadísirante unos días en una inmensa librería abarrotada mo) y en su comercialización. En fin, no sigo. En plena de lectores que festejan alborozadamente esa puerta a octava de la fiesta y con los títulos gritándonos en la lo diverso que siempre es el libro. Un fiesta que se celecalle, me apetece más fijarme en lo bueno. Y lo mejor bra también en toda España con diferente eco y que, de los libros es, simplemente, que existan. Y por muadoptada por la Unesco en 1995, se ha globalizado conchos años. venientemente como el Día Mundial del Libro y- -aten- C UANDO llegó a los cielos de la política y ocupó asiento en el Consejo de Ministros, Juan Fernando López Aguilar llamó la atención, para bien, por su brillante currículum académico. No son frecuentes en las filas de los partidos, y menos en las del PSOE, nombres aureolados con un doctorado en Bolonia o un master en Harvard, dos meritorios diplomas que adornan el expediente de quien fue ministro de Justicia y es ahora- ¿degenerando? -candidato socialista a la presidencia de Canarias. Contra lo que cabría esperar del personaje, antes de entrar en la batalla electoral, ya ha conseguido inscribir su nombre en MANUEL el gran cuadro de honor FERRAND del ridículo público. ¡Qué carrerón! Ni mi querido vecino César Alonso de los Ríos, gran descubridor de falsarios en la vida española, había encontrado, hasta ahora, un caso como el de la esperanza socialista para Canarias. Alonso de los Ríos descubrió, entre otras mistificaciones, que Enrique Tierno Galván había falsificado hasta su lugar de nacimiento. Demostró que el viejo profesor no era viejo y, por resumir, se trataba de una mentira andante con gafas y traje cruzado. Como los tiempos adelantan, Tierno se ha quedado en aprendiz si se le compara con López Aguilar. El que fue alcalde de Madrid y propagandista del porro solía decir que las promesas electorales están hechas para no cumplirlas pero, en ejercicio de superación en la procacidad, el candidato canario ha llegado más lejos. Como aquí la propiedad intelectual, salvo la de los músicos, merece poco respeto, el desahogado joven le ha echado mano a la cartera de las ideas de Ciudadanos de Cataluña y les ha birlado su programa electoral. Hace falta desparpajo para entender que las propuestas válidas para las cuatro provincias catalanas lo son también para las siete islas canarias. Dice en su defensa que uno de los miembros de su equipo, Juan Romero Pi, actuó por su cuenta y efectuó el plagio. Eso le añade gravedad al caso. Tan poca confianza tiene el aspirante en el valor de los programas, quizás como consecuencia de su arrimo a José Luis Rodríguez Zapatero, que se atreve a presentar el de su candidatura sin haberlo leído previamente. Romero Pi, que también vive del Presupuesto- -es presidente de la Zona Especial Canaria, una bicoca- copió en el examen; pero el ex ministro, sin leer ni escribir, aspira a matrícula de honor. Ahondando un poco más en la miseria que supone el desprecio a los programas en un candidato de tanto postín, tendremos a la vista todo un diagnóstico de la enfermedad socialista que vive la Nación. El poder, su conquista, es lo único que parece importarles. Algo tan fundamental como un programa, el contrato que vincula el compromiso de un candidato con la voluntad de sus electores, ni tan siquiera les merece un repaso y un análisis. Vale todo, incluso la mentira y el fraude. A Romero Pi le han hecho dimitir; pero, ¿quién cesará al candidato tramposo y responsable de tan cómico como vergonzoso suceso? L