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ABC JUEVES 19 s 4 s 2007 MADRID 53 Las cuentas de la CPV pagaban viajes a Disneyland y un palco en el Calderón Uno de los hijos del principal acusado reconoce que no tiene el graduado escolar: Mi padre me decía que firmara, y yo firmaba declaró ayer ante el juez M. D. M. MADRID. Los dos hijos del principal acusado de la millonaria estafa de la promotora CPV que eran accionistas y administradores de la empresa, Francisco Javier y Miguel Ángel García Sánchez, declararon ayer en la segunda jornada que se sigue por este caso en la Audiencia Provincial. El segundo de ellos reconoció que recibía un buen sueldo de la CPV- -unos 3.000 euros- razón por la cual, explicó, nadie le tenía que pagar nada Era la respuesta a los gastos de dietas y viajes que figuran en las cuentas de la promotora, entre ellos, un viaje a Disneyland París y un palco reservado en el estadio del Atlético de Madrid el Vicente Calderón. Los hijos de Francisco García Moreno, el dueño de la promotora Comercializadora Peninsular de Viviendas (CPV) son dos de los seis imputados por delitos de estafa continuada e intentada, apropiación indebida y falsedad documental. El fiscal pide un total de 72 años de cárcel para todos los encausados, ya que cree que obtuvieron 37,5 millones de euros de los pagos de 1.889 familias por pisos en los PAU de Sanchinarro, Las Tablas y Montecarmelo que nunca se llegaron a edificar. El principal acusado asegura que devolvió el dinero a 500 de ellos, y que, si no pudo hacer frente a todos los pagos, fue por culpa de la acción penal emprendida. Su hijo Miguel Ángel declaró también que los contratos los firmaba voluntariamente: Mi padre no me amenazaba con que, si no firmaba, me fuera a pegar explicó, mientras que su hermano Francisco Javier reconoció que no tiene el graduado escolar, pero apostilló: Sí sé leer y escribir De cualquier manera, matizó que no sufre ninguna incapacidad ni minusvalía, pero que seguía fielmente las órdenes de su padre. García Moreno, por otra parte, insistió en que la acción de la justicia le impidió hacer frente a la devolución del dinero de sus clientes. Cuando se intervino la CPV- -dijo- la empresa tenía algo de dinero en liquidez y mucho en letras de cambio y en activos, que podrían hacer servido para pagar a los afectados según Ep. Y volvió a negar su intención de quedarse con el dinero de los inversores: No me siento capacitado- -relató ante el tribunal- -para engañar a nadie, y menos a gente como los clientes, que estaban más preparados que yo No en vano, la capacitación como socio o administrador de CPV porque no lo necesitaba: No tengo gastos diarios, la administración de la familia la lleva mi mujer, me suelo mover con bonobús, esa es mi vida Su abogado, Manuel Muñiz, manifestó que este caso se trata de una crisis empresarial que derivó en una quiebra en la que, quizá, pudo haber negligencia o mala gestión No se incorporó dinero ajeno al patrimonio de los procesados, sólo se pagó el sueldo de los consejeros añadió. Pese a una preciosa maqueta Francisco García Moreno EFE Me muevo con bonobús para este tipo de negocios por parte de los administradores de la CPV estuvo presente en más de una ocasión durante la vista de ayer. García Moreno se describió como un mero conocedor de trabajos elementales y sencillos, no un experto en urbanismo. Y, sobre sus necesidades monetarias, explicó que no tenía cuentas bancarias ni figuraba Numerosos afectados se congregaron en las inmediaciones de la Audiencia Provincial al inicio del juicio para exponer su indignación por la presunta estafa. Manuel Lorente entregó 4,5 millones de pesetas (27.045 euros) para comprar un piso en Sanchinarro que no se llegó a construir, a pesar de que nos enseñaron una maqueta preciosa e incluso los planos del piso manifestó. Fernando Recuero contó que entregó una primera cantidad de 3.000 euros como señal de reserva para el piso y, a la firma del contrato de compraventa, otros 6.000, tras lo que ingresaba mensualmente 300. Ha conseguido que le devuelvan 12.000 de los 24.000 euros que invirtió.