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40 ECONOMÍA JUEVES 19 s 4 s 2007 ABC Fernando Fernández IMAGEN Y RETÓRICA Trichet avisa que España sólo será más productiva si acomete reformas estructurales El presidente del BCE insiste en la aportación positiva de la inmigración M. NÚÑEZ. CORRESPONSAL BRUSELAS. El presidente del Banco Central Europeo, JeanClaude Trichet, cree que el Gobierno español debe acometer más reformas estructurales si quiere aumentar su productividad. Esta reflexión aparece contenida en una carta enviada por Trichet al eurodiputado español del Partido Popular, Cristóbal Montoro, quien le preguntó hace unas semanas por escrito su opinión sobre la situación de la economía española. El máximo representante del BCE no se queda en las generalidades, sino que recomienda a España que aumente la flexibilidad del mercado laboral, mejore el sistema educativo y dé un impulso decidido al progreso tecnológico y a la innovación en las empresas, lo que se traducirá todo ello en un aumento de la creación de empleo. Trichet añade además que España sabe cuáles son los males que aquejan a su economía ya que el Programa Nacional de Reformas, aprobado recientemente por la Comisión Europea, y que representa algo así como los deberes que tiene que hacer España para cumplir con la Agenda de Lisboa, recogen en buena medida las recomendaciones que él hace. El presidente del BCE añade que en España la consolidación fiscal y las reformas para aumentar la flexibilidad del mercado laboral han contribuido de manera indudable a incrementar el crecimiento, destacando la importancia de las medidas para estimular la creación de empleo e integrar a los trabajadores con una productividad por debajo de la media en el proceso de producción Trichet aseguró en su última comparecencia en el Parlamento Europeo la importancia que han tenido los inmigrantes en el buen comportamiento de muchos países europeos, entre ellos España. Montoro apuntó en ese momento que quizás la situación había sido a a la inversa y que los inmigrantes habían acudido a los países que tenían economías saneadas, como había sido el caso de España. El presidente del Banco Central Europeo reitera en la misiva a Montoro la opinión que ya expresó en la Eurocámara aunque admite la posibilidad de que la prolongada expansión de la economía española haya atraído a trabajadores de otros países E l Gobierno ha aprovechado la reunión de primavera del FMI y el Banco Mundial para repetir su insistente voluntad de pertenecer al G- 8, el grupo de las economías más poderosas. Deberíamos felicitarnos porque haya alguna constante en la política exterior de España, porque fue ésta una posición del Gobierno Aznar que se ridiculizó en su momento como delirio imperialista. Pero está claro que nadie se resiste a una buena foto, y que esta administración está necesitada de triunfos internacionales. Más aún si vienen de EE. UU. y sirven para echar una mano a la deteriorada imagen externa de nuestra economía como consecuencia de su fragilidad y de las constantes injerencias gubernamentales en el funcionamiento del mercado. La prensa internacional empieza a rebosar de dudas sobre el milagro español y ha sido muy crítica con el balance triunfalista realizado por el Presidente en su Informe Económico. Zapatero no tuvo nada de sustancia que decir ha escrito el Financial Times un periódico mimado por este Gobierno. Entrar en el G- 8, sin embargo, además de imposible es inútil, aunque produzca buenos titulares y despierte furores patrios. Es imposible porque ya son demasiados contertulios y andan los que cuentan preocupados por reducir el número a tres o cuatro insistiendo a los europeos que tengan un solo representante. España no es una gran potencia y no tiene una política exterior que le permita serlo. Hay incluso indicios serios de que la opinión pública, bien jaleada por unos y otros, no lo permitiría. Más posible y útil es entrar en el G- 20, el grupo que reúne a las naciones industrializadas con las grandes economías emergentes como Brasil, México o China, donde España debe y puede estar, y donde se comparten y discuten temas de financiación internacional que afectan a nuestras empresas. Pero no es un grupo atractivo, no da votos. Es simplemente útil, y eso no parece entrar en las prioridades de un gobierno que, como dice nuevamente el FT, ha encontrado la virtud en no hacer nada en reformas económicas. Si por lo menos fuera verdad nos evitaríamos algún ridículo. El presidente del BCE, en una intervención reciente En todo caso, recomendaciones de Trichet al margen, la opinión global que tiene la Comisión Europea de la situación de la economía española es buena, según ha reiterado en varias ocasiones el comisario europeo de Economía, Joaquín Almunia, quien ha llegado a de- REUTERS Programa Nacional de Reformas cir que la política de consolidación fiscal que ha llevado a cabo España en los últimos años es junto con la de Finlandia y Dinamarca ejemplo a seguir por parte del resto de países de la Unión Europea por estar en completa línea con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento La Comisión Europea cree que la política fiscal española es uno de los modelos a seguir en Europa El Financial Times critica el orgullo arrogante de Zapatero E. J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. En realidad, los socialistas parecen ver virtud en no hacer nada Con esa crítica respondía ayer el principal diario económico europeo, el Financial Times a la exultación del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, por lo que presentó como el mejor año de la economía española en tres décadas. El rotativo británico, aún reconociendo el formidable progreso español- una gran historia de éxito europeo consideraba en su editorial que la celebración de Zapatero constituye una auto congratulación que bordea el orgullo arrogante Para el Financial Times el Gobierno debería reflexionar sobre si estamos ante un nunca fue tan bueno o más bien ante un esto es bueno mientras dure Su Administración ha hecho poco para llevar adelante el desarrollo económico del país. Controlar el gasto es una política necesaria, pero insuficiente; en realidad, los socialistas parecen ver virtud en no hacer nada advertía. Según el editorial, el desarrollo económico español, además de venir de atrás, se basa en tres elementos vulnerables los bajos tipos de interés en la Eurozona; el aumento de la fuerza laboral, incluidos los inmigrantes, y un desbocado boom inmobiliario. Frente a esto, España presenta una lenta mejora de la productividad; una débil base tecnológica y un oxidado sistema educativo, y el mayor déficit exterior acumulado después de EE. UU. con un 8,8 del PIB. El señor Zapatero ha dicho poco sustancioso sobre cómo reducir esos desequilibrios concluye el editorial del diario.