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34 INTERNACIONAL JUEVES 19 s 4 s 2007 ABC El asesinato del alcalde de Nagasaki a manos de la mafia conmociona Japón PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. El asesinato a tiros del alcalde de Nagasaki, el pacifista antinuclear Itcho Ito, ha conmocionado a Japón no sólo por ocurrir en plena campaña para las elecciones municipales del domingo, sino también porque su verdugo es un gángster de la yakuza la mafia nipona. El criminal, detenido el martes por la noche tras abatir a Ito por la espalda en la estación de Nagasaki, ha sido identificado como Tetsuya Shiroo, quien a sus 59 años es el número dos de la banda Suishin- kai. Dicho grupo pertenece al sindicato del crimen Yamaguchi- gumi, que fue creado en Kobe en 1915 por los estibadores del puerto de Kobe y es el mayor de Japón al aglutinar a casi 40.000 de los 80.000 mafiosos fichados por la Policía. Según los medios nipones, el asesinato del alcalde es una venganza personal porque su agresor no fue indemnizado tras caer su coche a una zanja en unas obras públicas de Nagasaki. Además, y como suele ser habitual en la yakuza la empresa del criminal se dedicaba a trabajos de construcción y aspiraba a suculentos contratos municipales, pero había sido vetada por el ayuntamiento. Por eso, Shiroo había acudido al Consistorio más de treinta veces y había enviado una carta a un periodista afirmando que no podemos perdonar a Ito Efectivamente, así ha ocurrido, lo que demuestra el poder de la yakuza No en vano, la mafia japonesa se encuentra detrás de 36 de los 53 ataques con arma de fuego registrados en Japón el año pasado. Una cifra baja, pero engañosa, ya que la yakuza emplea otras armas, como catanas o navajas, en sus acciones. Ségolène Royal visitó ayer un supermercado parisino dentro de su recorrido de campaña electoral AP Sobrevivir en París En los 25 últimos años, el nivel de vida de los franceses ha caído del puesto 7 al 17 en el escalafón mundial. Los ajustes de cinturón y las continuas quejas recorren toda la nación y se amplifican, cómo no, en la capital parisina POR FRANCISCO DE ANDRÉS ENVIADO ESPECIAL PARÍS. Con que te has quedado sin dinero, ¿eh? El guardia de seguridad y los tres funcionarios del metro rodean a un pobre hombre, delgado y con cara de cordero degollado pillado ayer in fragranti cuando aporreaba una máquina tragaperras en la estación de Strasbourg- Saint Denis. Nadie presta atención, en el trasiego febril de pasajeros blancos, negros y cobrizos del suburbano parisino. Una pantalla de televisión emite mensajes de alerta por los pasillos. Plan Vigipirate reza el primer spot: No se aleje de sus pertenencias por su seguridad Tres estaciones más al norte se encuentra la Gare du Nord donde estalló el último brote de violencia racial de París, con claras connotaciones económicas. La Policía se empleó a fondo con un emigrante de raza negra que entró en el metro sin pagar, y los disturbios en la estación y en el barrio colindante se extendieron como un reguero de pólvora. Los ánimos siguen encendidos, y la Policía Nacional patrulla en esa imponente encrucijada de humanidad en discretos grupos de a seis. A escasos días de las elecciones presidenciales los candidatos favoritos se agarran a los símbolos patrios para atraer el voto indeciso, pero todos saben que el futuro presidente de la república tendrá ante sí una tarea diferente y titánica: reformar el modelo proteccionista de Estado que- -según todos los análisis- -es el responsable de la degradación de la economía y de la calidad de vida de muchos millones de franceses. su renta per cápita ha pasado del séptimo puesto mundial al 17. Para los tres candidatos trotskistas a la Presidencia de la república el enemigo está en la economía global; José Bové, también candidato, encarnó el diablo en la cadena McDonald s antes de romperle las cristaleras a unas cuantas sucursales de la comida rápida. Los jóvenes musulmanes desarraigados de los suburbios echan la culpa a la xenofobia, con muy escaso sentido de la autocrítica. Y los electores franceses, que en 2005 rechazaron la Constitución Europea, vieron en Bruselas la responsable de la destrucción de puestos de trabajo y de la deslocalización de sus empresas. Lo cierto es que ni Mitterrand ni Chirac han querido recortar el tamaño del Estado. Y que la semana laboral de 35 horas impuesta en su día por los socialistas es un asunto tabú hasta para los últimos gobiernos de derechas, aunque Nicolas Sarkozy es el primer líder conservador que promete tirar de la manta. Los franceses trabajan menos horas que sus pares europeos, ganan poco y, en términos relativos, el coste de vida sigue disparándose en las grandes urbes, en especial en París. Ségolène Royal afirma que subirá el salario mínimo, pero no dice de dónde va a sacar el dinero afirma escéptico Pierre Houiller, un joven empleado en una agencia de seguros que alquila un estudio mínimo en un barrio popular a 500 euros y que llega con mucha dificultad a finales de mes. La solución, para él y para muchos otros jóvenes profesionales parisinos de ambos sexos, es hacer la compra en los zocos musulmanes y mercadillos africanos de los barrios del norte, donde los precios son mucho más asequibles. En el centro de París el corte de pelo cuesta 30 euros, así que me voy a Barbés, aunque esté rodeado de chilabas, donde cuesta 7 euros, y de paso le compro las camisas a algún africano dice resignado. ¿Qué quiere que haga? La cesta de la compra El coste de vida varía notablemente de un barrio a otro de la capital francesa, pero por término medio éstos son algunos botones de muestra: Alquiler de un apartamento con dos dormitorios: 900 euros Estudio, un solo dormitorio: 500 euros Billete de metro: 1,40 euros Menú popular: 20 euros Barra de pan: 0,8 euros Bocadillo: 4 euros Corte de pelo hombre: 30 euros Cajetilla de tabaco rubio: 5 euros Un café solo: 1,5 euros Salario mínimo, muy extendido: 1.500 euros brutos mensuales (alrededor de 1.200 euros netos) Francia es el país que menos crece de Europa, su Administración engulle la mitad de la riqueza que produce la nación, desde hace diez años tiene el mayor índice de crecimiento de la deuda pública, y ningún sortilegio ha sido capaz de doblegar su tasa de desempleo, que no baja del 8 por ciento. De la macroeconomía al microcosmos de la cesta de la compra hay un paso. Creadores de la marca bonvivant los franceses tienen por fin razones para su proverbial tendencia a la queja. En los últimos 25 años, Inmenso gasto público EPA Itcho Ito, alcalde de Nagasaki asesinado el martes